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    40 años han pasado desde que Violeta Parra apretara el gatillo que puso fin a sus días. El balazo certero le voló la cabeza y nos la robó, llevándola a la tranquilidad que la cantautora no conseguía. Lo mismo que el reconocimiento público que siempre le fue esquivo. Esta verdadera creadora renacentista: Investigadora, compositora y multifuncional artista plástica hoy comienza a cosechar y recibir los elogios de un país que se mostró frío e indiferente con ella y que hoy se despercude y reivindica, dando muestras de alguna sensibilidad.



    Este año se conmemoran 90 años del natalicio de una de nuestras más grandes compositoras, artista e investigadora folclórica. Creadora hasta los huesos, no escatimó esfuerzos a la hora de desarrollar una propuesta de raíz chilena a ultranza. Su quehacer se vincula mundialmente a canciones que han sido interpretadas y traducidas en todas las lenguas. De una profundidad y simpleza pocas veces vistas, hizo suyas las voces del interior de nuestro campo, del quehacer social y político de una época, con tal visión, que no es de extrañar que sus canciones suenen actuales y contingentes hoy. Proveniente de una familia con estirpe de avantgarde, hermana de Nicanor y el Tío Lalo, madre de Isabel y Ángel, abuela de Javiera, Ángel el jazzista (Cereceda) y Tía abuela de Colombina, sus genes parecen estar dotados de una marca indeleble, que en su tiempo la hicieron incomprendida. El suicidio de Violeta Parra el 6 de febrero de 1967 fue noticia de discreta cobertura en los medios de la época, pero a su velorio y entierro llegaron miles de personas a brindarle una multitudinaria despedida anónima. Mientras el Estado y los organismos culturales mantuvieron una distancia glaciar.
    Con el correr de los años el redescubrimiento de su obra y su valor histórico comienzan a cosechar un reconocimiento que en vida a Violeta le fue esquivo a nivel público. Hoy la conocemos y reconocemos en una serie de disciplinas que antes ni siquiera eran mencionadas en su acerbo, como lo son las artes plásticas. Quienes han querido rescatar su legado, han pasado por un largo período de negociaciones y problemas de financiamiento en el cual estuvieron involucrados desde entidades gubernamentales, hasta el propio Carlos Cardoen. Hoy por fin encontramos en exposición permanente en el Centro Cultural Palacio La Moneda, un área especialmente dispuesta para acoger en condición de comodato indefinido trece arpilleras, nueve obras en papel maché y veinticinco óleos realizados por la folclorista. Todo este material ha sido recobrado y preservado a través de los años por la Fundación Violeta Parra, dirigida por su hija, la también cantautora Isabel Parra (Cereceda), quien en entrevistas ha señalado la importancia de preservar el legado de su madre desde una perspectiva positiva: “Hace años que en la Fundación estamos tratando de que la gente recuerde a la Violeta por su nacimiento y obra y no por su muerte”.

    DE SAN CARLOS AL LOUVRE

    Paradójico resulta como con la mayoría de los grandes personajes de la historia, que la compositora de un verdadero himno universal como “Gracias a la Vida” termine quitándosela y sembrando esa dolorosa cicatriz en su entorno y volviendo aún más nebulosa esa existencia que hoy la ha llevado a la categoría de mito, donde le han colgado los amores más inverosímiles, donde la han vinculado al alcohol y a una vida a ratos tormentosa, subiéndola a una verdadera nube inalcanzable. Pero recopilando hechos y no especulaciones, podemos señalar que el 4 de octubre de 1917 nace en San Carlos la más conocida integrante del clan Parra Sandoval. Por lo mismo se escogió el recién pasado mes de octubre para una serie de actividades que la rememoran. Su padre era profesor de música, su madre una campesina guitarrera y cantora. Fueron nueve hermanos que vivieron su infancia en el campo.
    En 1952 se casa con Luis Cereceda. De este matrimonio nacen Isabel y Ángel, con los cuales más tarde realizará gran parte de su trabajo musical.
    A partir de 1952, Violeta, impulsada por su hermano Nicanor Parra, empieza a recorrer zonas rurales grabando y recopilando música folklórica. Esta investigación la hace descubrir la poesía y el canto popular de los más variados rincones de Chile. Elabora así una síntesis cultural chilena y hace emerger una tradición de inmensa riqueza hasta ese momento escondida. Es aquí donde empieza su lucha contra las visiones estereotipadas de América Latina y se transforma en recuperadora y creadora de la auténtica cultura popular.
    En 1954 Violeta Parra viaja invitada a Polonia, recorre la Unión Soviética y Europa permaneciendo dos años en Francia. Graba aquí sus primeros LP con cantos folklóricos y originales. Tiene contactos con artistas e intelectuales europeos, regresando a Chile para continuar su labor creadora.
    En 1961 Violeta inicia una gira con sus hijos invitada al Festival de la Juventudes en Finlandia. Viajan por la URSS, Alemania, Italia y Francia donde permanecen en Paris por tres años. Actúan en boítes del barrio latino y programas para radio y televisión. Ofrecen recitales en UNESCO, Teatro de las Naciones Unidas. En 1965 viaja a Suiza donde filma un documental que la muestra en toda su magnitud. Retorna a Chile y canta con sus hijos en la Peña de Los Parras, en la calle Carmen 340 en Santiago, Inaugura el Centro de Arte en una carpa; graba discos de música instrumental. Viaja a Bolivia en 1966, ofrece conciertos en regiones del sur de Chile, continúa grabando acompañada de sus hijos. Regresa a Santiago para continuar su trabajo en La Carpa, escribiendo allí sus últimos trabajos.
    Isabel, constantemente consultada por el suicidio de su madre en el contexto de una prensa amarillista y morbosa, señala que no tiene mucho que decir a ese respecto, salvo que para ella y los suyos el 5 de febrero es un día doloroso.

