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    Hace unas semanas, César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACH) y representante de Chile en el Comité Científico de la Convención para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR, sigla de la organización en inglés), participó en la reunión denominada “Evaluación del Ecosistema Marino para el Océano Austral”, efectuada en Hobart, Australia.

    Esta reunión se viene organizando desde hace mucho tiempo como una manera de hacer la primera gran evaluación de los ecosistemas marinos del océano Austral. Además, al encuentro internacional, asistieron tres científicos del Centro IDEAL. En Chile, investigadores, como Andrea Piñones, están realizando importantes aportes en la modelación de la distribución del kril a futuro.

    “Es sabido que está sucediendo una serie de cambios en la atmósfera y la temperatura del agua en el planeta; el enfoque que el mundo científico le está dando y enfatizando ahora es trabajar en identificar sus efectos específicos a distintos niveles y seguirlos en el tiempo para poder tomar las decisiones apropiadas en el futuro”, así lo señala el doctor César Cárdenas.

    “La tarea no es fácil para los investigadores, hay que ponerse metas a corto plazo para informar de mejor manera las evaluaciones del océano Austral a otros organismos y entidades más grandes como el Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR), CCAMLR y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). La idea es seguir desarrollando esta iniciativa y realizar otro MEASO en unos cinco años más”, añade.

    Durante varios años, organismos como el Sistema de Observación del Océano Austral, (SOOS por sus siglas en inglés) han trabajado en identificar las variables que pueden ser más importantes para las mediciones de los efectos de, por ejemplo, la temperatura sobre los organismos y el ecosistema, en donde se han preocupado de estandarizar las mediciones. En la pasada reunión de evaluación del ecosistema marino, se trató de evaluar y conocer qué mediciones, qué tipo de estudios y en qué parte de la Antártica se están efectuando, para luego plasmarlo en un gran informe y darlo a conocer en SCAR y CCAMLR e informar al IPCC y otros tomadores de decisiones.

    “Existen varios tipos de organismos que han sido propuestos como centinelas del cambio climático. En este punto, los organismos bentónicos (organismos que habitan el fondo de los ecosistemas acuáticos) son los primeros que pueden dar señales de estos cambios. Muchos de estos organismos no van a tener la capacidad de responder a estos cambios rápidamente por lo que de inmediato van a ser los elementos que den señales del efecto del alza de temperatura de los mares o la acidificación de estos”, explica el científico.

    “Además, los cambios en la columna de agua producen influencia de manera significativa en los organismos que viven en ella, el fitoplancton, por dar un ejemplo. Este es el alimento para el kril, que es uno de los organismos más importantes y que sostiene el ecosistema. El año pasado se encontraron temperaturas elevadas y no se pudo observar un gran número de kril. Probablemente no le gusta esa alta temperatura y busque aguas más profundas, escapando de las aguas más someras. A su vez, esas temperaturas elevadas permiten que otros organismos como las salpas (organismos gelatinosos), que compiten con el kril, aumenten su presencia”, dice Cárdenas.

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