• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Que exista periodismo independiente también depende de ti. Una sociedad plural y democrática necesita de diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.

     

    En 2015, solo meses antes de morir, el crítico estrella de The New York Times, David Carr, declaró “yo era más lector que un observador. Eso fue antes de que la explosión de la televisión de calidad me hiciera caer en un frenesí”. Era el inicio de una nueva edad de oro.

    En efecto, después de las grandes producciones de los ‘50 y ’80, series como The Sopranos, Breaking Bad y Mad Men cambiaron la forma en que nos enfrentamos a la TV, elevándola al nivel del séptimo arte.

    Los contenidos se han vuelto más complejos. Así lo cree el escritor Steven Johnson, autor de Everything Bad Is Good for You, quien indica a los medios como responsables del aumento del coeficiente intelectual tras generaciones.

    Así llegó a tentar a prestigiosos nombres del cine. Directores como David Lynch (Twin Peaks), Quentin Tarantino (C.S.I.), David Fincher (House of Cards), Martin Scorsesse (produjo Boardwalk Empire) y Woody Allen (Crisis in Six Scenes) son solo algunos de los que sucumbieron al fenómeno.

    Mari & Mike

    Los actores también consideran este formato como un desafío en sus carreras. Por ello fue posible reunir a Nicole Kidman y Reese Witherpoon en Big Little Lies; a Jude Law y Diane Keaton en The Young Pope y, aunque en distintas temporadas, a Billy Bob Thornton, Kirsten Dunst e Ewan McGregor en Fargo.

    Del oro al peak

    El éxito de las series responde a varios factores relacionados a la forma de contar historias; el storytelling, como dicen los estadounidenses. La inmediatez, la extensión de las historias y la cercanía de los personajes, son algunos de ellos.

    Otra variable a considerar en este apogeo es Netflix. Entendiendo cómo consumimos información hoy en día, la plataforma de streaming puso las producciones a la orden de sus más de 117 millones de usuarios alrededor del mundo, a quienes consolida con series propias que pelean codo a codo con las de televisión por premios como los Emmy.

    La irrupción de Netflix y las más de 400 producciones que, solo en Estados Unidos, se emiten anualmente (según estudios de FX Networks), provocó el cuestionamiento de la idea de “edad de oro”. Muchos opinan que no representa la situación actual, y prefieren el concepto “Peak TV”, que se traduce como un clímax en la historia de la televisión.

    Fenómenos como el binge-watching (maratones de series) son parte de la cotidianeidad, pero aun así no es posible alcanzar a consumir toda la oferta de series. El presidente de FX, John Landgraf, alegó que es imposible seguir todas las obras que valen la pena, simplemente porque hay demasiadas. Él mismo proyecta que el peak tendrá lugar hasta 2019.

    ¿Cómo Chile se transforma en un polo de producción mundial?

    Hasta hace pocos años, Chile estaba aislado en materia audiovisual. Nadie veía al país como un actor interesante en la industria. Hasta que llegó James Bond. En 2008, la producción de Quantum of Solace, protagonizada por el británico Daniel Craig, puso sus ojos en los parajes de la Región de Antofagasta para filmar explosiones y realizar la escena del avión.

    Poco después, el derrumbe que atrapó a 33 mineros en el norte, recorrió el mundo. El rescate se transmitió en vivo y más de mil millones de personas alrededor del planeta vieron su rescate, una cantidad casi 10 veces mayor que la del Super Bowl. 

    Hollywood se interesó en esta historia, y poco después comenzó las grabaciones de una película protagonizada por Antonio Banderas. Sin embargo, Chile no era la locación principal. Fue Colombia la que se quedó con la mayoría del rodaje de Los 33, pues, para ese entonces, el país cafetero ya contaba con una Ley de Cine que impulsó la producción audiovisual a través de beneficios tributarios.

    Chile aprendió la lección y, aunque aún carezca de una legislación adecuada, hoy cuenta con equipos que trabajan en la mejora de condiciones para la inversión extranjera, tanto en las películas como en otras áreas de la producción audiovisual. Es el caso de la Comisión Fílmica de Chile, perteneciente al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y Shoot un Chile, marca sectorial que agrupa a 15 productoras publicitarias.

    Joyce Zylberberg, directora de la entidad gubernamental, explica: “Chile tiene un montón de ventajas competitivas para ser un excelente país para filmar, pero estábamos débiles en un aspecto: que existiera un instrumento especializado para traer producciones de alto presupuesto […] En ese sentido, entre el Ministerio y Corfo se trabajó en un instrumento especializado para atraer proyectos de alto impacto. Se hizo una convocatoria en noviembre de 2017 y se asignaron don proyectos; una serie de HBO y otro que es emblemático para nosotros que es Inés del alma mía (basado en la novela de Isabel Allende)”.

    Aunque este esfuerzo conjunto ha rendido frutos tan destacados como la presencia del director y artista visual Michel Gondry (Eternal Sunshine of the Spotless Mind) para la filmación de un spot de Toyota (2017), la herramienta mencionada por Zylberberg es un programa piloto que, según el director ejecutivo de Shoot in Chile, Pedro Pablo Cabrera, urge instaurar como una verdadera ley.

