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    La banda punk nacional con más trayectoria, está de cumpleaños, y ha celebrardo junto a 2’ Minutos, Curasbun, La Floripondio y Calibre 38.


    fiskales ad hok
    Allá por los 80’, en plena dictadura, los jóvenes se rebelan contra el sistema y deciden sacar la voz en protesta. El arte y la cultura son el medio escogido por una gran mayoría que ve en las guitarras, la pluma y el pincel; las armas más poderosas contra el tirano gobierno. El movimiento poco a poco va tomando fuerza, casi podía sentirse el temblor subterráneo y clandestino que crecía bajo las narices de los represores. Aparecen algunos centros culturales, uno que otro local tomado por los artistas, y fiestas donde se mezclan el descontento político, con el arte y la rebeldía típica de la juventud. Garaje Internacional, Bar El Troley y el restaurante Jaque Mate, son algunos de los locales que sirvieron de sede para estos artistas y revolucionarios.
    En medio de la ebullición nace un grupo de punk rock. Son cinco chicos, entre los 18 y 20 años, mucho ruido y poco talento, que desafían directamente a la autoridad. Se llaman Fiskales Ad-Hok, y su música es una excusa para sacar todo el odio que llevan dentro. Junto a los Pinochet Boys, y otros precursores del punk chileno, realizan tocatas donde se pueda; muchas veces arriesgando ser detenidos, lo que en esa época significaba mucho más que ahora. Ellos dicen que no se trataba tanto de valentía, sino más bien una mezcla de hastío, rebeldía y la típica inconciencia que tienen los jóvenes sobre el verdadero peligro. Por suerte para ellos, y para la escena musical, pudieron sobrevivir a la experiencia.

    ACTITUD Y ROCKANROL

    La historia de Fiskales no es diferente a la de muchas bandas nacionales. Después del empuje inicial, tuvieron una época de ajuste, donde rotaron diferentes integrantes e incluso los músicos cambiaron de instrumento. Es el caso del Roli, que comenzó tocando la guitarra, pero al poco andar cambió al bajo, rol que mantiene hasta hoy. Él y Álvaro España son los sobrevivientes originales que cumplen 20 años tocando juntos. En el camino quedaron guitarristas y bateros, entre ellos Pogo y el Víbora, dos míticos personajes del punk rock chilensis.
    A medida que se iban consolidando como grupo, crecía su fama en el underground capitalino. Se convirtieron en invitados permanentes de las fiestas en Garaje Internacional y en cuanta tocata hubiese. Incluso tienen algunos hitos memorables, como la mini tocata que organizaron en pleno paseo Ahumada, dentro de un local. Al poco rato llegó Carabineros para dispersar a la gente que se había congregado para escucharlos. Los dueños del local cerraron las cortinas de hierro, pero la banda siguió tocando a pesar del barullo.
    Esta actitud desenfadada es uno de los baluartes de Fiskales. Aunque ha pasado bastante agua bajo el puente, los miembros de la banda nunca se creyeron el cuento de rock star y tocan con igual entusiasmo para cien personas o siete mil. “Si nos invitan a tocar a provincia, pero los organizadores no tienen plata, igual tratamos de ir. Lo único que pedimos es la movilización y el alojamiento”, cuenta Álvaro, vocalista y fundador.
    Como su afán no es hacerse ricos, todos han tenido que ingeniárselas con otros trabajos para sobrevivir el día a día. “Es difícil mantener una pega cuando eres músico. Por un lado está el tema que tenemos que pagar cuentas como todo el mundo, alimentar a nuestros hijos y todo lo demás; y por otro la música, que es lo que de verdad nos gusta. A veces tenemos que elegir, pero siempre termina ganando el rock”, explica Roli, que tiene dos hijos
    En el 2004 fueron de gira por Europa, donde aprovecharon de reeditar su disco “Fiesta” en vinilo. Al retornar a Chile, el cansancio y alguna que otra rencilla interna les hizo tomar la decisión de separarse por tiempo indefinido. Había llegado la hora de ocuparse de sus propios asuntos, mantener los trabajos para salir de las deudas y descansar. Si bien Fiskales desaparecía de la escena nacional, su nombre seguiría sonando con la misma fuerza.

