Desde que a finales de la tarde del lunes 15 de enero se diera a conocer la salida de Branislav Marelic, decretada en votación de los 11 consejeros del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), se ha generado una potente polémica entre el destituido director, que sigue como consejero del organismo, y sus colegas.

Las razones esgrimidas, dadas a conocer a través de un comunicado, son los cuestionamientos de gestión y técnicos a la labor del ex director del Instituto. Sin embargo, el acta de la sesión no será pública hasta al menos una semana más.

Marelic ha establecido como causa de su salida ciertas presiones recibidas a partir del informe que prepara el INDH respecto de las condiciones del Sename, el que fue aprobado por el Consejo el mismo lunes tras la votación. Además, ha señalado a los medios que “cuando yo asumí la dirección, inmediatamente tuve una oposición bastante férrea de cuatro consejeras. Desde ese momento la gestión se hizo bastante compleja, sin embargo, logramos sacar adelante muchos de los proyectos e iniciativas”.

Respecto de estos sucesos, El Ciudadano conversó con Consuelo Contreras, nueva directora del organismo -electa con los mismos 8 votos a favor y 3 en contra que sacaron a Merelic de su puesto- quien sostiene que era una medida ya hablada entre los miembros del Consejo, incluida ella, expresa que “empezamos ver elementos que no nos parecían adecuados en materia de gestión administrativa, que no cumplía con los estándares que nosotros esperábamos”.

Junto con eso, Contreras recalca que “existen varias decisiones que constan en acta que no se implementaron, o acciones que se realizaron sin informar al Consejo. Todas las decisiones importantes deben ser tomadas por el Consejo, que es la autoridad“.

“Hay unidad en el trabajo, podemos tener diferencias de opinión, pero cuando trabajamos con un objetivo claro y tenemos que sacar la tarea lo hacemos colaborativamente”, señala la nueva directora del INDH sobre como quedó la interna en la institución.

¿Cuáles son los elementos en los que se sustenta la salida del ex director Branislav Marelic? 

Lo primero es señalar que el Consejo del Instituto de Derechos Humanos es el órgano de dirección superior de esta institución del Estado que tiene un carácter  autónomo. Es un órgano colegiado de 11 personas elegido por diferentes cuerpos electorales, donde todos tenemos una trayectoria en materia de defensa de DDHH, con distintas expertices y de distintos mundos políticos. Es un Consejo plural y es la máxima autoridad en la materia en el país. En este sentido, tiene las facultades legales para elegir y remover al director del Instituto y éste tiene la tarea de la administración de la institución, junto con ejecutar las órdenes del Consejo.

La decisión de pedirle la renuncia y la posterior remoción del ex director, fue en virtud de que un tiempo atrás un grupo de consejeros empezamos ver elementos que no nos parecían adecuados en materia de gestión administrativa, que no cumplía con los estándares que nosotros esperábamos.

¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, el Instituto estuvo tomado durante cinco meses. Durante ese tiempo el equipo que trabaja aquí, que son casi 40 personas, trabajaba en sus casas o en oficinas prestadas, en condiciones de hacinamiento inadecuadas para desarrollar su trabajo. Sin embargo, al lado de la sede del INDH hay una casa arrendada por el organismo desde fines de 2016 y que es ocupada como bodega. Este espacio no fue adaptado para la contingencia y se ha pagado un año de arriendo por una propiedad vacía. No digo que es un tema de mala voluntad sino que ineficencia en la gestión, que es una de las tareas principales de la institución. Como esto hay varios otros ejemplos de mala administración interna.

¿Existen razones políticas o responsabilidades políticas para su salida? 

Como te decía, la autoridad de la institución es el Consejo. Existen varias decisiones que constan en acta que no se implementaron, o acciones que se realizaron sin informar al Consejo y, por lo tanto, sin que el Consejo tomara la decisión de llevarla a cabo. Todas las decisiones importantes deben ser tomadas por el Consejo, que es la autoridad. Entonces en función de que no se reconocía la autoridad del Consejo como órgano superior de dirección del instituto, sumado a problemas que veíamos de deficiente gestión administrativa, hace un par de meses un grupo de consejeros se acercó al ex director para pedirle su renuncia. En ese minuto él dijo que no, por lo que se tomó el acuerdo -no escrito- de esperar la entrega del informe anual para que a la reunión siguiente se iba, haciendo uso de las facultades del consejo, a pedirle la renuncia o en su defecto, su remoción. Y eso ocurrió el lunes pasado, con todos los consejeros presentes.

En la decisión del Consejo, ¿pesa más la gestión administrativa o la política interna del organismo? 

Son las dos cosas, porque el que toma las decisiones es el Consejo. Yo fui elegida en esa oportunidad directora y lo seguiré siendo mientras el Consejo deposite su confianza en mí. Si el Consejo me dice que ya no tiene la confianza, evidentemente, yo presentaré mi renuncia.

¿Pero las políticas diseñadas por el Consejo no tienen relación con la labor que realizaba Marelic?

Tienen relación con la labor que hacía pero había acciones que el realizó sin informarle al Consejo y eso no se puede hacer.

¿Cómo cuáles? 

