El último reportaje de Informe Especial, titulado “Territorio Wallmapu: el nexo mapuche en la frontera”, causó impacto. No por el nivel de sus revelaciones, sino que por la ausencia de elementos contundentes para sustentar las complejas hipótesis y preguntas planteadas en el trabajo de la periodista Paulina de Allende-Salazar. “¿Hay rastros de financiamiento a la causa mapuche en Argentina? ¿Existe realmente tráfico de armas?”, fueron las interrogantes que abrieron el cuestionado relato.

La investigación buscaba esclarecer los motivos que tuvo el subsecretario de Interior, Mahmud Aleuy, para viajar a Argentina durante el mes de septiembre, en el marco de la denominada “Operación Huracán”.

Con música tensa y versiones dadas por verdad a priori, el reportaje conjuga una serie de elementos audiovisuales que buscan entregar una versión acerca de la convergencia entre el movimiento mapuche en territorio argentino y el despliegue que ha tenido a este lado de la Cordillera de Los Andes.

Vicky Quevedo

En conversación con este medio, la directora del programa radial Foro Ciudadano, Vicky Quevedo, expresa una opinión crítica sobre el reportaje emitido por TVN. “Tuve la impresión de que la periodista utilizó un estilo que llamaría interrogatorio, no le llamaría periodismo a eso. No es una conversación, ni un reportaje ni un documental”, asevera.

“Lo que ella hace es dar por sentado una determinada hipótesis y luego que ella afirma que eso ocurre, entonces, pregunta al dirigente mapuche si eso es efectivo o no. El programa de TV está editado de manera tal que no se da mayor conversación entre la periodista y el dirigente. La sensación que queda es que la hipótesis original de ella es efectiva”, añade la comunicadora.

Como el registro de Informe Especial carecía de pruebas, la música pasaba a cumplir un rol preponderante en el ejercicio de conferir verosimilitud al relato expuesto en la media hora que dura el programa. “Me dio la impresión de que era la música de un programa de Hollywood, una cosa sensacionalista, como de ¡Ahora viene lo grande! ¡Ahora viene!, como esas orquestas que van in crescendo y se van sumando los instrumentos para terminar en una gran ruptura de música y aquí no hubo nunca ese gran desborde”, sostiene Vicky Quevedo.

En el reportaje, Paulina de Allende-Salazar conversa con distintos dirigentes mapuche. Viaja a Argentina para entrevistar al lonko del Pu Lof Resistencia Cushamen, Facundo Jones Huala. En Chile dialoga con la machi Millaray Huichalaf, el machi Fidel Tranamil, Jamie Huenchullán y con uno de los voceros de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Ramón Llanquileo. Además de confrontar sus hipótesis sobre tráfico de armas y droga, la periodista no extrae elementos de mayor provecho periodístico.

Paulina de Allende-Salazar

“Las fuentes que ella utiliza fueron completamente desaprovechadas, porque a ella le interesaban las respuestas a sus preguntas, al estilo interrogatorio. Yo siento que lo que queda en la retina, en la memoria, en la cultura audiovisual chilena, es que éste es un pueblo asociado a terrorismo, a narcotráfico, porque era el mismo titular repetido muchas veces. No indaga nada en cómo es la estructura interna, social, de cada comunidad mapuche, como para entender a quién está entrevistando”, describe Vicky Quevedo.

“Chile necesita un canal de TV pública de verdad. En la medida en que responda al mercado, es muy difícil que se pueda hacer un periodismo con vocación pública. Cuesta entender para dónde iba ese reportaje y deja en evidencia la necesidad de un periodismo más culto, más informado”, reafirma la comunicadora detrás de Foro Ciudadano.

Habla Héctor Llaitul

En diálogo con El Ciudadano, Héctor Llaitul, vocero de la CAM y uno de los detenidos en el marco de la llamada “Operación Huracán”, sostiene que “no hay nada nuevo bajo el sol, en relación a la prensa hegemónica que actúa como caja de resonancia del poder a la hora de perseguir, de criminalizar las justas causas del pueblo-nación mapuche”.