    CORPORACION FONOGRAFICA INDEPENDIENTE
    Durante los años 80’ y 90’, la producción discográfica de grupos independientes era casi nula. Muchas bandas del underground nacional murieron por la falta de difusión y la necesidad de dinero para sobrevivir en un mundo tan competitivo como el nuestro. Pero unas pocas lograron mantenerse a flote, llamando la atención de las compañías disqueras. Estas grandes transnacionales no se arriesgarían en un mercado tan pequeño, pero sí veían en la música independiente un negocio en ciernes, que no estaban dispuestos a dejar pasar.
    La solución fue crear pequeños sellos, dependientes económicamente de las oficinas patrocinantes, pero con libertad de acción. Así, muchos grupos de rock fueron tentados y fichados para grabar. Para las bandas era un sueño hecho realidad, finalmente su trabajo sería producido por sellos profesionales, mejorando la calidad de sonido y aumentando la distribución. Fiskales Ad Hok firma con Culebra Record, subsidiaria de BMG, y de esa asociación nace “Traga”. A poco andar se dan cuenta que el experimento no resultó, los sellos desaparecen pero no los contratos, dejando a los músicos sin el respaldo que se les prometió y sin la posibilidad de autogestionar los trabajos que grabaron.
    De vuelta en las calles, los integrantes de Fiskales junto a su amigo Dennis Dañobeitia deciden arriesgarse con un sello independiente. Nace la Corporación Fonográfica Independiente, CFA, que poco a poco se transforma en una plataforma de apoyo a las bandas; donde se les facilitan todos los medios que requiere la producción de una placa, sin interferir en el proceso creativo. “La CFA no es una empresa, nosotros no buscamos hacernos ricos y por eso los contratos que hacemos con las bandas lo calculamos según los costos de producción, para poder mantener los equipos, la casa y la tienda”, explica Dennis.
    Sin pensarlo mucho, y a fuerza de trabajo y sacrificios, Fiskales Ad-Hok entró en la historia de la música, ganándose el respeto de muchos, tanto por su consecuencia musical, como por el éxito logrado con la CFA. La separación alcanzó a durar un año, reapareciendo a fines del 2005, con la misma fuerza de siempre, para alivio de sus seguidores. Volvieron a tiempo para celebrar los 10 años de CFA y sus 20 años de carrera, todo un logro en el difícil mundo de la música y el arte.

    RUIDO PARA RATO
    Justo antes de la separación, en 2004, se contactó con ellos un joven documentalista llamado Pablo Insunza, interesado en filmar la historia de Fiskales. “El Pablo no nos conocía, nunca había escuchado nuestra música y tampoco tenía idea de la historia del Punk Rock –cuenta Álvaro- así que nos costó decidir si lo hacíamos o no. Era un riesgo, porque si quedaba mal hecho podíamos quedar súper mal parados”. El documental los sorprendió incluso a ellos. La mirada fresca de Insunza logró contar con simpleza la historia de la agrupación, el ambiente donde nacieron y el contexto político.
    El documental “Malditos, la historia de Fiskales Ad-Hok” se convirtió rápidamente en un objeto de culto. Muchos seguidores de la banda iban a verla y terminaban parados en los asientos, disfrutando como si estuviesen tocando en vivo.
    Aunque Fiskales ya ha logrado mucho más de lo que se propusieron en 1986, todavía hay muchos proyectos en el tintero. Después de años de silencio discográfico, han vuelto al estudio para grabar lo que será su más nueva placa, la que esperan tener editada a fines de este año. “Estamos ensayando cada vez que podemos, porque no podemos darnos el lujo de encerrarnos dos meses y sacar el disco”, cuentan.
    Mientras tanto reparten su tiempo entre ensayos, grabaciones, trabajos y tocatas. Están como en su mejor época, armando una gira por la celebración de sus dos décadas y contentos por la fiesta que se vivió el 9 de octubre en el Estadio Víctor Jara, donde una vez más compartieron escenario con parte de lo mejor del rock independiente nacional y con 2’ Minutos, banda punk rock argentina.

    Valeria Segovia

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