Hizo una presentación ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas sin informarnos al Consejo del INDH. Por lo que no solo no estaba informado sino que no se había aprobado la entrega de un informe ante el órgano máximo de supervisión del sistema de Derechos Humanos a nivel internacional.

¿Esa “arrancada de tarros” fue mal vista a pesar de que siguiera la línea del Consejo o era vista como una forma de contravensión de la norma de este órgano? 

Por supuesto, porque no necesariamente estaba en la línea. Nosotros no habíamos tomado la decisión de hacer presentaciones antes los órganos internacionales sin haber resuelto los problemas de manera interna. Eso fue una decisión de él pensando quizás que era lo mejor, pero son errores que se comenten y ahí hay que tener experiencia en materia de gestión y dirección institucional.

¿Está crisis cómo impacta la labor del INDH?

El trabajo no se impacta. Sé que hay bastante revuelo afuera, pero en las oficinas del Instituto se siguen realizando las acciones que estaban planificadas y la defensa de los derechos de las personas que habitan el territorio nacional está garantizada por nuestra parte.

¿Cómo quedó la relación en la interna del Consejo? 

El día lunes, luego de la sesión extraordinaria, el consejero Marelic se retiró y el resto se quedó trabajando en perfectas condiciones. Hay unidad en el trabajo, podemos tener diferencias de opinión, pero cuando trabajamos con un objetivo claro y tenemos que sacar la tarea lo hacemos colaborativamente y con muy buenas relaciones.

¿Marelic sigue integrando el Consejo?

El sigue siendo parte del órgano directivo, lo que deja es la administración del INDH.

“Uno de los argumentos para mi elección es mi experiencia en gestión”

¿Y esto se da en el caso del informe del Sename, que aparece como el detonador de la crisis?

Respecto del informe del Sename, se encuentra aprobado desde el lunes. Durante un período estuvimos aprobando capítulo por capítulo, los que faltaban se visaron en el pasado encuentro del Consejo con leves observaciones.

El ex director señaló, entrevistado por El Desconcierto, que “hubo un grupo de consejeros que consideraban que el INDH no tenía que intervenir en materia de infancia  de la forma que yo lo estaba proponiendo, que era una visita y una misión de observación a residencias del Sename” ¿Qué opina de esto? 

La misión de observación a los centros residenciales de Sename, administrados directamente o a través de colaboradores, fue aprobado a principios del 2017 e iniciado a fines de enero de ese año. Esa misión de observación fue aprobado por la totalidad de los miembros del Consejo, unánimemente. Por lo tanto asumimos que es tarea de esta institución velar por los derechos humanos de las niñas y los niños que habitan este país, en eso no hay dos interpretaciones. Y dicho informe fue aprobado de la misma forma.

Usted manifestó reparos en la metología de trabajo en entrevista con otro medio

Pero solo eso, y es con un instrumento de los utilizados. La verdad, es que no es tema. Yo soy defensora de los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes hace treinta años, es mi bandera de lucha y que desde ahora se va a anclar al resto de los temas de derechos humanos. Por los niños llegue a los derechos humanos.

¿No siente que le pesa la relación con la OCAS Opción en este escenario? 

Para nada, me siento súper orgullosa de mi historia. Yo hasta este lunes dirigí y fui una de las fundadoras de la organización más grande de este país en materia de defensa de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes, que tiene reconocimiento nacional e internacional. Tiene un equipo de 1.400 personas y que cada día se la juegan con mucho profesionalismo y compromiso en esta tarea. Esta institución tiene programas Sename, pero no es todo lo que hace esta institución y los programas que hay apuntan a menores que han sido víctimas de maltrato, de abuso sexual, de explotación sexual comercial y las intervenciones se realizan con psicólogos, abogados, trabajadores sociales para restituir los derechos vulnerados de los menores y sus familias.

Ahora, el problema administrativo del INDH no se supera con la salida de Marelic, ¿cómo llevan adelante el trabajo?

En eso estamos. Uno de los argumentos para mi elección es mi experiencia en gestión, tengo bastante experiencia en gestión administrativa. Hoy ya me reuní con los jefes de administración y finanzas junto con el de estudios, para acelerar los procesos de orden de la institución, para generar una planificación que nos permita fortalecer el INDH.

¿El rumbo del instituto se mantendrá en la línea de defensa de la infancia, visibilizar la situación de los pueblos originarios y denunciar el abuso institucional?

El Instituto tiene la obligación de tomar todos los temas. Los temas de violencia hacia los niños, hacia las mujeres, el conflicto intercultural de la Araucanía, los conflictos socioambientales, los problemas de verdad, memoria y justicia, tortura, migrantes son todos temas. Esta es una institución con amplia capacidad de trabajo. Además de hacer crecer la red nacional del Instituto.

¿Cómo proyecta la relación con el nuevo gobierno?

Me imagino que será armónica. Una institución nacional de DDHH en un Estado de Derecho tiene que tener una relación de articulación crítica con los poderes del Estado, porque creemos que son el gobierno y los poderes colegisladores los principales llamados al respeto de los derechos humanos. Por lo tanto, nosotros los debemos hacer ver cuando se estén vulnerando los derechos y recomendarle las acciones para superar las falencias. No me cabe la menor duda que este gobierno y el que viene van a negarse a la protección de los derechos humanos, yo parto del principio de la buena fe.

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