    TIEMPO DE COSECHA

    Esta última década el reconocimiento de Chile hacia su trabajo muestra avances, aunque tampoco los merecidos para saldar la deuda con una artista que paseó el arte popular chileno en Europa, en escenarios como el Museo del Louvre o Ginebra. Una cantante donde descansan los primeros pasos, de la por ese entonces incendiaria y naciente canción de protesta, que no tardó en la década del ’60 en propagarse por toda América Latina.
    Se han reeditado libros de ella, como las “Décimas” en editorial Sudamericana en 1988 y textos biográficos, como “La Vida Intranquila. Violeta Parra. Biografía Esencial”, de Fernando Sáez, que fue reeditado por Ediciones Radio Universidad de Chile tras cuatro años en que el libro fue continuamente solicitado en librerías, tras agotarse en su primera tirada de editorial Sudamericana.
    Warner Music ha lanzado al mercado una antología digna, con buena información impresa y material hasta nuestros días muy escaso de l’enfant terrible de nuestro folk. El sello ha intentado ordenar la discografía de Violeta, porque sus ediciones en el mercado es variada y confusa. La mayoría de los registros entre 1956 y 1965, los realizó para EMI-Odeón y se encuentran diseminados en discos fragmentados arbitrariamente. La idea del sello es editar pronto una caja con cuatro discos que recuperen esas grabaciones discontinuadas, incluyendo el ya mítico disco grabado por la Viola en Argentina en 1961, aunque no se tiene certeza de poder tenerlo completo.
    Javiera & Los Imposibles, el grupo de su nieta Javiera Cereceda (Parra), esta preparando para comienzos del próximo año un álbum dedicado exclusivamente al repertorio de Violeta. Javiera muchas veces consultada por el material de su abuela y las posibilidades de usarlo siempre se mostró muy respetuosa frente a este material: “Las canciones de la Violeta tienen un peso específico que es imposible de superar”, ha declarado en innumerables ocasiones. Javiera Parra entrevistada por el diario La Nación señala que “el disco tendrá toda la apertura que se necesite. Yo soy súper desprejuiciada con este asunto y si tiene que haber invitados, cuerdas, o lo que sea, lo habrá. Sí creo que no saldrá nada rockero. La verdad, me lo imagino más parecido a un unplugged de la Björk que a un disco convencional de versiones folclóricas”.

    VIOLETA AL CELULOIDE

    El 2003 se estrenó Viola Chilensis, un documental realizado por Luis Vera que mezcla partes inéditas de la vida de una de las mujeres chilenas que más lejos han llegado siendo madre, esposa y artista integral. En este documental el director intenta desmitificar a la persona tras el personajes, reúne en él a las voces de sus parientes y amigos, y recompone el quehacer de la persona de carne y hueso en Chile y extranjero, pasando por el museo de Louvre y sus temporada en Ginebra, toca el tópico de sus amores malditos, de su familia y el liberal modelo de vida que adoptó para la época.
    Raúl Ruiz también ha anunciado el rodaje de un film para el próximo año basado en el libro de su amigo Ángel Parra. “Violeta se fue a los cielos”, concebida como una biografía impresionista de su madre, que el cantautor publicó el año 2006.
    En cuanto a registro audiovisual se refiere, la novedad más potente es una coproducción entre tres países que pretende retratar con la visión de tres directores, los distintos momentos de la vida de nuestra prócer, con la colaboración de Isabel Parra, quien asesorará la producción del film en general. Quisimos conversar con Ignacio Agüero, director del fragmento de producción chilena, pero declinó entregar antecedentes sobre el film. Giorgio Varas, músico, percusionista y cabecilla de la reflotada Dicap (Discoteca del Cantar Popular), ha estado actuando como productor y manager de esta iniciativa en el país. El nos comentó: “La idea nace en el Festival de Cine de Viña del Mar 2006, hace un año. Yo fui a recibir un premio y en una cena comenzamos a especular en voz alta sobre este proyecto, con los amigos argentinos que casualmente se habían sentado en nuestra mesa. Tal cual. Con el tiempo, descubrimos que Tristán Bauer, (Argentina) siempre había querido hacer una película sobre Viola, Fina Torres (Venezuela) había conocido a los Parra en Chile y luego en Paris, y Nacho Agüero (Chile) tenía mucha cercanía con el tema. Por eso, pensamos en una película latinoamericana. Nos fuimos a Europa, y vimos que los españoles, los italianos, los franceses, nos apoyarían en una aventura como está. Hoy estamos trabajando en el guión, pero no puedo adelantarte más. No hay casting aún por lo que no hay actores elegidos. Tenemos un acuerdo de co-producción con tres países (Venezuela, Argentina y Chile) y estamos trabajando a paso firme”. Según lo planificado los guiones debiesen estar listos a mediados del año que viene y comenzarían el rodaje el segundo semestre del 2008. Creen que la película estará lista el 2009.

    Danielo Maestre

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