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    ​La semana pasada, la Superintendencia de Medioambiente ingresó al Tercer Tribunal Ambiental una solicitud para que la empresa Ecosolución de Paillaco paralice sus actividades, a raíz del daño ambiental detectado y el riesgo inherente para la salud de las personas.

    ​Lo anterior, tras determinar en una inspección ambiental de fecha 24 de agosto de 2018, que Ecosolución incumplía una serie de normal y estaría poniendo en riesgo la salud de miles de personas tras la denuncia realizada por el dirigente Fernando Álvarez, en representación de las Juntas de Vecinos Urbanas.

    El médico cirujano y miembro del Movimiento Autónomo Regional,  en esa ciudad, Miguel Angel Carrasco, lamentó esta situación y expresó que “en esta condición, Ecosolución no puede seguir funcionando”.

    “Entre otras, observaciones, la Superintendencia de Medioambiente determinó que las emisiones producto de las incineraciones  supera 7 veces la norma, lo que es impresentable”, agregó Carrasco.

    De acuerdo a la autoridad ambiental, Ecosolución estaría generando un daño inminente al medio ambiente y a la salud de las personas, ya que el mantenimiento de las operaciones en la forma en como actualmente se está realizando, está incrementando el riesgo de contaminación de la población cercana al proyecto, junto a la de los propios trabajadores de la instalación.

    “Otro punto es que la empresa no posee ningún control acerca de las emisiones atmosféricas, lo que podría dañar la salud de las personas, y no sabemos desde cuando esta ocurriendo esto”, agregó Carrasco.

     

    En dicha fiscalización se encontraron una lista de incumplimientos ambientales, tales como residuos de distinta naturaleza (jeringas, frascos, recipientes, plásticos, recipientes de vidrio), sin ninguna clasificación; la zona de lavado colapsada con contenedores sucios, incluso se verificó jeringas y sangre en el suelo.

    También se constató la existencia de tambores con residuos restantes del proceso de incineración, algunos con sello, pero otros abiertos y expuestos a la intemperie y agua lluvia; además de la existencia de dos cámaras, las que evidenciaron estar completamente saturadas, colmatadas con residuos hospitalarios, tales como, ampollas de vidrio, tapas de frascos, jeringas, tubos de ensayos.

    Finalmente, se constató el mal estado de los incineradores y que sus emisiones atmosféricas sobrepasa siete veces la norma.

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