    “Hasta el momento, todas las grandes producciones que se han hecho en Chile han sido producto de la casuística y no parte de una estructura bien pensada […] De ahí la importancia de crear una ley de incentivos a la producción audiovisual en Chile. Eso atrae transferencia tecnológica, cultura, mejora la imagen de nuestro país, fomenta el turismo. Tenemos una gran oportunidad”, insiste el publicista.

    Las series se incorporaron rápidamente a este flujo. A pesar de la larga tradición telenovelesca, las tendencias mundiales provocaron un giro en Chile con producciones como Los 80 (C13) y Prófugos (HBO). Esta vez, es el turno de Mary & Mike [INSERTAR LINK DE LONGFORM 1], una coproducción tripartita del Consejo Nacional de Televisión, Chilevisión y Space bajo el alero del grupo Turner.

    La miniserie fue desarrollada por Invercine&Wood, un grupo que reúne a dos de las productoras más importantes de Chile, realizadoras de películas como Machuca (2004), Violeta (2011) y Las cosas como son (2013).

    Fuera de serie: Las claves en la creación de Mary & Mike

    Una de las grandes diferencias que tiene la televisión con el cine es la velocidad de los procesos. En lo que demora la realización de una película, en el mundo de las series se debe armar una temporada completa con capítulos de una hora. Pero, ¿cómo?

    Primero, la historia. En este caso, fue Esteban Larraín el impulsor de la investigación que dio pie al proyecto. “La historia real nos daba la oportunidad de marcar bastante bien esta doble vida […] y eso es uno de los elementos atractivos de la serie”, dice el cineasta.

    Con esto, Invercine&Wood y ChileVisión gestionaron fondos del Consejo Nacional de Televisión, logrando obtener más de 650 mil dólares para su desarrollo. Gracias a ese apoyo monetario, sumaron a Space para internacionalizar la serie.

    Vuelta al trabajo. De la idea inicial, se definieron los principales hitos y se crearon guiones para cada episodio. “Después de esos guiones volvimos a trabajar en ellos para que dramáticamente funcionara la historia”, explica Jorquera. “Recopilamos cierta biografía, y uno de los libros que más nos interesó fue El laberinto, del fiscal Propper (Eugene M. Propper, fiscal que investigó el atentado de Letelier en Estados Unidos) que es un libro muy cinematográfico en su escritura”, agrega.

    Una vez terminados, se definieron el casting y las locaciones. A pesar de que la pareja principal viaja alrededor del mundo, todo se resolvió en Chile.

    Paralelamente, el equipo de arte inició la magia. Su trabajo es vital a la hora de dar credibilidad. Aunque están presente en todas las producciones, su labor resalta, sobre todo, en las de época, donde eligen desde el look hasta los objetos que forman parte de la personalidad de los personajes.

    “Se hace una investigación en donde podemos marcar los límites de las tendencias y de cómo se expresaba esa época estéticamente. Esa investigación sirve para dos cosas. Uno, para la dimensión estética, que tiene que ver más con el diseño de los sets. Y lo otro, es que tú puedes aportar al contenido dramático”, explica Constanza Pizarro, directora de arte de Mary & Mike.

     

    Viene la acción. Un minuto de la serie puede representar horas de grabación. Grabar cada capítulo toma, al menos, una semana. El equipo de Mary & Mike filmaba solo cuatro escenas por día. En total, la serie tomó 60 jornadas para lograr los seis capítulos.

    Y eso es solo la primera parte. A partir de aquí las series entran a post producción, donde adquieren su verdadera identidad. En este proceso, que incluye algunas revisiones del director y los productores, el material pasa por corrección de color y diseño de sonido. Esto último consiste en limpiar los diálogos, agregar efectos (puertas que se abren, lluvia y gente conversando, por ejemplo) y mezclar.  

    La post producción realizada en la serie de Turner fue clave. A pesar de los esfuerzos, hubo grandes dificultades con las tomas en exteriores debido al cambio de la fachada urbana. “Santiago de Chile es una ciudad que no tiene ningún cariño por la memoria. Entonces, cada vez hay menos lugares donde filmar. Cada vez la ciudad se está volviendo más igual”, alega Pizarro.

    Por esta razón, además del trabajo realizado en terreno, los espacios debieron ser modificados digitalmente para envolverlos de la onda setentera. Desde borrar elementos modernos (como antenas telefónicas, señalética, grifos, graffitis, etcétera) hasta extender un set, es decir, ambientar una parte de la calle y adherir otra computacionalmente por medio de una pantalla verde.

    De principio a fin, el desarrollo de Mary & Mike tomó más de cuatro años. Este thriller inspirado en hechos reales es la primera serie chilena en coproducción internacional que se emite en televisión abierta, y el 13 de marzo se estrenará en Chile y Latinoamérica en las señales de ChileVisión y Space.

    Por Daniela Rojas Ovalle

    Loading...