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    “El Pueblo a la Universidad y la Universidad al pueblo” es uno de los murales más representativos de la obra de David Alfaro Siqueiros.

    Se ubica en la torre de la sede rectoral de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).La emblemática obra es definida como una “escultopintura”.

    En ella el extraordinario artista mexicano dejó plasmada su inquebrantable convicción política e ideológica, la misma que empezó a dejar muy clara desde los 11 años cuando se inició en la lucha estudiantil.

    A esa edad, siendo casi un niño, incursionó en la lucha social al revelarse contra el método de enseñanza en la Academia de San Carlos, donde estudiaba por las noches luego de terminar sus clases matutinas en la Escuela Nacional Preparatoria.

    “El Pueblo a la Universidad y la Universidad al pueblo” es uno de los murales más representativos de la obra de David Alfaro Siqueiros. Foto Web.

    El resto de su legado artístico revela su temple de luchador social. Así se percibe claramente en sus obras: “Del porfirismo a la Revolución”, ubicado en el Castillo de Chapultepec, “Retrato de la burguesía”, situado en el Sindicato Mexicano de Electricistas, Antonio Caso 45 y “La marcha de la humanidad” que se exhibe en el Polyfórum Cultural Siqueiros.

    Su trabajo lo inmortalizó como uno de los máximos representantes de la plástica mexicana. Los expertos no dudan en afirmar que su muerte marcó el fin de una etapa del muralismo en el país azteca, protagonizada igualmente por Diego Rivera y Clemente Orozco, señala el portal de noticias Milenio.

    El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) reconoce que Alfaro Siqueiros ingresó a las páginas de la historia, como un artista innovador y preocupado por el acontecer político y social del país.

    “El Coronelazo”, sobrenombre que recibió después de participar en la Guerra Civil Española (1936-1939), siempre estuvo involucrado en causas sociales, que reflejó en su quehacer artístico y por las cuales fue a prisión, en al menos seis ocasiones, e incluso se enfrentó al destierro.

    Sus obras poseen un sello distintivo, gracias a sus constantes experimentos e investigaciones, que lo llevaron a utilizar nuevas técnicas y materiales. Foto Web.

    Con su participación en la huelga de la Academia de San Carlos, contribuyó a darle forma a la Escuela al Aire Libre de Santa Anita; además, se unió al Ejército Constitucionalista de Venustiano Carranza (1859-1920) para luchar contra Victoriano Huerta (1850-1916), Francisco Villa (1878-1923) y Emiliano Zapata (1879-1919).

    En 1923 ayudó a fundar el Sindicato de Pintores, Escultores y Grabadores Mexicanos Revolucionarios; también, se le reconoce por su participación en el intento de asesinato a León Trotsky (1877-1940).

    Además, preocupado por la educación de las masas como medio para derrotar a la burguesía, formó parte del movimiento vasconcelista y participó en la redacción de un manifiesto, en el periódico El Machete, con el objetivo de fomentar el arte como herramienta de aprendizaje.

    Sus obras poseen un sello distintivo, gracias a sus constantes experimentos e investigaciones, que lo llevaron a utilizar nuevas técnicas y materiales, como la fotografía, el yute como lienzo, la tela de vidrio, la piroxilina, el accidente controlado y la pistola de aire.

    Su trabajo lo inmortalizó como uno de los máximos representantes de la plástica mexicana. Foto Web.

    El legado del artista puede disfrutarse en recintos como la Ciudad Universitaria, el Museo Nacional de Historia, el Polyforum Cultural y el Centro Médico Nacional, así como la Sala de Arte Público Siqueiros y La Tallera, que fueron hogar del pintor mexicano.

    José David Alfaro Siqueiros nació el 29 de diciembre de 1896 en Ciudad Camargo, Chihuahua y falleció hace 44, el 6 de enero de 1974.

    El muralista, que pasó del sueño a la muerte a causa de un cáncer que lo obligó a permanecer en cama por más de un mes, fue sepultado el martes 8 en la ahora Rotonda de las Personas Ilustres, en el Panteón Civil de Dolores de México.

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