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    Una nueva perspectiva de vida se abría con la llegada del 2016 para la bella y joven venezolana, Sonia Díaz, de 40 años de edad, con estudios y experiencia laboral en el área de ingeniería en computación.

    Una atractiva oferta de trabajo que recibió su esposo, la llevó a trasladarse e instalarse en la ciudad de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, ubicada al sureste de Brasil, metrópolis rodeada de montañas, muy conocida por albergar en su territorio el emblemático estadio de fútbol  “Magalhaes Pinto”, mejor conocido como “estadio Mineirão”.

    Todo iba a la perfección desde su llegada a Brasil. Allí se instaló.

    Todo iba a la perfección desde su llegada. Allá se instaló con su familia, con su marido, su hijo mayor y la integrante más joven de la familia, su recién nacida hija, la inquieta Kamilah. La vida les sonreía a todos.

    El 14 de abril de 2016, decidieron dar un paseo en familia, caminar por los parques y avenidas que les ofrecía el ambiente natural y fresco de Belo Horizonte. Hacer un poco de ejercicio.

    Luego de un tiempo de caminata y movimiento, Sonia se sentó junto a su hijo mayor en un banquillo ubicado bajo la sombra de unas frondosas palmeras, con el propósito de comer algo del refrigerio que llevaron para compartir.

    En pleno sosiego y disfrute del momento de descanso, un pesado brote (retoño) de la palmera, situada justamente sobre la banca donde se sentaron, se desprendió violentamente de la planta e impactó en la humanidad de Sonia, específicamente en el hombro derecho.

    Tras el insólito accidente, fue trasladada a un centro asistencial de la localidad, donde le detectaron fracturas en la escápula (omoplato), quiebres en dos de sus costillas derechas y lesiones similares en una costilla izquierda. La columna vertebral se le partió en dos y tuvo impacto severo en la médula espinal.

    Radiografía de las lesiones.

    Pese a la gravedad del caso, fue una semana después del accidente que lograron realizarle la cirugía reconstructiva de columna requerida, en un hospital del país suramericano, con el riesgo que todo ese tiempo de espera la médula espinal estuvo bajo presión.

    En la delicada operación le instalaron dos varillas y ocho tornillos para estabilizarle la columna vertebral. Afortunadamente, pasados más de dos años del episodio, la columna y la escápula ya soldaron, pero las costillas aún no han sellado, por lo cual experimenta dolor al toser.

    Cuatro infinitos meses acostada sin movimiento, sin poder sentarse siquiera,  son recordados como terribles por la joven venezolana. Sus baños con pañitos en la cama los evoca como situaciones lamentables para quien siempre estuvo acostumbrada a la independencia.

    Los tratamientos y fisioterapias realizadas han propiciado pequeñas evoluciones en el cuerpo de Sonia Díaz. Sin embargo, del ombligo hacia abajo su cuerpo se mantiene inmóvil, requiere mucho apoyo para poder realizar sus necesidades fisiológicas, entre ellas orinar, función que lleva a cabo mediante sondas, en un horario de cuatro veces por día, hecho que ha generado un cuantioso gasto familiar.

    Sonia Díaz y sus hijos.

    La esperanza de esta venezolana se centra ahora en un tratamiento de células madres, muy recomendado para su condición. Comentó para El Ciudadano que luego de indagar e investigar sobre las posibilidades de recuperación, supo que este tratamiento responde de diversas maneras en el cuerpo de quien lo recibe, pero tiene toda la fe puesta en que en su caso dará excelentes resultados.

    El tratamiento tiene un costo de 6.500 dólares y lo realizan en Bogotá, Colombia. Su familia no cuenta con la suma requerida. Por tal motivo iniciaron una campaña a través de la plataforma web gofundme disponible en las redes sociales Facebook y Twitter, para apelar a la solidaridad y buena voluntad de quienes deseen colaborar, para que esta joven venezolana recupere la sensibilidad, movimiento o cualquier avance que este tratamiento le pueda dar.

    Quienes deseen acompañar esta noble causa, pueden acceder por el enlace:

    https://www.gofundme.com/tratamiento-de-celulas-madres

    Para aportar su grano de arena por la salud de esta joven, madre y profesional, que tiene toda una vida por delante y la mirada optimista de recuperar su cotidianidad.

    El pesado brote (retoño) de palmera que cayó lamentablemente sobre la humanidad de Sonia.

    Sonia Díaz tiene esperanza y toda una vida por delante.

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