• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    Podría detenerme en muchos detalles que componen este trabajo de Francesca Ancarola y Carlos Aguirre -o viceversa-. Podría hablar de cada uno de los temas en particular. Cada uno de ellos compone una idea y un reflejo de lo que el trabajo en su conjunto entrega. También podría fijar palabras sobre la interpretación de cada uno de ellos y como pianista e intérprete vocal van marcando intenciones y sutilezas en cada tema. Algo que también se recoge al escucharlos en vivo -realizaron cuatro presentaciones del disco- y encontrar esa misma reducción de lo anexo que “Arrullos” tiene. Esa idea de arrullar, de hacer dormir, de entregar calma y ganas de soñar. Pero no lo entregan desde la sola calma musical y sonora, sino que la entregan desde las ideas, desde la selección de las canciones que lo componen.
    Por eso no resulta extraño partir escuchando la versión de “Gurisito” de Daniel Viglietti, y encontrar que la invitación central es a rodar “hacia la vida nueva”, donde los niños “tomarán de la misma leche y del mismo pan”. O sumar la versión de “Luchín” de Víctor Jara, donde el sueño se plasma en el verso que nos invita a abrir “todas las puertas pa’ que vuelen como pájaros”. Una invitación a la libertad, a una infancia que no se limite a sobrevivir, sino a soñar con mejores cosas. Lo mismo ocurre con la canción del cubano Eliseo Grenet, “Drume negrito”, donde el sueño de la negrita se cruza con la idea de “comprá nueva cunita”. Y así en cada uno de ellos, que no solo construyen una imagen de la realidad casi inamovible de la infancia de América Latina y que son entregados con dedicación, con una calidad de interpretación querida y buscada, la idea que se va instalado esa idea de hermosura y la vulnerabilidad de las niñas y niñas. Hermosos como cada uno de los temas y vulnerables o delicados, como cada una de las interpretaciones que ambos músicos son capaces de expresar. Como ocurre con las composiciones del propio Aguirre, de la propia Ancarola o de Hugo Moraga que le da nombre al disco.
    Una sola detención me permitiré en este concepto completo que recoge el trabajo -que aseguran los intérpretes “no será el último”-, y que si bien no escapa a la idea general, lo entrega “Tristeza” de los hermanos Núñez. Creo que corresponde hacerlo porque el tema incluye en si mismo la idea completa de “Arrullos”. Ahí está el dolor de madre que no puede compartir con su hijo, ahí está el sacrificio del trabajo, ahí está la angustia cerca y el niño lejos, ahí está el placer del domingo iluminado, donde se puede vestir de madre con una sonrisa del hijo. Es la tristeza recreada en pocas palabras, y la idea de ese niño o niña que duerme tranquilo su sueño, pese al dolor y sufrimiento que lo rodea. La historia y verdad de América Latina y tantos otros lugares, en pocas palabras.
    El disco concluye con “Navidad isleña” de los argentinos Jorge E. Martí y Jorge F. Martí, que no solo permite cerrar el ciclo, sino que concluye con esa invitación a dormir con ese recurso de madre que ya no canta, sino que arrulla.

    Temas: 1. Gurisito. 2. Nana para Simón. 3. Luchín. 4. Drume negrito. 5. Canción de luna. 6. Ojos de botones. 7. Arrullo. 8. Tristeza. 9. Lo que usted merece. 10. Mi tripón. 11. Navidad isleña.

    Shagrada Medra
    2008

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...