aucanCon su larga cabellera negra y su agraciado gesticular, el candidato indígena mapuche a la Presidencia se reunió con casi 50 personas en la parroquia local. Allí presentó su programa de gobierno, que se centra en las minorías…

La Unión.- Es una helada y lluviosa mañana del mes de mayo, escenario que se ha convertido en el clásico para recibir a los candidatos presidenciales en nuestra comuna. Esta vez le tocó a uno de los que tiene menos porcentaje en las encuestas, pero que, cuan David contra Goliat, dice tener la fuerza para derribar hasta los más grandes.
El líder del “Consejo de Todas las Tierras”, una de las organizaciones mapuche que busca recuperar el sitial histórico indígena en nuestra occidental sociedad, la chilena, tiene un discurso que envidarían muchos políticos. De hecho, muchas veces suena similar al resto de los candidatos.
Pero Huilcamán tiene un aura que hace que uno le crea más que a los otros. No sólo en estética difiere de la formalidad del burócrata promedio, también sus propuestas son notable y abiertamente opuestas a las “normales”.
En una reunión proclamatoria de su candidatura, el líder nativo se reunió con medio centenar de sus adherentes, en la parroquia de La Unión. Al encuentro asistieron sólo unos pocos medios de comunicación, entre los que se hallaba, por supuesto, El Ciudadano, su mirada local.
Presentado por el concejal Alexis Pérez, Huilcamán rechaza subirse a la tarima del escenario que se preparó para su visita, dando cuenta de su intención de estar al mismo nivel que su audiencia. Tampoco quiso hablar con un micrófono, haciéndolo a viva voz. Su discurso, realizado con mucha pausa, con mucha tranquilidad, pero poniendo mucho énfasis en sus palabras y en sus ideas, cautivó a los asistentes durante varias horas.
Entre muchos otros temas, el destacado dirigente mapuche se refirió al proyecto de lograr crear una nueva constitución, legitimada por un gobierno democrático, que fomente el autogobierno de los pueblos indígenas, que les entregue autonomía legal y también reconozca a las lenguas originarias como oficiales del Estado.
Destacó el hecho de que no se debe celebrar el Bicentenario con una doctrina de negación de los pueblos indígenas, con una Constitución Política que dice que en Chile sólo es de los chilenos y que el único idioma oficial es el español.
Otro de los puntos que el dirigente busca lograr, es llevar a la cámara candidatos indígenas a diputados y senadores en todo el país e instalar una red de participación a lo largo del país.
Además señaló que, calculando el apoyo del 10% de los chilenos de origen indígena, sumado al de los sectores más populares y de la clase media, iba a dar una gran sorpresa en las elecciones de diciembre próximo. Explicó que su candidatura presidencial nace producto de la desconfianza que le produce la derecha y su decepción de las gestiones gubernamentales de la Concertación, a lo largo de los últimos 15 años.

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