De paso por Chile, el profesor Peadar Kirby, economista irlandés y profesor emérito de Política Internacional y política Pública de Limerick, dio una conferencia en Santiago con un público misceláneo. Algunos activistas de luchas ambientales, otros miembros del mundo académico, y otros ecologistas reconocidos. Su intervención atravesó lo teórico con planteamientos revolucionarios para bajar el uso del carbón en la matriz productiva, para llegar a su propio ejemplo práctico: el ecopueblo de Cloughjordan, Irlanda, territorio que es parte de una búsqueda práctica para buscar otro modelo posible. El profesor vive en el ecopueblo desde hace diez años.

El Ciudadano lo entrevistó para profundizar algunos temas en el marco de su último libro titulado “The Political Economy of the Low-Carbon Transition: Pathways Beyond Techno-Optimism”, en co autoría con el doctor Tadhg O’Mahony (La economía política de la transición al uso de bajo carbón: caminos más allá del tecno optimismo). El profesor fue invitado a realizar la charla por el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) en conjunto con la Universidad Técnológica Metropolitana (UTEM).

“Para mí era muy importante entender cuál era el problema”, sostiene Peadar Kirby, quien explica que cotidianamente utilizamos palabras como cambio climático, biodiversidad, medioambiente, sostenibilidad, etc, “que son elementos, pero ninguno de ellos expresa bien los retos fundamentales que enfrentamos hoy día”. Pese a que buscó un término para explicar el fenómeno, no pudo encontrarlo y, quizás lo más próximo sea el concepto de transición ecosocial o socioecológico, porque para el profesor “es importante enfocar el reto en lo social y político”, es decir un cambio fundamental en nuestra sociedad y no solo quedarse en lo medioambiental.

Lo que el profesor irlandés buscaba era dar con un concepto que pudiera abordar la crisis ambiental desde un punto de vista de la matriz productiva, para así visualizar con mayor claridad que el problema ambiental es parte del modelo social en que todos estamos insertos y es parte sustantiva de lo que cada día la humanidad hace para sobrevivir y cómo soluciona los problemas que aparecen.

“Casi nunca se enfoca el problema de esta forma, habitualmente se tiende a pensar que los problemas medioambientales están allá afuera y tienen que ver con otra cosa”, expresa Kirby, quien agrega que si bien la gente puede estar de acuerdo y apoyar ciertas prácticas más sustentables, incluso apoyando la defensa de glaciares u otros elementos de la naturaleza, en realidad no dimensionan cómo eso es un reto para cada uno. “Fue por esto que hemos decidido ir a vivir al eco pueblo, porque la única forma que tenemos realmente de enseñar a la gente del enorme reto que enfrentamos como raza humana es que la humanidad vea en práctica un modelo de cómo se puede vivir bajando la huella ecológica, el peso sobre la tierra, sobre el planeta”, espeta y es enfático en que “nunca en la vida de nuestra especie tuvimos un reto de este tipo, en el sentido de que estamos en la crisis de las emisiones”.

La huella ecológica es un modelo matemático que permite calcular cuánto recurso natural se utiliza para vivir. De hecho, Kirby retóricamente hace la pregunta: ¿cuántos planetas usamos?, y responde, “depende, algunos países usan 4, 5 ó 6 planetas, otros menos, muchos menos” y sin embargo, hemos sobrepasado la biocapacidad del planeta en un 156%, según datos del año 2012. Esto da cuenta de la gran diferencia de recursos que disponen los ricos versus los pobres del mundo, mientras algunos consumen más de un planeta al año, otros no alcanzan a usar uno.

Emisiones de carbono

Para el economista irlandés el modelo vigente que se ha levantado para enfrentar el reto de las emisiones de carbono y de la sustenabilidad se ha transformado en lo que denomina como un “capitalismo climático”, es decir “un modelo totalmente neoliberal que ve en estos retos una oportunidad para el Gran Capital de hacer ganancias, lo que es una enorme contradicción”, sostiene. Esto, lo grafica en lo que se denomina como “falsas soluciones”, es decir, la utilización de tecnología pero para reproducir el mismo modelo, no para cambiarlo. Por ejemplo, en el caso de una comuna con una termoeléctrica que emite un 100% de emisiones de carbono, utilizando una serie de tecnologías podría reducirlas en un 50% utilizando una tecnología adecuada, pero eso podría dar pie para que se amplíe la termoeléctrica o se instale una nueva que complete el 100%. O también, en el caso concreto de Chile, menciona la energía renovable pero de igual manera mantiene el modelo de sociedad actual “que está bajo la lógica neoliberal”, sostiene. Es decir, por ejemplo, grandes proyectos de energía fotovoltáica o eólica que están en función de proyectos mineros.

“Esta es una estrategia de acumulación de capitales”, sostiene Pearby y agrega que desde el punto de vista teórico es “la debilidad más fundamental del capitalismo climático”, es decir, “solo va a tener éxito a través de una estrategia de acumulación de capitales si da ganancias a las grandes empresas.

La situación de las emisiones de carbono son un síntoma de que en realidad “está llegando el momento en el que el capitalismo está en sus límites” y, agrega que no hay dudas de que “si seguimos así estaremos creando condiciones muy difíciles para sostener nuestra vida como raza humana”. Ya se habla de crisis hídrica, por lo que para él es posible que comiencen guerras por los recursos naturales. Pero es tan claro para todos que “podemos vivir sin petróleo pero no sin agua”, expresa el economista intentando impulsar la creatividad para acercar un otro modelo de sociedad posible.

Es por esta razón que tras 30 años de actividades académicas en Europa, decidió instalarse en un ecopueblo, bajando su propia huella ecológica y consiguiendo en Cloughjordan –el ecopueblo- tener la más baja de Irlanda, la más baja de los países desarrollados, pero que sin embargo, aún le falta para lograr la sustentabilidad, cosa que le inquieta, porque para él este tipo de experimentos permiten “mostrar las posibilidades de vivir más y de forma más sostenible económica y ecológicamente”.

“Sé que con el ecopueblo no basta porque eso no cambia la sociedad, sí quizás abre los ojos de la gente, de cómo vivir, pero de estas lecciones hay mucho que aprender”, asegura y explica que en el ecopueblo tienen su granja comunitaria, un sistema de comida que es sostenible, sano y económico. “Se bajan los costos y se come mucho mejor, en el fondo es un círculo virtuoso”, dice Kirby.

Consciente de que el ecopueblo no es suficiente para salvarnos de la catástrofe ambiental producto del capitalismo climático, sostiene que “el reto de nuestras sociedades es intentar traducir estos planteamientos y experiencias de base en una propuesta para la sociedad y el mundo político”.

Además abre la pregunta de por qué en Chile no hay un partido político que esté planteando una economía del decrecimiento o del “mantenimiento”. Seguramente con una propuesta así “perderían votos -dice Kirby-, pero es posible sacar un manifiesto referente a una economía de mantenimiento y no de crecimiento, y entonces imaginar en desarrollar políticas para poner este tipo de economías en marcha”.

Por Javier Karmy Bolton

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