Dos procesos judiciales, paralelos, se desarrollan, en estos momentos, con epicentro en Tranguil, la comunidad localizada en la precordillera de la región de Los Ríos, comuna de Panguipulli, y escenario de la instalación de una central hidroeléctrica por parte de la empresa RP Global (también denominada RP El Arroyo). Episodio resonante en la invasión de emprendimientos energéticos en territorio mapuche.

Camino y tendido eléctrico de RP Global, en Tranguil.

Uno es la investigación, por parte de la Fiscalía local, para aclarar la muerte de Macarena Valdés, pareja de Rubén Collío, werken (vocero) de la comunidad Quillempan, ocurrida en agosto de 2016. Representado por la abogada Manuela Royo, Collío presentó, a fines del año pasado, una querella criminal contra todos quienes resulten responsables. Tras un intento del ente estatal de concluir las pesquisas y cerrar el caso, argumentando que se trataba de un suicidio, la presión social, en marzo pasado, obligó a Fiscalía a proseguir su trabajo. “Pasó algo curioso. Nadie ha nombrado a RP Global pero por esta querella presentaron un abogado que los representará”, cuenta Rubén Collío hoy. Una diligencia futura es una nueva autopsia. Para dicho procedimiento, está en conversaciones con un perito. Algunas organizaciones mapuche del territorio han realizado actividades para juntar dinero con ese fin.

Collío continúa trabajando como orfebre mapuche y vive con sus 4 hijos. Señala que le interesa despersonalizar lo ocurrido: “No busqué esto. Fue una comunidad que me pidió ser werken y ayudarlos contra la empresa”. Reconoce que este período ha sido difícil pero se mantiene en pie: “Me costó retomar mi rol y asesorar a la comunidad, que era lo que se buscaba con asesinar a Macarena. Infundir miedo, desarticular y desestabilizar la lucha que se estaba dando en el sector cordillerano. Hoy no tenemos miedo. La pena, la rabia y el amor son energías que uno puede reconducir hacia cuestiones positivas. Con la ñaña Julia (Quillempan) nos reorganizamos y seguimos en pie”.

Como un caramelo

El segundo juicio es la demanda que la comunidad Quillempan presentó contra RP Global por usurpación de tierras. La empresa edificó sin permiso en un terreno perteneciente a la comunidad. Más aún: Ignoraron la existencia de un antiguo cementerio mapuche, un eltun. Se debe recordar que los comuneros han denunciado que RP Global posee más de una razón social. De ahí su segunda denominación como RP El Arroyo. Una acción distractiva, sostienen.

Hasta el momento, los ejecutivos Felipe Pichard y Christian Lisenmeyer no se han presentado a las audiencias. Julia Quillempan enfatiza: “Buscamos que devuelvan el terreno y saquen la planta”.

Por tal motivo, solicitaron a CONADI un estudio antropológico sobre los predios donde existían cementerios perjudicados por la hidroeléctrica. Estos ya se efectuaron. “Fueron vulnerados nuestros derechos como mapuche, y como sujetos de derecho internacional, establecido en el Convenio 169 (de la OIT)”, argumenta Rubén Collío.

La central, de 2,9 megawatts de generación, hoy luce concluida pero no ha iniciado funciones. Se aprecia un cuidador, que – revelando las divisiones que la empresa causó en la comunidad- es hermano de Julia Quillempan. Las relaciones continúan malheridas entre los habitantes. No obstante, las amenazas contra la mujer mapuche y su esposo Alejandro Castillo, incluidas las telefónicas, parecen haber concluido. El modus operandi de RP Global para ingresar a este territorio fue predecible. Un vecino conocido es contratado por la empresa para que convenza a los lugareños de las bondades del proyecto. En tal gestión confluyen las relaciones familiares y sociales que esa persona tenga. Lo de Tranguil, en este sentido, es similar a lo que acaeció en Trankura (Curarrehue) y Lago Neltume hace poco tiempo.

Le pregunto a Julia Quillempan si cree que la llegada de estas empresas atenta contra un modo productivo propio: “Ellos (los favorables al proyecto) creen que con tener una planta tendrán una fuente de trabajo para toda la vida. (La empresa) vino acá y les ofreció por 2 años… La planta estuvo lista al año y medio. También dijeron que habría electricidad gratis. Otra mentira”, responde.

Enérgica, la mujer ahonda sobre este factor humano. Sus palabras retumban: “Nos envuelven como si fuéramos un caramelo para dárselo a los monos. Mapuche y no mapuche no se dan valor con sus tierras. Muchos no siembran ni una mata de cilantro. Todo es comprar y comprar. Ahora llega la empresa y los tontos le creyeron”.

Derechos expansibles

Tranguil parece ser la punta de lanza de una ofensiva energética de impredecibles consecuencias. “Tenemos claridad que vienen innumerables proyectos hidroeléctricos de este tipo. Están los derechos de agua pedidos. Nos lo ha confirmado la Dirección General de Aguas (DGA)”, dice Rubén Collío.

Julia Quillempan, de la comunidad Quillempan, en Tranguil.

Revelador del actuar de RP Global es que el proyecto inicial solicitaba derechos de agua en el río Tranguil por 2 kms. Luego han solicitado a la DGA que se amplíe a 4, y hoy a 8 kms. “Desde la bocatoma hasta la sala de máquinas hay 8 kms”, señala el werken. Ahí radica la razón por la que la planta aún no opera. “Están esperando los 4 kms que les faltan”, argumenta. “Como comunidad nos oponemos a que les den esos derechos de agua. Se lo pedimos formalmente a la DGA”, cuenta.

“A los mapuche nos trataron de pisotear y nos dijeron que éramos ‘piojos resucitados’. Ahora van a ver a estos piojos resucitados”, advierte Julia Quillempan.

 

Texto y fotos: Felipe Montalva
Foto Julia Quillempan: Carlos Morales

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