• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    La marcha ya ha terminado hace un buen rato. Atrás han quedado los gritos contra el rodeo, la detención frente a las puertas de la Universidad Católica para evocar las protestas contra la experimentación con animales, las frases contra el consumo de carne frente al local de Mc Donalds de Santa Rosa con la Alameda. Ahora el grupo, principalmente de jóvenes, se encuentra en el Parque Almagro, y la gran escolta policial se ha retirado. Ahora todos comen productos vegetarianos o veganos. Ahora todos conversan, buscan información, preguntan cuánto cuestan los libros de Bakunin o Malatesta, se anotan en listas para la protección de las ballenas, comen trufas o compran parches para sus vestimentas. En un costado un escenario promete hace un buen tiempo la actuación de alguien. A algunos no les llama mucho la atención su presencia física, pero algunos micrófonos esperan paciente la presencia de alguien que los haga cumplir su función. Y eso ocurre.

    Y allí en medio de ese concepto, lejos de todas las miradas que se fijan en el trabajo musical chileno, Palabr(A)s en Conflicto, hiphopero de Conchalí se sumen al tablao -como diría mi abuelo- y larga su discurso musical. Sus frases son parte de una batalla que no se libra en las listas de éxitos. Ni en programas de televisión. La guerra de Palabr(A)s en Conflicto y la de sus pares -bandas punk o colectivos de hip hop- orgullosos, de voz clara y de frente, que ya vienen hace tiempo haciendo su labor, se han centrado y evolucionado en la incesante denuncia de la situación injusta que padecen los pueblos originarios, los pobres, los marginados, las mujeres y tantos otros oprimidos en Chile y en América Latina, así como en todo el mundo. Por eso en el 2008, sus letras nos hablan de las traiciones y las ideas que le impiden a muchos ser libres.

    Así Palabr(A)s en Conflicto, se presenta anarquista, se explaya en la idea de la autogestión, nos habla de la autoeducación o la educación libre para crecer, para que aquellos niños que en las poblaciones no tienen ni la posibilidad de acceso a la mala y segregada educación chilena, puedan salir de su condición, apoyados en esos jóvenes que voluntariamente los ayudan, y que son esos mal vistos -por los ojos del poder- hiphoperos. En palabras claras, nos dice queremos la destrucción del capitalismo. Y así con ideas simples, palabras libres, este muchacho se sube a los escenarios o espacios para agitar conciencias y, de paso, demostrar como el hip hop local goza de excelente salud, sin los aditivos comerciales que ya casi ha quedado atrás.

    Verlo en vivo o escuchar su registro es tomar conocimiento de un espeso campo de ideas, algo que te va haciendo sumar conceptos, donde la voz y palabras entran y salen con energía para narrar historias sobre lo que vivimos a diario como seña de identidad local (Guerra en la tierra), sobre como la maldad y la violencia marcan el ritmo vital en la ciudad (Violencia) y, especialmente, para denunciar la secular marginación de las ideas libertarias (Solidaridad) o la liberación animal, en el tema del mismo nombre.
    Pocos minutos son suficientes para tomar el peso a su trabajo. Pero a la vez, uno quisiera seguir escuchando más. Uno quisiera poder dedicar más tiempo al trabajo que se realiza en distintos puntos, y que como lo refleja Palabr(A)s en Conflicto, requieren atención y escucha conciente de sus crónicas cotidianas.

    pOR Jordi Berenguer

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...