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    Sin entrar a debate sobre la veracidad -de la que hasta el momento NO hay ninguna prueba- de las acusaciones de abuso sexual que desde ayer investiga el Ministerio Público y que apuntan a que el intendente de La Araucanía, Francisco Huenchumilla, habría abusado de una ex-trabajadora de su casa entre el pasado año y el anterior, lo cierto es que la ocasión ha venido como anillo al dedo a todos aquellos que, desde el inicio del mandato de Bachelet, quieren fueran de su cargo a la autoridad regional.

    Aunque siendo francos, la actuación del estado para con el pueblo mapuche de La Araucanía desde que Huenchumilla se encuentra en el cargo no ha variado de forma considerable, las intenciones anunciadas por el intendente en términos de no discriminación y especialmente en lo referente a la necesaria autonomía que amerita la eventual solución del conflicto mantenido por el estado desde hace años, ha inquietado a más de uno, de dentro y fuera del ejecutivo, que habrían visto ahora, Ministerio Público a la cabeza, la ocasión perfecta para ponerle la soga al cuello.

    Recordemos el acontecer de los hechos: Mauricio Leiva, según su testimonio, tras tratar de contactarse telefónicamente con el Intendente, procedió a mandarle una cadena de mensajes acusándole de “ser poco hombre” por presuntamente haber tratado de abusar de su mujer cuando esta trabajaba como asesora del hogar en su domicilio, lo que esta le habría comunicado recientemente, a pesar de que los hechos se produjeron en años anteriores.

    Por su parte, en conferencia de prensa, Huenchumilla informó que había presentado una denuncia ante la Fiscalía, luego de recibir llamados y mensajes a su teléfono particular desde tres números diferentes advirtiendo  “que me iba a costar muy caro, porque el sujeto iría a los medios de comunicación a exponer el caso”.

    La denuncia por amenaza fue confirmada por el vocero de la Fiscalía de Temuco, Roberto Garrido, quien a su vez informó que tras tomar declaración a la mujer la Fiscalía “también determinó abrir una investigación por este hecho”.

    Huenchumilla aseguró tener “la conciencia absolutamente tranquila respecto de mi conducta, por ello denuncié el hecho a la policía, informé al Gobierno y presté declaración ante fiscalía. Cuando a mí me amenazan y me chantajean, por una cosa que es falsa, yo no puedo tener temor a que salga en los medios (…) Yo estoy llamando a los medios diciéndoles esto y por lo tanto estoy dando la cara”.

    Ante la compleja situación, y sin poner en tela de juicio, porque no corresponde, las afirmaciones de una y otra parte, los medios, en línea con la venta de morbosidades que marca la agenda mediática de nuestros tiempos, han iniciado un linchamiento contra el intendente, cuya culpabilidad hasta el momento, aunque no lo pareciera, no ha sido probada, habiendo quienes ya acusan de una fuerte campaña que acabará por dejar fuera del gobierno a la autoridad.

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