Elefante de origami (origamishop.us)

Una vaca lechera promedio produce más de 37 kilos de estiércol diariamente. En el caso de los elefantes, ese número es de más de 136 kilos. Según los investigadores de la Universidad de Viena, Austria, todo ese estiércol es un recurso sin explotar que tiene el potencial de cambiar la forma en que fabricamos papel.

El equipo de científicos presentó sus hallazgos en una reunión de la American Chemical Society el 21 de marzo. El excremento de vacas y elefantes es rico en la misma celulosa que se requiere para fabricar productos de papel, pero en este caso el proceso es aún más fácil porque la celulosa del estiércol ya se ha descompuesto por digestión, dicen los investigadores.

“Los animales comen biomasa de bajo grado que contiene celulosa; la mastican y la exponen a las enzimas y los ácidos del estómago, produciendo abono”, dijo en un comunicado el investigador Alexander Bismarck, uno de los autores del estudio. “Dependiendo del animal, hasta el 40% del estiércol producido es de celulosa, a la que se puede acceder fácilmente”, explicó.

Bismarck tuvo la idea de hacer papel de estiércol al ver a las cabras comer pasto seco en una pequeña aldea en Creta. Mientras observaba cómo entraba la materia vegetal a sus sistemas digestivos, se preguntó si ese mismo proceso sería adecuado para obtener papel con la celulosa del resultante.

En la actualidad, la mayoría del papel se fabrica moliendo madera en bruto y convirtiéndola en nanocelulosa, un proceso que requiere una gran cantidad de tiempo y energía. La celulosa en el estiércol ya ha sido masticada y desgastada por el ácido y las enzimas del sistema digestivo del animal, lo que eliminaría la necesidad de realizar toda esa molienda.

Después de la revelación de Bismarck, él y su equipo comenzaron a trabajar con desechos de caballos, vacas y finalmente elefantes. Gracias a las granjas de ganado y parques de elefantes en todo el mundo, este estiércol podría ser un recurso abundante y sostenible. El producto que recogen los investigadores es tratado con una solución de hidróxido de sodio para eliminar la lignina, el pegamento que mantiene unidas las fibras de celulosa (y que también se puede usar como combustible). A partir de ahí filtran otras impurezas, como proteínas y células muertas, y blanquean lo que queda con hipoclorito de sodio, creando una pulpa pura y blanca que está lista para convertirse en papel.

El equipo está explorando las posibles aplicaciones del material. Por ahora dicen que podría usarse como refuerzo para compuestos poliméricos o como filtros para aguas residuales. También se puede convertir en papel para escribir, aunque puede pasar un tiempo antes de que veamos las series de papelería de estiércol de elefante en las tiendas de moda.

El Ciudadano, vía Mental Floss

Loading...