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    “Estrené un monólogo precioso sobre Isadora Duncan que tiene que ver con mi rol de actriz en una sociedad donde el arte a veces es como un adorno más que una reflexión. Llevo 21 años haciendo teatro en esta compañía, y yo existo y dejo de existir para los medios de comunicación en su totalidad única y exclusivamente cuando está La Negra Ester en cartelera, lo encuentro súper indecente, la compañía se merece mucho más. Acá pasan cosas importantes que es necesario comunicárselas al público”


    -Rosa, cómo nace el proyecto del Gran Circo Teatro…

    Este proyecto nace cerca del mes de Octubre del año 1988, Andrés Pérez andaba de vacaciones acá en Chile, llevaba cerca de 4 o 5 años trabajando y estudiando en Francia, en la compañía Theatre du Soleil. Andrés llegó a ese lugar porque fue becado, y encontró allí una metodología que estaba bastante más codificada. Aquí nosotros de alguna manera intentábamos descubrir a través de nuestras experiencias de teatro callejero nuestra gran escuela, nuestro inicio, nuestra matriz. En 1981 nosotros retomamos este tipo de teatro, porque en este país se ha hecho siempre teatro de calle en ciertas épocas, no es que haya aparecido con Santiago a Mil como todos creen; Luís Emilio Recabarren tenía una compañía para informar, formar e ideologizar, esta escuela estuvo hasta el año en que Andrés se va fuera de Chile, cuando todos nos dispersamos un poco queriendo experimentar también otras corrientes.

    – Cuéntanos acerca de los primeros montajes….

    El primero indudablemente fue La Negra Ester, nuestro emblema (risas). Y siempre desde que estuvimos juntos con Andrés, en esos trece años que trabajamos siempre la elección de la obra tenía que ver un poco con lo que estaba pasando con nosotros como ciudadanos, por ende, éramos como el termómetro de lo que estaba pasando en la sociedad.

    Los montajes siempre han tenido que ver con esa radiografía que sentimos con nuestro país. Luego de la Negra Ester hicimos “Época 70, Allende”  lo que fue un rotundo fracaso puesto que mucha gente se negó a ir a verla, pensaron que estábamos haciendo un monumento a Salvador Allende, otros porque pensaban que estábamos faltándole el respeto…nuestra única inquietud era contarles y contarnos entre nosotros cómo se había vivido el período de gobierno, cuál era el sueño de Salvador, -que sigue siendo mi sueño por lo menos-. Esta obra es una obra de sala profundamente ideológica, donde el texto es muy importante, el estreno fue en Suiza.

    Después hicimos Popol Vuh que es una obra de calle que dura dos horas, al aire libre…llegamos al Popol Vuh porque quedamos muy preocupados con la obra Allende en nuestro país. Nos dábamos cuenta de que nadie quería recordar, nadie quería tener memoria. Haciendo esta revisión nos dimos cuentan que habían otras tribus, otras etnias, otras razas, que se preocupaban de tener súper presente su historia: la única manera que había para modificar lo que había que cambiar era divulgar lo que estaba ocurriendo. Llegamos al Popol vuh, cuya historia es que los dioses le piden a los semi dioses que creen al hombre que recuerde y que venere, eso para nosotros sigue siendo importante.

    Y así, otras como La Consagración de la Pobreza, de Alfonso Alcalde, Noche de Reyes, y La Huída que fue el último regalo que Andrés nos dejó.

    -Hablemos sobre la contingencia política de las elecciones…

    Salvo el señor Arrate, todo el resto de los candidatos están por un modelo neoliberal que no nos está atendiendo, pues están al servicio de las grandes empresas, de los poderes económicos, y eso hace que las ambiciones monetarias sean tan grandes que ya ni siquiera hay respeto mínimo por los trabajadores. Antiguamente los trabajadores tenían su uniforme, sus zapatos protectores punta de acero, sus buenas gafas, en ese sentido tenían algunos resguardos; hoy en día te dicen arréglatelas como puedas, les da lo mismo. Estamos hablando de una estructura social no estamos hablando de individuos en particular, es un modelo que no nos sirve, nos daña emocionalmente, síquicamente, laboralmente.

    – Rosa, cómo se financia el gran circo teatro…

    Mira, tenemos hasta una feria de las pulgas; también las funciones de La Negra Ester nos da aportes a todos…aquí todos somos técnicos, actores, tramoyas. Otra forma es hacer funciones de teatro y talleres de circo, entre ellas trapecio, tela, contacto, acrobacia; también postulamos a fondos tradicionales y en este momento ganamos un proyecto de itinerancia regional a través del Consejo de la Cultura. Ahora, lo que nos complica si, es que se trabaja todo en base a la desconfianza, porque te piden papeles hasta decir que es  “verdad que pestañai como la gente”.

    En septiembre debiera salir la concesión de suelos, que es la atribución que tiene Bienes Nacionales para facilitarles la casa a la Fundación Andrés Pérez Araya y al Centro Cultural Gran Circo Teatro. También nos otorgaron una subvención presidencial, que tiene que ver con la realización de todos los estudios de especialización técnica de la casa, como topografía, estudio de alcantarillado, de murallas en peligro de derrumbe y estudios que tienen que ver con la arquitectura. Luego veremos todos los permisos correspondientes con obras municipales para que ellos digan  que estamos autorizados para que la casa empiece a recuperarse y remodelarse.

    -Acerca del día 11 de Mayo….

    Nosotros trabajamos harto por la consecución de esta celebración, los primeros años esto se oficializó gracias al apoyo del congreso nacional, es allí donde se discute y se acepta por unanimidad para que luego la Presidenta lo firmara como decreto de ley –es un paso-, luego de esto se hace cargo el área de teatro del CNCA, en la cuál nuestra colaboración es cada vez más incidental.

    Aquí en República 301 invitamos compañías de teatro nacionales, hacemos teatro callejero…hasta el año pasado nos tomábamos toda la calle, pero con esta famosa ley de transparencia y probidad no nos dieron permiso este año. Ahora no se pueden hacer las cosas de un día para otro, todo es burocracias, incluso queríamos montar La Negra Ester acá en la calle y no dieron los permisos; las corrupciones no se acaban, no nos sirve de mucho. Nosotros los creadores no trabajamos en base a la desconfianza: quiero recuperar que en este país se trabaje por cariño, por amor a las cosas.

    – Micrófono abierto…

    Hago una invitación los días jueves a Las Noches Payasas. En septiembre nosotros retomamos “Un Circo Diferente”, las funciones son siempre a las 20.00 horas., jueves, viernes y sábados. Hay ganas de mirarse a los ojos, persistimos en querer tener un país en que las igualdades no sean solo una frase, sean una realidad.

    Por Pía Sommer
    El Ciudadano

    *Artículo publicado en la edición Nº 72 de septiembre de 2009 del periódico El Ciudadano

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