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    Este viernes consignan los documentos requeridos para interponer un recurso de protección a favor de los vecinos de Copiulemu, en la región chilena de Bio Bio, ante la alarmante cantidad de desechos tóxicos en la zona.

    La acción está encabezada por el senador Alejandro Navarro, quien acompañado por dirigentes y habitantes de Florida y del sector Chaimávida, entregan la solicitud ante la Corte de Apelaciones de Concepción.

    Quienes colindan con la comuna donde está instalada la Empresa de Tratamiento de Residuos Hidronor, denuncian que el lugar probablemente reciba 900 metros cúbicos de salmones de Camanchaca, que se han descompuesto al interior del buque Seikongen, que tuvo un accidente en la Bahía de Pilpilhue en octubre del año pasado,  y que es de propiedad de CPT Empresas Marítimas, que zarpó desde Chiloé y llegaría al puerto de Talcahuano.

    El parlamentario lamentó que se ha generado alarma, incertidumbre y preocupación en la población, por lo que espera “que la Corte acoja nuestra petición y que no se permita el destino de ni un metro cúbico de estos residuos tóxicos en Copiulemu, si no está garantizado que esto no va a tener un efecto nocivo sobre la gente y el medio ambiente”.

    Igualmente, adelantó que consultó al comandante en jefe de la Segunda Zona Naval, contraalmirante Marcelo Gómez, quien señaló que no hay autorización de descarga, lo que quiere decir que la embarcación cargada con desechos tóxicos aún no tiene protocolo ni autorización de descarga en Talcahuano.

    Emergencia sanitaria

    Navarro alertó que el relleno sanitario de Copiulemu, tiene un pésimo historial en el que se han causado graves daños a las viviendas circundantes, lo que ha generado una legítima preocupación.

    “Hemos decidido realizar un recurso de protección que garantice que la Superintendencia de Medio Ambiente no va a autorizar la descarga de rieles tóxicos, sin que haya un chequeo que dicho relleno de residuos industriales está en condiciones de recibirlo, sin provocar daño a la población”, agregó.

    En este sentido, enfatizó que “la región, en definitiva, no tiene ninguna ganancia hasta ahora; solo el riesgo inminente de la llegada de este barco con residuos tóxicos (…) Si hay un derrame, lo que tendríamos sería una emergencia”.

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