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    Este lunes 14 de abril, una importante y colorida delegación de artistas y trabajadores culturales de Valparaíso llegó hasta La Moneda para dejar una carta dirigida a la presidenta Michelle Bachelet.

    La misiva –que se anexa- hace mención del difícil momento que afronta este parque cultural, de 8 años de existencia. Se recalca la necesidad de apoyar este proyecto de participación real, en la perspectiva de consolidar un centro cultural de escala local, de carácter público y que sirva a todos los trabajadores culturales y a la comunidad porteña en general.
    Las actividades de los artistas porteños en Santiago, habían comenzado el domingo 13 de abril en el Parque Forestal. En la ocasión se realizó un masivo acto al que asistieron alrededor de 1500 personas que junto al disfrute de actividades artísticas, pudieron informarse respecto a lo que está sucediendo en la ex Cárcel.

    cabe hacer mención, que después de una dura lucha, la comunidad de Valparaíso encabezada por los trabajadores culturales, lograron reabrir la ex Cárcel proceso en el que resultó decisivo un recurso de protección presentado el 4 de abril.

    Valparaíso, 14 de abril de 2008

    Sra. Michelle Bachelet

    Presidenta de Chile

    Presente

    Estimada presidenta:

    Como miembros de la comunidad artístico y cultural porteña, nos dirigimos a usted con el fin de darle a conocer nuestra visión de lo que está ocurriendo en el Parque Cultural ex Cárcel de Valparaíso.

    La ex Cárcel es un proyecto que surgió en abril de 2000, un año después que cesó en sus funciones penitenciarias. Partió como un anhelo de algunos artistas y ciudadanos porteños, que aspirabamos a tener un espacio para la cultura en esta ciudad que comenzaba a despertar después de un largo letargo económico, social y anímico.

    Resulto decisivo para la resignificación de este espacio la invitación abierta hecha por el Ministerio de Bienes Nacionales a ocuparlo para darle un destino artístico y cultural. Y así se fue dando vida a un proyecto participativo único en la historia de la transición como fue “Cárcel: Un cerro para la cultura”. Hubo una verdadera revolución de la esperanza: miles de personas y cientos de organizaciones concurrimos a rehabilitar este espacio para prepararlo para un objetivo mayor que es la destinación para el arte y la cultura. Desde entonces, ha habido miles de actividades artísticas y culturales, muchas de una gran belleza y calidad, todas de un gran valor.

    Ocurrió una especie de milagro: Un lugar que había sido de encierro y dolor, se convertía, por obra de los artistas y usuarios, en un espacio público, abierto a la creación espontánea y libre. Brotó el color y la alegría en una alquimia de inenarrable belleza. Llegaron los niños a jugar sobre un espacio de la memoria, donde está el edificio más antiguo de la ciudad: el polvorín colonial y que está flanqueado por loss cementerios laicos más antiguos del país.

    Todo se fue dando en armonía al ritmo del sentimiento, con ayún y newen (amor y fuerza en mapudungün). En 2001 surgió la Corporación de Amigos de la ex Cárcel, principal referente organizativo de este proceso hasta el día de hoy.

    Al llegar el 2003, las organizaciones de la ex Cárcel se fortalecieron y fueron dando vida a una idea enorme que se ha consolidado en el tiempo: que el centro cultural fuera un Parque Cultural: Un espacio público, florido, dedicado al arte y la cultura, al encuentro y a la creación, autentico, que fuera reflejo del pueblo que le ha dado vida. Y, en el fondo, esto es la ex Cárcel.

    En aquel mismo año, el presidente Ricardo Lagos encomendaba a la Inmobiliaria Novaterra, el desarrollo de un proyecto que debía mezclar lo cultural con lo inmobiliario, con el fin de financiarlo. ¡Una vez más se concebía la cultura como si fuera lo último en importancia, cómo algo que debe pedir permiso para existir, cómo algo que no vale un financiamiento adecuado, como algo que es para ser visto, no para ser vivido! El boceto de Novaterra, como era de prever, fue del todo insípido puesto que iba contra el profundo deseo de Valparaíso, de convertir la cárcel en un parque para la cultura, para los niños, para los humildes. Para impedir el despojo de este sueño se movilizó Valparaíso lo que acabó con este intento gubernamental. El trasfondo del conflicto de entonces es el mismo que hoy nos conmina: el intento de actuar a espaldas de la ciudadanía, de no confiar en la comunidad, de no entender su dinámica y de querer imponer algo que no le es propio, que no respeta la historia, la memoria, la identidad, el patrimonio ni la cultura porteña. Nos molesta y ofende la idea que se construya, aplastando lo existente para hacer un proyecto de fachada, carente de sustancia. Y, además, no funcional a las necesidades de la ciudad y sus artistas.

    El movimiento por la defensa de la ex Cárcel que surgió en 2003 y 2004 hizo que el Gobierno se comprometiera a preservar este espacio para el disfrute público, para el arte y la cultura. En este último año se traspasaba la administración desde Bienes Nacionales a la Intendencia de Valparaíso. El ministro de bienes nacionales era Jaime Ravinet y el intendente regional: Luis Guastavino.

    Desde 2005, dos años después que se concretara la declaración de Valparaíso como Patrimonio Cultural de la Humanidad, se hizo evidente el desinterés oficial por el proyecto participativo desarrollado en el Parque Cultural. Cabe tener presente que la única inversión que se ha hecho fue en 2004: algo más de 100 millones de pesos, para arreglar un viejo teatro, mejorar instalaciones eléctricas y baños.

