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    Una de las principales deudas personales, y que la Banda Conmoción reconoció como suya también (ver entrevista en El Ciudadano), disculpando la patudez, era sacar su disco. Si bien reconocen que quieren ir haciendo las cosas acorde a sus propios tiempos y ritmos, tal como la música que realizan, el disco era una necesidad. Salir de una de sus presentaciones y querer volver a escucharlos para afinar el odio sobre su sonido, para disfrutar entre semanas con su propuesta de festejo, era una imposibilidad. Sólo quedaba la opción de ir su sitio web y escuchar algunos temas.. Ahora eso ya no pasa. La deuda está saldada, y de la mejor forma.

    En un trabajo independiente, absolutamente independiente, algo que cuidadosamente trataron de preservar, donde uno no sólo puede rescatar el sonido -esencial-, la propuesta cultural que el trabajo de Banda Conmoción ha venido construyendo, y que ahora deja como registro. Un disco que si bien se mueve por los márgenes de la industria musical, así sea, y que se resiste a los vicios de la música comercial, se encumbra y sorprende al asomarse a la belleza estremecedora de sus composiciones. Todavía no se ha llegado -y no creo que se llegue nunca- a esa fase en que la obra queda desactivada por las personas y en la que se convierte ese algo en un icono, en una abstracción, y las abstracciones son incapaces de tener comunicación vital con la gente viva.

    Desde hace unas semanas cuando Conmoción empezó a colocar en su sitio web algunos temas del disco, y a anunciar su lanzamiento -miércoles 12 de noviembre en el Galpón Víctor Jara-, se empezaba a preparar un ambiente especial. Ambiente que incluso despertaba ansiedad y dudas. Un amigo me preguntó como va a hacer la banda para transmitir en el disco todo lo que comunica en directo. Pero ahora al escucharlo uno comprende que ese no es tema, que “Pregonero” no es ajeno al resto del trabajo, es un eslabón más, que se construye en cada tocata y ahora en una pieza que recoge algo que no es para darse un gusto o para contentar a los más fanáticos: se incluyen valiosísimas piezas de artesanía musical, por las que algunos pagarían con los ojos cerrados por incluir en su catálogo o repertorio. Lo que demuestra, en un aspecto, la estricta vigilancia y cuidado que Conmoción aplica a toda labor y, en otro, la idea permanente  de trabajo que la banda no deja de realizar, de pulir, de amalgamar en cada presentación y en los ensayos. Y este esmerado proceso queda plasmado en cada una de sus actuaciones, y ahora en el disco, que demuestra también un punto de equilibrio, sin exhibicionismos fáciles, ni impúdicas demostraciones, y si lleno de calida calidad.

    A Conmoción se le puede encerrar en estereotipos de nueva cumbia chilena, de banda nortina, y más, pero donde verdaderamente se les debiera ubicar -y el disco lo confirma- es en un amor por la música, por celebrarla y celebrar. Así su talento ha ido creciendo, entre el esfuerzo y dedicación (propio) y el éxtasis (de los oyentes). Así abonan un terreno del que no son los únicos dueños y que comparten con otras bandas, y donde son capaces de encumbrarse -libres- para gestar un de los trabajos más consistentes y hermosos de la década.

    Adentrarse en el disco es reencontrarse cara a cara con cada uno de sus integrantes, con su forma de ver el trabajo y rescatar pequeños diálogos sostenidos con algunos de ellos (Pablo Villablanca y Cristián Sanhueza), visitar los locales donde han tocado o las calles por donde han paseado su música. Desde la “Presentación” hasta el cierre en vivo con la morenada “Cuanto cuestas, cuanto vales”, se va instalado la conmoción, se van evocando los lugares, y captando que no hay verdadera creación sin trabajo, y que temas como “Flor de cumbión” o “Moje cipele” no son parte de una casualidad o de eso que algunos llaman inspiración, y que ahora están disponibles para escuchar. Era un deber y ahora es un placer.

    No hay nada que sobre en “Pregonero” y mucho que falte podrían decir los seguidores, ya que seguramente quisieran que el disco recogiera cada una de las piezas que la banda ha entregado en vivo alguna vez. Pero ahora parte de eso está en una caja de plástico y en un disco digital, lo que viene es la posibilidad que tiene el futuro, mientras disfrutamos este presente y nos hacemos parte de este trabajo que tiene como otra virtud el perpetuar en la memoria un trabajo que parece simple, pero que es excepcional.

    Temas: 01. Presentación. 02. Resiste. 03. Quiéreme. 04. Pregonero. 05. Sueña contenta. 06. Moje ciepe. 07. Mendigo. 08. La piropera. 09. Flor de cumbión. 10. Vagabundo. 11. Gupa. 12. Cuanta cuestas, cuanto vales.

    Músicos: Leo Fecci (saxo alto); Pepe Barría (saxo tenor); Carlos Flores (clarinete);: Carlos Cabrera (clarinete); Daniel Flores (acordeón); Robinson San Martín (trombón-bajo); Germán Thodes (Trombón-bajo); Héctor Echeverría (tuba-trombón); Felipe Gonzáles (trombón); Pablo Morales (trompeta); Daniel Trincado (trompeta); Bárbara López (trompeta); Italo Osses (trompeta); Ximena López (trompeta); Jeka González (platillera):; Pablo Villablanca (platillero); Jorge Ganem (conga, tumbadora y tambora); Alex Muñoz (timbaleta y caja); Cristián Sanhueza (bombo y voz).

    Pregonero
    Banda Conmoción
    (P) 2008
    www.bandaconmocion.cl

    Por Jordi Berenguer

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