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    Con una lucha de más de 40 años en su espalda, Estela de Carlotto es franca y señala a El Ciudadano su preocupación por el contexto que atraviesa Argentina desde la asunción de Mauricio Macri al poder.

    “El mundo entero está mirando a la Argentina, y la admiración que conseguimos se está deteriorando. Estamos pasando momentos muy difíciles”, asegura en relación a las políticas relacionadas a los Derechos Humanos.

    Reconocida a nivel internacional, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo es una histórica referente por el derecho a la identidad y la restitución de los jóvenes que fueron apropiados durante la dictadura cívico-militar.

    “Nosotras siempre tenemos la esperanza de seguir encontrando nietos. No va a haber democracia plena hasta que no se sepa la verdad de los más de 300 jóvenes que nos faltan recuperar“, afirma al respecto.

    — ¿Cómo ves el momento actual de Argentina con el gobierno de Mauricio Macri? Tanto a nivel político y social, como en materia de Derechos Humanos.

     Este momento político nos preocupa muchísimo, tratando de revertir de alguna manera las decisiones que toman y afectan al trabajo que llevamos haciendo hace 40 años las Abuelas de Plaza de Mayo. Extrañamos al gobierno anterior (NdE: Cristina Fernández de Kirchner) porque era otro sistema, otra cordialidad, otra visión de lo que era el Estado. En cuanto a Macri, con el antecedente de decir en campaña que los Derechos Humanos éramos un curro, ya nos había hecho saber lo que él pensaba de nosotros, lo cual fue muy desagradable. En sus ocho años en la Ciudad de Buenos Aires nunca nos recibió, no lo conocíamos. En cuanto a sus promesas de campaña, hizo todo al revés.

    — ¿Qué aspectos destacás en ese sentido?

     Prometió pobreza cero y estamos cada vez más pobres, la deuda externa está aumentando rabiosamente. Cada vez que veo la cifra de dólares que hay que pagar, me quiero desmayar. Sobre todo porque es algo que ya pasó y no tendríamos que haber repetido. También están los despidos permanentes, y eso es un Derecho Humano violentado: trabajar. La salud está desatendida en los más ancianos. Todo lo que se puede ver en los medios de comunicación, en los que inspiren confianza, porque hay un monopolio que no informa o desinforma. Estamos pasando momentos difíciles. Argentina está perdiendo soberanía, como si el único Dios de ellos fuera el dólar.

    — De cara al 2019, ¿ve alguna forma de revertir esta situación en las elecciones?

    — Es un deseo que no sigan más allá del 2019, pero como no soy política, no sé cómo se están moviendo para la unidad todos aquellos que consideren que esto no puede seguir más allá de las diferencias. Ya no se habla de kirchnerismo, sino de peronismo. En ese movimiento, hay derecha, izquierda y centro. También hay dirigentes como Hugo Moyano y su hijo, que ahora están en la vereda de enfrente a Macri, pero no sabemos hasta cuándo. No es que falte confianza, pero cuando hay dinero para comprar a otro, se lo compra y hay gente que se vende. Pero yo tengo esperanza en mi pueblo.

    — ¿Cómo ven la situación actual de represión?

     Hay gastos millonarios en armas y elementos relacionados que no se pueden justificar. ¿Para qué? Si acá no hay una guerra. Son para reprimir. Ya son varios los casos de ejecuciones totalmente injustificables y eso nos espanta y nos mantiene alerta.

    — Fueron de las primeras organizaciones en manifestarse en contra de la prisión a Milagro Sala. ¿Qué piensan de su caso y otros detenidos? ¿Se puede hablar de presos políticos?

     Milagro Sala es claramente una presa política que desean que se muera en cualquier momento de hambre o angustia. Es terrible lo que le están haciendo a esa mujer y lo que están haciendo en la provincia de Jujuy en general. Además de su caso, hay otros presos políticos como Julio De Vido, Carlos Zannini o Luis D’ Elía que están detenidos no por causas probadas, sino que por las dudas. Eso es ilegal, a menos que haya real peligro de fuga o injerencia judicial, y no es el caso actual. Se inventan muchas cosas, la gente se las cree y después ellos ejecutan.

