Pese a todas las artimañas que el gobierno chileno ha usado contra el movimiento mapuche, éste parece no rendirse. A las numerosas organizaciones sociales que reivindican la recuperación de los derechos territoriales, culturales y políticos de la gente del mapu, se suma ahora una nueva iniciativa. Se trata del Partido Político Autonomista Mapuche “Wallmapuwen” (Compatriotas del País Mapuche), que si bien todavía es una quimera, a todas luces surge como un proyecto político diferente a los actuales, no tan sólo para los mapuche, sino para toda la sociedad chilena.

En la actualidad, la organización es sólo un colectivo, compuesto por 25 ciudadanos de origen mapuche y un número creciente de simpatizantes, empeñados en difundir la idea y lograr su legitimidad social. Su comité político es liderado por Gustavo Quilaqueo, Pedro Marimán, y Claudio Curihuentru, entre otros. Se espera que antes de que finalice el primer semestre de este año se constituyan legalmente como el décimosegundo partido del país, siendo su primer objetivo presentar candidatos a las elecciones municipales del 2008. Una verdadera prueba de fuego para sus aspiraciones.

VIEJA IDEA
La creación de un partido político mapuche en ningún caso es nueva. La Sociedad Caupolicán ya lo venía planteando en las primeras décadas del siglo XX, pero sólo a partir de los 70 esto se materializó. Nacieron así el Partido Mapuche de Chile (Pamachi) y en 1989, ad portas del retorno a la “democracia”, el Partido de la Tierra y la Identidad (PTI), que agrupaba a miembros del Pueblo Mapuche, Aymara y Rapanui. Sin embargo, fueron organizaciones que no tuvieron mayores avances y que desaparecieron, por lo que se piensa que Wallmapuwen cerrará este círculo.
En su declaración de principios lanzada el 2005, denominada “El partido al que aspiramos” se señala que la colectividad ”debe nacer con una clara voluntad de alcanzar el poder político, que le permita no sólo llevar adelante su proyecto, sino también resolver los múltiples problemas que hoy experimenta nuestro pueblo (mapuche) y la población chilena. En este sentido el partido no trabajará exclusivamente por representar los intereses mapuche, sino también abogará por la defensa de aquellos sectores que padecen de la exclusión social, política y económica”.Este es el ideal de un partido definido como autonomista, “nacionalitario”, progresista, laico, democrático, pluralista y, por sobretodo, pacífico.

HACIA LA RECONSTRUCCIÓN DEL WALLMAPU
De constituirse legalmente como partido, Wallmapuwen trabajará duro para ganar elecciones e instalar gente de sus filas en los municipios y en el Congreso. Todo para lograr la promulgación de un Estatuto de Autonomía en la región de la Araucanía, más algunas comunas de la 8ª y 10ª regiones.
Con esto pretenden reconstituir el país mapuche histórico (Wallmapu) bajo la forma de una entidad político-administrativa que valide los derechos de su población -mapuche y chilena- donde el mapuzugun sea la lengua oficial. Así, se conseguiría la anhelada autonomía mapuche, proclamada por numerosas organizaciones y negada por parlamentarios de gobierno y oposición.
El wallmapu debería estar gobernado por un ejecutivo y un legislativo autonómicos, electos por el conjunto de su población, bajo un sistema electoral proporcional de circunscripción única. Un modelo practicado en varios estados plurinacionales con profunda tradición democrática, como España.
Sin duda que de concretarse esta iniciativa, Wallmapuwen marcará un revolución en la política actual. Es que su proyecto no tiene nada que ver con lo que los partidos imperantes realizan, a los que califican de “instrumentales”, ya que sólo buscan ganar elecciones para mantener el actual sistema. Su propuesta va más allá y se acopla con las ideas de descentralización del país tan bulladas durante el último tiempo. Finalmente, señalan ser una colectividad abierta a todo ciudadano- chileno o mapuche- que comparta su proyecto político.
Es de esperar que esta iniciativa sea un verdadero aporte a la lucha del pueblo mapuche, que desde siempre ha sido víctima de decisiones políticas en las que nunca ha tenido participación.

Dennys Salazar

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