Dos detectives de la Policía de Investigaciones (PDI) se tomaron una “selfie” con el supuesto secuestrador de Emmelyn, Jose Miguel Navarro, luego de su captura. La foto capturada mientras trasladaban al detenido tuvo consecuencias: fueron alejados de sus funciones y se inició una investigación administrativa. Los policías de la Brigada de Criminalística de Curicó llevaban más de una semana en busca de la niña desaparecida.

Desde la PDI emitieron un comunicado donde lamentan la situación y sostienen que un incidente así ensucia su trabajo. “La institución lamenta lo sucedido, pues no se condice con las políticas institucionales de ética, probidad y respeto a los derechos humanos”, reza el documento. En este último agregan que “este hecho empaña el éxito de una investigación policial que tuvo preocupado a todo el país y que significó esfuerzos humanos y materiales de toda la institución”.

El caso genera preocupación respecto a los protocolos policiales y a los derechos de los detenidos. La idea de exponer a una persona, en una especie de “burla” respecto de su situación, resulta una acción, por lo menos, cuestionable desde la perspectiva de los derechos humanos. Los detenidos deben ser resguardados por la autoridad que los aprehende y un acto así, donde la foto además fue viralizada existiendo una orden judicial de no divulgar imágenes del sospechoso, podría afectar el correcto curso del proceso. Navarro será recién formalizado durante la tarde de este martes 13 de febrero.

El defensor regional del Maule, José Craig, destacó que los policías debían resguardar a Navarro y “no exhibirlo como un trofeo”. De acuerdo a lo que consigna Emol, Craig declaró que los funcionarios “atentaron contra la dignidad del imputado como si fuera un premio de guerra, porque José Navarro está detenido, pero hasta ahora no ha sido condenado ni formalizado. Esto no es chacota”.

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