    — ¿Cómo ve esa doble vara judicial de prisión preventiva para algunos y prisión domiciliaria para genocidas?

    Sabemos lo que es una cárcel y lo que eso puede generar en la salud. Que gente a la que todavía no se le han probado los delitos enfrenten esa situación, mientras que los que asesinaron a 30.000 personas, crearon centros clandestinos de detención y robaron 500 nietos, los mandan a su casa por viejos es inadmisible. Sí, son viejos y peligrosos, que nunca colaboraron con la justicia y señalaron que si fuera necesario, volverían a hacer lo mismo. Yo le señalé a Claudio Avruj -Secretario de Derechos humanos- que luchamos para que a sus hijos y nietos no les vuelva a pasar, porque lo que no se castiga, se repite.

    Foto: La Primera Piedra

    — ¿Cómo ven el futuro de la lucha de Abuelas?

     Somos muy poquitas ya trabajando formalmente en la Comisión Directiva y son los nietos recuperados los que nos acompañan y apuntalan. Las que quedamos, seguimos luchando. El día que no quede ninguna, seguirán ellos porque ya están preparados, falta mucho todavía: no va a haber democracia plena hasta que no se sepa la verdad de los más de 300 nietos que nos faltan recuperar.

    — El 2017 fue un año muy positivo en materia de restituciones de nietos apropiado, ¿cómo encaran el 2018?

     Nosotras siempre tenemos la esperanza de seguir encontrando nietos, de hacer producciones visibles por fuera de la institución. Nos contactamos a nivel social para difundir y para promover que todo aquel que tenga dudas se anime y venga. Estamos con expectativas y, a veces, llegan sorpresas impensadas que nos hacen muy felices.

    — A 42 años del golpe cívico-militar, ¿qué secuelas crees que persisten?

     Ciertas conductas represivas, de complicidad de los medios monopólicos de siempre. Hay grupos sociales que todavía dicen que molestamos. Eso va disminuyendo, porque cada vez nos entienden más y nos quieren más. Cuando hacemos una movilización, la concurrencia es masiva, por lo que esperamos que el 24 de marzo haya una enorme cantidad de gente acompañándonos, porque es el pueblo al que pertenecemos. La dictadura nos tocó a todos, aunque sea en materia de pérdida económica y de temor. Queda mucha justicia por hacer, no todo fue dicho. Cuando se dudó de la cifra, si sacáramos la cuenta por los dichos de los genocidas, la suma sería más de 40.000.

    — Desde antes de asumir este Gobierno estuvo asociado a la “pata civil” de la dictadura, ¿en este contexto es difícil visibilizar y enjuiciar a los cómplices civiles?

     Cuando empezamos a meternos en ese terreno, empezó el problema. ¿Por qué metieron presa a Milagro Sala? Por Carlos Pedro Blaquier, responsable de la desaparición de sus obreros en Ledesma, Jujuy. Cuando se tocó al poder económico, ahí se endureció este Gobierno y volvió a traer la teoría de los dos demonios para invisibilizar el Terrorismo de Estado.

    — Por último, ¿cómo vivís la experiencia de ser bisabuela por Ignacio Guido, tu nieto recuperado?

     Es algo divino, ya tengo cinco bisnietos. A mis 87 años me siento más joven de mente y tener una familia tan linda me alegra la vida. Este caso particular, el de mi nieto encontrado, es una belleza, porque es la nieta de mi hija Laura (NdE: secuestrada, torturada y asesinada por la dictadura. Dio a su bebé durante la detención ilegal) y eso me llena de alegría el corazón.

    Por Gustavo Yuste, desde Argentina
    @gusyuste
    Colaboración especial: Giuliana Sordo
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