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    El fiscal regional de O’Higgins, Emiliano Arias (en la foto), apuntó al sistema de investigación de delitos sexuales de la Iglesia Católica como eventual cómplice o encubridor de estos hechos, debido a que las sanciones que impuso no fueron suficientes para detener los abusos de parte de sus miembros.

    Arias abordó el tema tras la audiencia de formalización del ex canciller del Arzobispado de Santiago, Óscar Muñoz Toledo, por delitos de abusos sexuales y un estupro con violación. El religioso quedó en prisión preventiva y el fiscal adelantó que por la gravedad de los delitos, arriesga hasta 15 años de cárcel.

    Al término de la audiencia, el fiscal señaló que “se trata de víctimas todas menores de edad, con inexperiencia sexual, que fueron atacadas sexualmente en el domicilio del propio imputado o de las víctimas mientras se encontraban al cuidado de éste, por la confianza que generó con las víctimas y los padres de las mismas. En definitiva, un abuso de confianza por su cargo de sacerdote de la iglesia católica”.

    Arias agregó que “no es menor que se hayan cometido los delitos al interior de la iglesia, al interior de casa parroquiales, delitos gravísimos y reiterados, en este caso, observamos de parte del imputado una clara manipulación sicológica, abuso de conciencia en relación a las víctimas”.

    En ese sentido, el persecutor indicó que Muñoz Toledo actuaba como “guía espiritual de estos niños que se encuentran en plena etapa de formación; recordando las palabras del Papa, se trata de víctimas a las cuales se ha privado tempranamente o se les ha quitado tempranamente su inocencia”.

    En cuanto al delito de estupro, señaló que “es bastante grave, porque lo que ocurre es que se quiebra la voluntad de la víctima entrando en su conciencias, es gravísimo el hecho de que haya sido confesor de la víctima, un fiel de la Iglesia Católica que se confiesa ante el mismo agresor sexual, quien lo convence en definitiva que los actos que está realizando no son contrarios a la sexualidad”.

    “Esta conducta es grave por sí misma en este caso, pero además es grave por ser sacerdote; el hecho de ser ministro de un culto nuestro Código Penal lo establece como una circunstancia agravante y en ningún caso se aplicará la pena en su mínimo”, puntualizó Arias.

    Consultado por la participación de los cardenales Ricardo Ezzati y Francisco Javier Errazuriz, el fiscal abordó el rol que tuvo Muñoz Toledo como canciller: “Conocía cómo se manejaba el sistema de investigaciones canónicas al interior de la Iglesia Católica”.

    Según Arias, este sistema eclesiástico de investigación tenía a Muñoz Toledo “enquistado en su interior, y en un rol trascedente, que era el de canciller, que hasta antes del 2011 conocía todas las denuncias de delitos sexuales en un primer momento. Él conoce qué hacer, cómo manejarse, cómo poder en definitiva asegurarse impunidad”.

    Consultado si hubo destrucción de pruebas, Arias señaló que eso “no se puede presumir, tengo que acreditar en el transcurso de la investigación si es que se produjeron”, recalcando que “esta investigación no solo se refiere a las actuaciones realizadas por este sujeto, sino que también se refiere a todas la acusaciones o partícipes que puedan tener otros como autores, cómplices o encubridores, tanto en este como en otros casos”.

    “Lo que podemos observar es que existe un sistema de investigación paralelo por parte de la Iglesia Católica con sanciones que sin duda no son suficientes para que en definitiva no se sigan cometiendo los delitos, eso está absolutamente claro, tanto en el escenario mundial como en Chile, no es algo que lo diga solamente yo sino también el papa en las diversas cartas que ha enviado a los obispos en Chile”, concluyó el fiscal Arias.

    Fuente: La Nación

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