“Este reportaje surge a propósito de investigaciones o de una persecución política que se nos hace a distintas expresiones del Movimiento Mapuche Autónomo, no a todo el pueblo-nación mapuche, sino a aquellos que estamos planteando la resistencia y la reconstitución nacionalitaria mapuche”, añade.

Héctor Llaitul

Sin embargo, el dirigente prefiere tomar nota de algunos elementos adicionales expuestos en el reportaje de Informe Especial. “Más allá de criticar cómo se presenta, con ese sensacionalismo y con el ingrediente del morbo que hay detrás, destacamos algunos aspectos que tienen que ver con que la causa mapuche no solo tiene que ver con el Gulumapu (lado oeste de la Cordillera de Los Andes), que confronta directamente con el sistema de propiedad usurpada sobre la base del extractivismo, de la industria forestal y de las centrales hidroeléctricas”, señala Llaitul.

“Me pareció destacable que los medios recojan cuál es el conflicto que tienen nuestros hermanos puelches y cuál es el discurso que tiene la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) o el MAP (Movimiento Mapuche del Puelmapu) en el lado argentino o Puelmapu (lado este de la Cordillera de Los Andes), y lo que los hace, de alguna manera, converger con nosotros; y cómo Facundo Huala plantea, por ejemplo, un proceso de convergencia con nosotros, porque allá también operan políticas de tipo extractivista. Facundo Huala lo dejó muy claro. Él dice que tiene convergencia ideológica con nosotros y respondemos y le mandamos un saludo, un fraterno abrazo que es un tremendo buta lonko en el Puelmapu”, sostiene el vocero de la CAM.

Además, destaca la debilidad de las acusaciones por tráfico de armas desde Argentina contra las dirigencias de las distintas expresiones mapuche en resistencia y de narcotráfico para financiar las operaciones de los grupos organizados.

“El objetivo de las investigaciones y de lo que hace eco la prensa era intentar vincular al movimiento mapuche, en el contexto del Plan Huracán, a este tema del tráfico de armas de Argentina hacia Chile. En el reportaje quedó claro que no hay antecedentes. De la Subsecretaría de Interior viene una carta que le responde al equipo de Informe Especial donde dice que no tiene antecedentes. Para nosotros eso es muy importante”, apunta al respecto.

Facundo Jones Huala

Sobre el supuesto vínculo con el narcotráfico, Héctor Llaitul cree que “eso es más campaña de desprestigio y denostación, pero por lo menos hubo la posibilidad del contra-interrogatorio a los protagonistas de las expresiones en las que estamos involucrados. Todos negamos vínculo con el narcotráfico, porque eso es un absurdo de dimensiones descomunales”.

El balance que realiza el dirigente es que “hay una idea detrás que tiene que ver con crear las condiciones para generar golpes de tipo represivo. Este posicionamiento en el imaginario colectivo, de crear esta figura del mapuche terrorista o delincuente, tiene que ver con cómo se crean las condiciones para poder reprimir a las expresiones que hoy estamos con los contenidos y la fuerza de luchar por las reivindicaciones territoriales y políticas”.

En sus declaraciones, Llaitul también esboza una reflexión en torno al tratamiento de los medios sobre el conflicto entre los estados chileno y argentino y el Pueblo Mapuche. En este sentido, afirma que están “muy conscientes de cómo funcionan los medios de comunicación en Chile. No le podemos pedir peras al manzano, en el sentido comunicacional. La mayoría de los medios son parte del poder hegemónico que tiene el bloque dominante. Cuando nosotros confrontamos, no podemos tener expresión comunicacional pro mapuche, eso lo entendemos claramente”.

“Los medios de comunicación manejan mentalidades, controlan a las masas, de alguna forma. Entonces, romper ese bloqueo cuesta mucho, porque nosotros no tenemos las instancias para poder expresarnos”, asevera Héctor Llaitul.

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