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    Este fin de semana, la isla Steward (extremo sur de Nueva Zelanda) se lleno de luto, debido a la aparición de al menos 145 ballenas pilotos varadas en la orilla del mar, que tras algunos esfuerzos propios y humanos murieron, así lo informaron fuentes oficiales del país.

    La alerta de avistamiento fue dada por un excursionista, quien le comunico el insólito hecho a las autoridades, señalando que los cetaceos fueron encontrados en dos grupos separados por dos kilómetros de distancia, de acuerdo con el Ministerio de Conservación de Nueva Zelanda.

    Lo más triste de este fenómeno de la naturaleza es que, según el gerente de operaciones del Departamento de Conservación de la Isla Stewart, Ren Leppens, la mitad de los mamíferos estaban muertos cuando llegaron los socorristas, mientras que el resto fue sacrificado debido a la dificultad para acceder al lugar.

    ¿Por qué una eutanasia? 

    La  dificultad para llegar a las víctimas y la falta de personal capacitado en el lugar de los hechos no les dejó otra opción que acabar con el sufrimiento de los animales.

    “Tristemente la posibilidad de reflotarlas con éxito eran extremadamente bajas. La lejanía del lugar, la falta de personal y el deterioro de la condición de las ballenas implicaba que lo más humano que se podía hacer por ellas era sacrificarlas”,  indicó Leppens.

    Las causas por las que las ballenas y delfines se quedan varados no se han aclarado, aunque existe una serie de hipótesis como: enfermedades, errores de navegación y cambios repentinos en las mareas, por mencionar algunos de los hechos más relevantes.

    ¿Un hecho frecuente? 

    Según el Departamento de Conservación, estos varamientos son medianamente comunes en las costas neozelandesas, ya que anualmente atienden 85 incidentes de este tipo.

    Un antecedente bastante notable sucedió el año pasado, cuando 400 ballenas quedaron varadas en la Bahía Golden Bay y, lamentablemente, murió el 70% de ellas.

    Nueva Zelanda no olvida la más devastadora de la muertes ocurrida en 1918, cuando al menos 1.000 ballenas quedaron varadas en las Islas Chatham.

    Ahora, si no es la primera vez que ocurren estos incidentes naturales, ¿por qué el gobierno neozelandes no tiene una cultura de conservación, mayor número de personal capacitado y equipos que permitan un mejor alcance  para el rescate? ¿Habria podido ser evitada la eutanasia de los animales que aún permanecían con vida?

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