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    Una fuerte polémica se comienza a instalar en Argentina luego de que se supiera que el gobierno del presidente Mauricio Macri está promocionando el inicio de actividades salmoneras en la zona sur del país trasandino. La idea es vista con recelo y medios argentinos comienzan a viajar a Chile para analizar y ver en terreno los efectos medioambientales que ha tenido la industria en este lado de la cordillera.

    Desde Greenpeace se pronunciaron y calificaron la polémica como “un debate que tiene puestos los ojos en Chile”. Esto después de que se supiera que la subsecretaría de Pesca de ese país evalúa desarrollar pesquerías de entre 20 a 50 mil toneladas, que se proyectan de 2 a 4 concesiones en el Canal Beagle y que, en una segunda etapa, la idea es que la salmonicultura también se ubique en la zona costera de Santa Cruz.

    De acuerdo con los antecedentes conocidos hasta ahora, la decisión se habría gestado después de que en marzo visitaran Argentina los reyes nórdicos Harald V y Sonia, momento en que el ministerio de Agroindustria de Argentina suscribió con Noruega un convenio de cooperación para estudiar la factibilidad de desarrollar la acuicultura en el sur del país. La decisión, que se maneja en reserva, ya estaría tomada y la especie a producir será el salmón.

    De acuerdo con información que toma el influyente diario Clarín de Buenos Aires –que estuvo en Chile visitando diversos centros salmoneros –, “el acuerdo no está exento de polémica y ya es rechazado por amplios sectores ambientalistas. Cuestionan que el salmón es una especie exótica y que su producción es contaminante. La concentración de heces y pellets con antibiótico que se asientan en el lecho marino, y que otras especies como crustáceos pueden ingerir, constituyen una amenaza para la salud del mar. Ese debate en el litoral chileno está hoy al rojo vivo, con miles de activistas que aseguran que el exceso de concesiones para la salmonicultura ha saturado al ecosistema marino”.

    “Efectivamente, hay una polémica que se está instalando en Argentina respecto de los efectos medioambientales que puede tener la decisión de comenzar con la salmonicultura. Nos han consultado desde Argentina por esta decisión y lo que hemos hecho ha sido exponer las graves consecuencias que ha tenido su expansión en amplias zonas del sur de Chile. En definitiva, es muy probable que la salmonicultura se convierta en un tema medioambiental de carácter binacional con la afectación que puede llegar a tener en la Patagonia de los dos países”, señaló Matías Asun, director nacional de Greenpeace.

    La extensa nota de Clarín también plantea y se encarga de alertar: “Tanto biólogos como oceanógrafos, argentinos o chilenos consultados repiten el argumento: El salmón es una especie exótica que depreda la biodiversidad nativa de peces. Citan como ejemplo lo ocurrido en Argentina en los años 20. La trucha, que es un salmónido, fue introducida con fines deportivos en los lagos de la Patagonia. La región contaba con amplia biodiversidad de especies ictícolas. Pero al introducirla, la trucha depredó a todas las demás especies”.

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