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  • El Tribunal Oral en Lo Penal de Osorno comunicó un veredicto condenatorio unánime que ha sido calificado como histórico para la Región de Los Lagos. Se trata de la acreditación de los delitos de tráfico ilícito de migrantes y de trata de personas con fines de trabajos forzados, cometidos por César Cabascango Pachito y Rosa Tambaco Morales, en perjuicio del adolescente de 17 años de iniciales J.J.A.S. y de John Antamba Santillán, todos de nacionalidad ecuatoriana.

    En este caso, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) por medio de su sede regional de Los Lagos, presentó una querella en contra de todos quienes resulten responsables, en calidad de autores, cómplices o encubridores del delito de trata de personas con fines de trabajo o servicios forzados.

    Conforme a la acusación, entre julio y agosto de 2015, César Cabascango Pachito y Rosa Tambaco Morales, concurrieron a la ciudad de Otavalo, Ecuador, y contactaron a un menor de edad y a otros dos jóvenes, para promover y facilitar, con ánimo de lucro, la entrada ilegal de estas personas a Chile.

    Por instrucción de los condenados, el ingreso se hizo en calidad de turistas, para lo que les facilitaron la suma aproximada de mil dólares, dinero que una vez concretado el trámite migratorio, fue devuelto de acuerdo a lo convenido.

    En la investigación se determinó que las víctimas tuvieron que realizar trabajos de pintura y carpintería y luego, vender ropa y artesanía de manera itinerante.

    La acusación añade que con el fin de eludir los controles policiales, los condenados entregaron a uno de los migrantes una cédula de identidad chilena para extranjeros, a nombre de un tercero con residencia permanente.

    Así, el 6 de abril de 2016, funcionarios de la Brigada de Policía Internacional de la PDI Osorno, en un control de extranjería en la plaza de Purranque, advirtieron esta situación y realizaron la respectiva denuncia.

    En un segundo hecho, la investigación determinó que Cabascango y Tambaco, captaron a los jóvenes “bajo la oferta y promesa de traerlos con la finalidad de trabajar y ganar dinero, aprovechándose de la situación de vulnerabilidad que afectaba a estas personas”. Una vez en el territorio nacional, las víctimas tuvieron que, con jornadas laborales extensas, pintar y reparar el puesto de artesanía en el que iban a trabajar. Además, en ese lugar tuvieron que dormir los 3 en una sola cama.

    Ante el flagrante incumplimiento de las condiciones pactadas, uno de ellos logró volver a su país con la ayuda de su familia. Los otros dos jóvenes después fueron separados para trabajar -sin que se les pagara salario- en los puestos itinerantes de artesanía, espacio donde además debían cocinar, comer, bañarse y dormir.

    Al ser requeridos de pago, los condenados prometieron que el dinero (150 dólares mensuales), se les entregaría a su regreso a Ecuador.

    En el juicio oral se acreditó también que los acusados retuvieron toda la documentación personal de las víctimas.

    La sentencia en que se fijarán las penas que deberán cumplir los ahora condenados, se dará a conocer el 14 de junio en el Tribunal Oral en lo Penal de Osorno.

    Fuente: INDH

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