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    Científicos holandeses han revelado un avance médico que, de comprobarse concluyentemente, podría poner fin a la necesidad de inyectarse insulina diariamente de contra la diabetes.

    El estudio consistió en destruir la membrana mucosa en el intestino delgado y hacer que se desarrolle una nueva, para estabilizar los niveles de azúcar en la sangre de las personas con diabetes tipo 2. Los resultados han sido descritos como “espectaculares” e inesperados, por los principales investigadores del trabajo.

    El procedimiento de una hora se probó en 50 pacientes en Amsterdam, a quienes se insertó un tubo con un pequeño globo en su extremo, a través de la boca hasta el intestino delgado.

    Al inflar el globo con agua caliente, la membrana mucosa del intestino se quema con el calor. Dentro de dos semanas se desarrolla una nueva membrana que juega un rol en la mejora de la salud del paciente.

    Incluso un año después del tratamiento, la enfermedad se encontró estable en el 90% de los tratados. Se cree que existe una relación entre la absorción de nutrientes por la membrana mucosa del intestino delgado y el desarrollo de resistencia a la insulina entre las personas con diabetes tipo 2.

    Jacques Bergman, profesor de gastroenterología en la UMC de Amsterdam, dijo que debido a este tratamiento, el uso de la insulina se puede posponer o prevenir, lo que es prometedor. Bergman agregó que era “increíble que la gente sufra muy poco por esto”.

    “Con esas personas, un día después de la operación observamos una mejora espectacular en los niveles de azúcar en la sangre, incluso antes de que perdieran un kilo, lo que nos ha hecho estar atentos a la progresión [de este avance]”, dijo el especialista en la emisora ​​holandesa Nederlandse Omroep Stichting.

    Profesor Jacques Bergman

    “Porque la pregunta ahora es si se trata de un tratamiento permanente o si es algo que debe repetirse, lo que en teoría debería ser posible. Se analizó si podríamos detener su insulina, que todavía está en curso, pero los primeros resultados son realmente espectaculares, con la gran ventaja de que los pacientes que ya no utilizan la insulina después del tratamiento”, explicó el investigador.

    De momento, el nuevo descubrimiento parece más adecuado para los pacientes límite que ya toman pastillas, pero cuyo nivel de azúcar en la sangre es lo suficientemente alto como para que los médicos aconsejen que la inyección de insulina a corto plazo.

    Además de prescindir de las inyecciones de insulina, los investigadores afirman que los pacientes tratados podrían beneficiarse con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal, ceguera y adormecimiento de manos y pies.

    Los científicos de la UMC de Amsterdam, que presentaron el estudio en una conferencia en Viena esta semana, dijeron que había que ser cautos pero “jubilosos” sobre los resultados iniciales.

    Ahora, personas con diabetes tipo 2 de edades entre 28 y 75 años, están siendo reclutadas para un estudio más amplio.

    A diferencia de la diabetes tipo 1, en que el nivel de azúcar en la sangre es demasiado alto porque el páncreas no produce insulina en lo absoluto, en la diabetes tipo 2 la  producción de insulina es insuficiente. Los efectos de esta insuficiencia pueden ser controlados por cambios en la dieta, pero es una enfermedad progresiva. La mayoría de las personas necesitan tomar tabletas o inyectarse insulina después de vivir con ella durante cinco a 10 años.

    Nueve de cada 10 personas diagnosticadas con diabetes tienen el tipo 2. Se estima que hay casi 1 millón que vive con la afección sin haber sido diagnosticadas y que 12,3 millones están en mayor riesgo debido a los altos niveles de azúcar en su sangre.

    Fuente: The Guardian

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