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    Desde el 2003, cada 10 de septiembre, la Organización Mundial de la Salud conmemora el Día Mundial de Prevención del Suicidio. En Chile, la fecha cobra relevancia en función de las últimas estadísticas que alertan sobre el complejo momento de la salud mental en el país. Cada año, se suicidan aproximadamente 10 personas cada 100.000 habitantes, según datos del Ministerio de Salud.

    Si bien Chile presentó un incremento progresivo en la tasa de suicidios entre los años 2000 y 2008, llegando a 12,9 por 100 mil habitantes, desde entonces las tasas han bajado gradualmente a tasas similares a las del año 2000, siendo actualmente de 10,2 por 100 mil habitantes. Eso sí, en los años 90, la tasa mínima fue de 5,8 por cada 100 mil habitantes (1992) y la máxima de 8,2 (1998).

    Según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, el 2,2% de la población nacional ha pensado seriamente en quitarse la vida en los últimos 12 meses. El 3,0% de las personas entre 45 y 54 años hizo un plan para suicidarse en el último año, según el estudio. El 2,5% de este grupo etario intentó suicidarse en el mismo período.

    En el año 2017, El Ciudadano conversó con el psiquiatra Tomás Baader, director de la Alianza Chilena contra la Depresión y académico de la Universidad Austral, quien explicó que “la mayoría de los estudios indica que el 90% de los casos de suicidio está asociado a alguna patología de salud mental y hay un porcentaje menor, que son actos absolutamente impulsivos (por lo menos un 10%), que llevan a esa conducta a hacerla de sorpresa, de un momento a otro, pero siempre en personas con una vulnerabilidad como para hacer algo así. No es que nazca de la nada y uno tenga la intención de suicidarse como alternativa”.

    Tomás Baader, siquiatra experto en suicidios: “El sistema nos lleva a estar presionados”

    De adolescentes a adultos mayores

    En el caso de los adultos mayores, la actual condición mental de este grupo quedó en evidencia en el estudio “Estadísticas Vitales”, realizado por el Ministerio de Salud y el INE, el cual reveló que las personas mayores de 70 años encabezan la cantidad de casos de suicidios.

    Entre los años 2010 y 2015, 935 personas mayores de 70 años se suicidaron en Chile. El tramo con la población mayor de 80 años concentró la tasa más alta de suicidios: 17,7 por cada 100 mil habitantes. El registro desciende a 15,4 para los adultos entre 70 y 79 años, mientras que la tasa promedio a nivel nacional es de 10,2.

    En adolescentes, el panorama es igual de preocupante. De acuerdo a la OMS, en los jóvenes entre 15 y 19 años el suicidio subió hasta 12,9 por 100 mil (2008), para luego bajar al 8.1 por 100 mil.

    A su vez, la fundación Todo Mejora dio a conocer que el 94% de usuarios y usuarias de sus Canales de Apoyo, presenta sintomatología psicológica, es decir, sufren depresión y altos niveles de ansiedad. Para llegar a este indicador, la organización consideró una muestra de 2.428 usuarios/as entre agosto de 2017 y julio de 2018.

    Uno de los datos más alarmantes es que 2 de cada 3 personas que conversaron con Todo Mejora en el último año, presenta comportamiento suicida. Seis de cada diez usuarios/as tienen menos de 19 años. Para el director ejecutivo de Todo Mejora, Diego Poblete, “los y las adolescentes describen vivir en un entorno social y familiar estresante. Los adultos de confianza en realidad minimizan sus sentimientos y los juzgan. Hay un mandato de ser felices donde el malestar y la pena no tienen cabida”.

    “Encontramos en las consultas una alta demanda por profesionales de salud mental, lo que nos habla del déficit de atención y cobertura de esto en Chile. En particular, los jóvenes LGBT+ están expuestos a altos niveles de discriminación y victimización que generan sintomatología psicológica y por ende malos indicadores de salud mental, depresión, ansiedad y riesgo suicida, pero comparten todos los factores antes mencionados con la comunidad adolescente heterosexual”, agregó el especialista.

    Frente a esta realidad en adolescentes, el psiquiatra Tomás Baader, puso el acento en la calidad de los espacios escolares, como una forma de contener el aumento de los suicidios en la población juvenil.

    “Los espacios escolares tienen que ser mejorados y yo soy bastante crítico de la reforma educacional, ya que lo que se hizo fue aumentar los horarios de estadía de los alumnos en los colegios, pero la calidad de lo que se les entrega, la información que manejan y, sobretodo, la no estimulación del deporte, de la actividad artística y recreativa en esos espacios, que ese era el fin original, hoy se transforma en que los chicos tienen clase de matemática, física, química hasta en las tardes, cuando en ese horario pudo haber estado siete horas en la mañana en clases y en la tarde ya no rinden absolutamente nada”, aseveró.

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