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    Ahed Tamimi está detenida por un tribunal militar israelí bajo el cargo de incitación a la violencia desde el 19 de diciembre, luego que se le acusara de darle una bofetada a un soldado del Estado Ocupante. Cuatro días después fue privada de libertad y llevada a la cárcel israelí de Hasharon.

    Su juicio se inició el martes 13 y se dilató para el 11 de marzo. Sin embargo, su situación es la de más de 350 palestinos y palestinas menores de edad y unas 60 mujeres que están encarceladas -según la ONG Addammeer- bajo la figura de “detención administrativa” y que permite a Israel mantener tras las rejas sin juicio por meses, incluso por años, solo por sospechar que son un peligro para el ente sionista. Además, se cuenta que en lo que va del año, Israel ya ha asesinado a cuatro niños palestinos.

    “Ahed no es un caso aislado y es una muestra más de lo que es la ocupación”, expresa Fernando Manzur, vicepresidente de derechos humanos de la Federación Palestina de Chile, quien agrega que la detención administrativa “es una de las 50 leyes de apartheid que tiene Israel”, y que permite “tener presos en sus cárceles a jóvenes y niños sin juicio, sin condena, sin mayor argumentación, sino simplemente por una posible sospecha”. De hecho, muchos están encarcelados esperando un juicio por años. “Eso es una forma de dominación y hostigamiento que tiene Israel con la población palestina”, expresa el dirigente.

    Ahed “tiene el alma y el corazón conectados porque su papá había caído preso unos meses antes, el ejército ha ido a hostigar a su aldea y ella decidió ponerle fin a la ocupación, fin al muro, fin al sistema colonial y fue a decirle al soldado ‘no más’: le pegó una cachetada porque la estaba amenazando y su actitud fue decirle ‘respétame como palestina, como joven como mujer’. Y ése fue su gran delito”, expresa Manzur.

    Tamimi fue detenida luego que golpeara a dos soldados israelíes que estaban en el patio de su casa en Nabi Saleh, una localidad de Cisjordania donde Israel pretende poner el muro de Apartheid. Eso ocurrió en una manifestación en que un primo suyo de 14 años recibió un disparo en la cara por parte de las fuerzas ocupantes. Así mismo su madre, Nariman, está presa acusada de cinco cargos. Otra de sus primas, Nour, está en libertad bajo fianza. Tras esa jornada de protesta, fue detenida por militares israelíes que entraron a su domicilio e Israel la acusó de doce cargos, entre ellos atacar a las fuerzas de seguridad en cinco oportunidades, amenazar, arrojar piedras y participar en manifestaciones violentas lo que en definitiva, podría hacerla enfrentar una pena de hasta diez años de prisión, pese a ser menor de edad.

    Un tribunal de ocupación no puede juzgar legítimamente a Ahed

    En el juicio que comenzó el martes, Ahed apareció en la sala acompañada por un guardia de Instituciones Penitenciarias que la conducía tirando de las esposas. Había una importante presencia de medios de comunicación, pero el juez militar dio la orden de desalojar la sala no solo a los periodistas sino también a los simpatizantes, amigos e incluso a la familia y a representantes del cuerpo diplomático palestino.

    El teniente general del Tsahal (fuerzas armadas de Israel), Menahem Lieberman, explicó que esta orden se daba para proteger la intimidad de la menor, sin embargo fue considerado una paradoja por algunos que apoyan a Ahed, dado que arriesga una condena de diez años.

    La abogada de Tamimi, Gaby Lasky, quien fuera secretaria general del movimiento pacifista Shalom Ajsav (Paz Ahora), espetó que como la ocupación israelí es ilegal, un tribunal militar de ocupación no puede juzgar legítimamente a su cliente. Así cuestionó la jurisdicción y la legitimidad de una corte de justicia militar que ahora pretende juzgar a civiles y a menores palestinos. Además, evidenció que existen dos ordenamientos jurídicos dentro de un mismo territorio, en función de criterios de nacionalidad, etnia y religión. Así es como a los palestinos se les aplica la jurisdicción militar y a los colonos israelíes la civil, que hace que el asesinato de un palestino por parte de un colono sea penado con una sanción económica y una sentencia de meros servicios comunitarios. Por eso manifestó que existen estos dos sistemas legales separados que se aplican a dos pueblos diferentes de acuerdo a su etnicidad. “Esto es apartheid y es ilegal”, cerró.