    El 2006 se cortaba el teléfono, se reducían al mínimo los trabajadores del recinto y se removía a la única administradora del Gobierno que se preocupó y quiso este espacio: la abogada Colomba Coronel. Desde entonces se nombraron como administradores a tres funcionarios que lo único que han querido es cerrar este lugar y acabar con el proyecto de participación: sus nombres son Hans Acosta, Pilar Romero y Ximena Briones.

    La incomunicación y el irrespeto por esta construcción ciudadana llegó a su extremo el 5 de octubre de 2007 cuando el alcalde de Valparaíso, Aldo Cornejo, presentó –en el contexto de un encuentro iberoamericano de alcaldes- el muy comentado proyecto Niemeyer. Esto, sin que nunca fuera consultado con la ciudadanía. De hecho, nos enteramos por la prensa y no fuimos invitados a su presentación.

    Mientras esto ocurría, se acentuaba el abandono del Parque y se sucedían incendios que afectaban importantes recintos del mismo, lo que ha dificultado seriamente las actividades al interior de la ex Cárcel.

    En marzo de 2008 se presentó un nuevo proyecto Niemeyer, más grande en superficie que el anterior, que tampoco fue consultado con las organizaciones culturales de Valparaíso ni del Parque. El 21 de este mes (viernes santo), dos semanas después del séptimo incendio (que fue intencional según bomberos), sin previo aviso, el Gobierno Regional ordenaba el cierre del Parque lo que inexplicablemente se hacía con la participación de fuerzas especiales de carabineros. Se dejaba en la calle y humillaba a los artistas y usuarios que levantaron a pulso este sueño de construir un Parque Cultural para Valparaíso.

    Tras intensas movilizaciones y la presentación de un recurso de protección –que anexamos-, la Corte de Apelaciones acogía el 9 de abril la solicitud de no innovar presentaba por la Corporación Cultural ex Cárcel y otras agrupaciones del parque y la ciudad. Esta resolución permitió reabrir este parque cultural.

    Ante la convulsión generada, y quizás reconociendo algún error de manejo, el Gobierno Regional llegó a un acuerdo –el jueves 10 de abril- con la comunidad del Parque Cultural que avalaba la apertura de la ex Carcel, resguardando las zonas inseguras. Se acordaba también generar una comisión conjunta que definiría aspectos administrativos y físicos del Parque. Cabe tener presente que en los días en que el parque fue cerrado por el gobierno regional, fue desmantelado el teatro y se perdieron numerosos otros bienes fiscales y privados, lo que fue ampliamente difundido por la prensa local.

    Todo esto se hace, a nuestro entender, para acabar con el proceso de participación actual e imponer el proyecto Niemeyer. Este, no respeta el valor patrimonial del inmueble ex Cárcel ni considera que está enclavado en una zona de preservación histórica. Tampoco considera que vulnera la Ordenanza General de Urbanismo. Esto último debido a que la ex Cárcel está en un lugar sin conectividad y accesibilidad: es imposible subir con un gran autobus por el acceso principal al recinto (es una vía de 8 mts. de ancho y se requiere una vía de 20 metros, porque es un mega-proyecto). En los últimos días nos hemos enterado que se quiere ajustar la normativa para permitir este proyecto. Todo esto en secreto, a escondidas, sin debate, a espaldas de la ciudadanía. El proyecto Niemeyer podría construirse en otro lugar: daría un nuevo espacio a la ciudad y no acabaría con uno de gran valor que no se ha apoyado debidamente.

    Le recomendamos escuchar otros consultores: sus asesores como la directora de arquitectura del MOP, Verónica Serrano, y el alcalde Aldo Cornejo no saben lo que están haciendo. De no rectificar, se está comprando un elefante blanco monumental que será muy costoso y un gran fracaso.

    Usted prometió mas derechos ciudadanos, pero el proceso de participación en la ex Cárcel es una farsa. Aquí en los últimos tres años han llegado mas de 200.000 personas a nuestras actividades. A pesar de esto y otros muchos logros, el alcalde y otras autoridades nos menosprecian.

    Queremos seguir siguiendo ser un factor en la vida cultural del puerto. Hemos aportado mucho y ahora se quieren deshacer de nosotros, para hacer un elefante blanco.

    Y más: El techo contemplado en el proyecto Niemeyer como escenario a cielo abierto va a molestar a la gente de los cerros colindantes y ni hablar a los pacientes del Hospital Alemán. No tiene sentido alguno invertir tanto recursos públicos en un recinto tipo Quinta Vergara, cuando es obvio que los miles de vecinos que serán afectados por el ruido van a tomar las medidas para que no se puede usar como escenario a cielo abierto.

    Queremos que se mejore lo que hay, que se rehabilite la ex Cárcel. Que se perfeccionen sus instalaciones y que se mantengan los usos actuales. Queremos un proyecto a escala local que respete la esencia de lo que se ha hecho en estos últimos 8 años. Y, que sobre todo, sea participativo, protagonizado por las organizaciones culturales y que apunte a corregir los enormes problemas de sentido que afectan a la educación y al desarrollo cultural de Chile.

    Corporación Parque Cultural ex Cárcel,
    Casa Tiao
    Operante Teatro
    Colectivo Urgente Delirio
    Taller Mai
    Newen ancestral
    Forestal Activo
    Colectivo Valparaíso
    Wila Masi
    Waliqui
    Teatro Ambar
    Batería La Pincoya
    Colegio de Arquitectos Quinta Región
    Comité de defensa de Valparaíso
    Taller el Litre
    Taller de Aéreo Ayún

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