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    Naciendo el hombre mágico en lugar escondido, en pesebre donde no pudiese ser encontrado, llegaba a tierra mortal, un revolucionario que sería conocido por la humanidad con el nombre de Jesús para más tarde ser crucificado por su propio pueblo que no resisitó el fulgor con que brillaban sus ojos.


    jesus
    En sus mensajes reveló y predicó mandamientos que la misma iglesia, “la sagrada institución”, habría modificado para que mientras ellos cometieran las atrocidades más grandes, el pueblo se mantuviese temeroso y como corderos.
    Sobre todos los mandamientos que tienen que ver con el deseo sexual, el placer y el goce fueron incluidos como actos pecaminosos siendo que Jesús amó y deseo a María Magdalena hasta su muerte y quien sabe si después de ella…creemos que sí.
    El tema es que aunque la iglesia se haya aprovechado del nombre de este gran personaje, para levantar su imperio, no logró romper la esencia de quien ha servido como imagen de buen hombre, de un modelo a imitar y cuyo único interés que expresó sin cansancio fue amaos los unos a los otros.
    Se dice que Jesús fue un hombre que destacaba por su inteligencia y amplio modo de entender la vida lo que le dio la capacidad de perdonar y tolerar, se ha hablado de su bisexualidad, de su beso con su favorito judas, quien le “traicionaría” y quien habría cumplido finalmente con el último pedido de Jesús, entregar al maestro a las autoridades romanas para dar cumplimiento a un plan previsto.
    Dice el evangelio de Judás- no publicado en la Biblia- que Jesús comenzó a hablar un día con él y los discípulos sobre los misterios más allá del mundo y lo que sucedería en el final y que con frecuencia no aparecía ante sus discípulos como sí mismo, sino que se le veía entre ellos como un niño.
    He aquí parte del evangelio de Judas:
    Un día estaba con sus discípulos en Judea y los encontró reunidos y sentados en observancia piadosa. Cuando (se aproximó) a sus discípulos, reunidos y sentados y ofreciendo una oración de acción de gracias sobre el pan, (él) se empezó a reír. Los discípulos (le) dijeron: Maestro, ¿por qué te ríes de (nuestra) oración de acción de gracias? Hemos hecho lo correcto.
    Él les contestó y les dijo: “No me estoy riendo de ustedes. Ustedes no hacen esto por su propia voluntad sino porque es a través de esto que su dios recibe alabanzas”. Le dijeron: “Maestro, tu eres (…) el hijo de nuestro dios”. Jesús les dijo “En verdad (les) digo, ninguna generación de los pueblos que están entre ustedes me conocerá”.
    Cuando sus discípulos oyeron esto empezaron a enojarse y se pusieron furiosos y comenzaron a blasfemar contra él en sus corazones. Cuando Jesús observó su falta de (entendimiento, les dijo): “¿Por qué les hace enojar esta agitación? El dios que está en ustedes y que (…) les han causado enojo (en) sus almas. El de ustedes que sea lo suficientemente fuerte entre los humanos, (que) traiga al ser humano perfecto y se ponga frente a mi”. Todos dijeron: “No tenemos la fuerza”.
    Pero sus espíritus no tuvieron el valor de ponerse frente (a él), excepto Judas Iscariote. Él fue capaz de ponerse frente a él pero no pudo verlo a los ojos, y miró hacia otro lado. Judas le (dijo): “Yo sé quién eres y de dónde vienes. Eres del reino inmortal de Barbelo. Y no soy digno de pronunciar el nombre del que te ha enviado”

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