    Chile se suma

    Su caso se ha levantado como emblema de la resistencia palestina y, en Chile, haciéndose parte del eco mundial, la comunidad palestina levantó una campaña por la pronta liberación de Ahed. En las calles, redes sociales y gigantografías en 33 puntos en todo el país apuntaron a que el gobierno se manifestara por el caso, consiguiéndolo el viernes 16 de febrero.

    Según se lee en el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, el gobierno de Bachelet le manifestó a la Embajada de Israel en Chile “su enorme preocupación” por el caso de Ahed y expresó que era necesario que “se respeten plenamente los derechos de la menor palestina, con las garantías de un debido proceso y que se ponderen adecuadamente por la autoridad judicial las circunstancias y área de tensión en que ocurrieron los hechos que dieron inicio a esta indagatoria”. El comunicado cierra manifestando que el gobierno chileno “espera la pronta libertad de Ahed Tamimi”.

    En la misma línea que el gobierno chileno, la delegación en Ramala de la Oficina del Alto Representante para los Derechos Humanos de la ONU (OHCHR) emitió un comunicado solicitando al Estado de Israel que recapacite sobre el trato jurídico que está reportando las Tamimi –tanto a Ahed como a su madre Nariman, también detenida y pendiente de juicio– y aproveche para revisar todo el entramado legal y judicial que utiliza para juzgar a menores.

    Pese a esas declaraciones “todos sabemos muy bien que los derechos del pueblo palestino y de Ahed se han violado constantemente”, expresa Fernando Manzur de la Federación Palestina de Chile, haciendo hincapié en el hecho que Tamimi esté sometida a un tribunal militar y no a uno civil. De hecho, el dirigente menciona que la Convención del niño y la niña, que Israel firmó en 1994, establece que los menores deben tener un proceso justo, en los tiempos correspondientes y que dé garantías al derecho a la infancia, “lo cual hemos visto que eso no ha sido así y que Israel viola los acuerdos que ellos mismos han firmado voluntariamente, lo que es una muestra más del sistema de apartheid y colonial de Israel”, sostiene.

    Pero esto no sorprende a Manzur ya que considera que es una muestra más de “la prepotencia de Israel”, porque simplemente “no respeta los derechos humanos, el derecho internacional no existe (para Israel), y es el mensaje que quiere entregar a la comunidad internacional: que la autoridad soy yo y estoy encima de ustedes”. Y esto ya se extiende por demasiados años.

    Por eso, Manzur saca a relucir los diferentes “procesos de paz” que no han llegado a puerto porque “mientras te ocupan, pisotean, te violan, te matan, hablamos de paz… es bonito sentarse a conversar en esas condiciones y muchas veces los palestinos caemos en ese juego”, sostiene y hace referencia a que justamente este año se cumplen 70 años de la Partición de Palestina y menciona que en realidad, las negociaciones solo han empeorado la situación de los palestinos.

    “La ocupación es más brutal cada día, hay un muro de apartheid, en definitiva, las negociaciones nos han llevado al fracaso total del proyecto nación Palestina”, pero la cosa es que “el pueblo palestino busca la justicia y busca que se den las condiciones para que ambos pueblos puedan convivir en paz y tranquilidad y de iguales”, explica.

    Campaña tremendamente significativa

    En la senda de la justicia, Fernando Manzur explica el pueblo palestino hizo un llamado el año 2005 que para sumarse a la “resistencia no violenta”, que hoy se conoce como Campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel. Chile no ha estado ajeno a aquello.

    Este fue un llamado que hizo el pueblo palestino para poner fin a la ocupación de Israel, inspirada en la lucha sudafricana contra el apartheid. Hoy ha sido nominada al Nobel de la paz, por ser una campaña internacional que se enmarca en los derechos humanos y en la lucha no violenta.

    En Chile ha sido acogida por diversos movimientos y organizaciones, tanto ambientalistas, propalesitnos como estudiantiles. De hecho, en la Universidad de Chile se han realizado dos sendas votaciones que han decidido cortar vínculos con las universidades israelíes que apoyan la ocupación, “lo que es un logro tremendamente significativo”, sostiene Manzur, porque “los estudiantes han alzado la voz diciendo que no van a ser cómplices del proyecto colonial que Israel está llevando a cabo”.

    Por ahora los ojos del mundo de la justicia y los derechos humanos, están puestos en el 11 de marzo en que Israel verá la situación de Ahed Tamimi.

     

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