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    Investigadores de las Universidades de Exeter y York, en Reino Unido, y del Centro para la Investigación de las Ballenas en el Estado de Washington (Estados Unidos), agregaron dos nuevas especies al club de la menopausia, ellos son: la beluga y el narval.

    Este hallazgo ofrece un total de cinco, donde se incluyen la orca, el calderón tropical y, por supuesto, los humanos, según un artículo publicado en Scientific Reports.

    “Para que la menopausia tenga sentido en términos evolutivos, una especie necesita una razón para dejar de reproducirse y una razón para seguir viviendo después de hacerlo”, afirmó el investigador de la Universidad de Exeter, Sam Ellis, en un comunicado de su institución.

    Narval. Foto referencial

    Además, indicó que “entre las orcas, la razón para dejar de reproducirse llega de que, tanto sus hijos como sus hijas permanecen con la madre durante toda la vida. Por eso, cuanto mayor es la hembra, hay más hijos y nietos suyos en el grupo (…) estas relaciones tan estrechas significan que, si ella sigue teniendo crías, va a competir con sus propios descendientes por recursos como la comida”, prosigue.

    En un artículo publicado en Current Biology, las hembras menopáusicas eran las encargadas de guiar al grupo familiar cuando salía a cazar salmones, un alimento clave para la supervivencia de las orcas.

    Familia de Orcas. Foto: Web

    Las hembras de muchas especies siguen siendo líderes hasta el final de sus días, pero siguen reproduciéndose. Este nuevo trabajo revela que las hembras más viejas llegan a la menopausia porque pierden la competición reproductiva con sus propias hijas”, añade Darren Croft, autor principal del trabajo.

    En el caso de los narvales o las belugas no se han realizado seguimientos tan extensos como con las orcas. Los autores recogieron información de ballenas muertas de 16 especies y encontraron ovarios inactivos en hembras de narval y beluga.

    Los investigadores plantean que estos animales tendrán estructuras sociales similares a la de las orcas, en la que las hembras tienen cada vez más parientes cercanos viviendo a su alrededor conforme se hacen mayores.

    Croft añadió que “mirar a especies como estas ballenas puede ayudarnos a reconstruir cómo evolucionó una estrategia reproductiva tan poco frecuente [en la que se incluye la menopausia]”.

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