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    Murió el antipoeta, físico y matemático, Nicanor Parra. Tenía 103 años de edad y un tonelaje intelectual que marcó a miles alrededor del mundo. Sus seguidores resaltan su capacidad discursiva para romper con todo, pero también para adelantar preocupaciones que parecen no tener lugar en el momento en que se expresan. Una de ellas, la cuestión planetaria, el destino del medio ambiente, tópico que dio origen a su “Eco-poesía”, alimentada por sus aproximaciones a la cosmovisión mapuche.

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    De eso conversamos con el periodista y escritor mapuche, Pedro Cayuqueo, para quien Parra constituye un kimche, “una persona que desarrolló el conocimiento y la sabiduría”, un librepensador y un “ecologista intransigente”, siguiendo la descripción que el mismo antipoeta realizó en el Discurso del Biobío, cuando recibió el grado honorífico de doctor honoris causa de la Universidad de Concepción en 1996.

    Cuando Nicanor Parra dice “Muchos los problemas / Una la solución: / Economía Mapuche de Subsistencia”, ¿en qué estaba pensando el antipoeta?

    Hay varias entrevistas donde Nicanor Parra profundiza en torno a este artefacto y hay una en particular, donde él señala que una de las claves de la cultura mapuche tiene que ver con esta idea no consumista de habitar un territorio, que tiene una filosofía y cosmovisión detrás que implica que mientras tú menos aspiraciones tengas, vas a tener menos necesidades.

    Él lo ejemplificaba cuando decía que hace mucho tiempo no se compraba ropa nueva, porque encontraba que era un gastadero de dinero y que perfectamente podía vivir, ya a sus noventa y tantos años, con un par de mudas de ropa, que le simplificaban mucho la vida. De esta forma, él decía que no colaboraba con el deterioro del planeta y con esta idea capitalista de destruirlo todo.

    Se refería básicamente a una filosofía y una cosmovisión que no ve la necesidad de explotar o destruir el medio ambiente para beneficio propio, sino más bien, con mimetizarse en un entorno que tiene todo lo que tú necesitas para vivir.

    ¿Cuál es la relación entre la propuesta de Parra –Economía Mapuche de Subsistencia– y la crítica que, en su momento, realizó sobre el capitalismo y el socialismo, cuando estaba viva la disputa entre ambas concepciones de mundo?

    Creo que Nicanor Parra siempre fue un iconoclasta, fue una persona que siempre remó contra la corriente y eso se ve graficado en la disputa que tuvo con Pablo Neruda, en los años sesenta. Siempre fue una voz incómoda para quienes pregonaron discursos oficiales, sean de izquierda o derecha. No olvidemos que Pablo Neruda, este “tonto solemne” como le llamaba Parra, fue uno de los que escribió odas al extractivismo.

    Muy lúcidamente, Parra fue siempre un librepensador. Eso le trajo costos, porque fue acusado incluso de agente de la CIA en su minuto, por este episodio de asistir a la Casa Blanca y tomar té con la primera dama, esposa de Nixon, que incluso algunos biógrafos dudan que haya ocurrido. Ese episodio lo marcó muy fuertemente en los 70, pero fue lúcido al observar que el modelo capitalista y el modelo socialista burocrático soviético se diferenciaban, básicamente, en quién era el dueño de los medios de producción, porque el capitalismo de izquierda igual existió. La Unión Soviética era profundamente capitalista, pero con capitalismo de Estado.

    La foto de la discordia. Pat Nixon y Nicanor Parra.

    Creo que esa crítica de Parra se vuelve mucho más entendible hoy, porque con la caída de los socialismos reales y de los proyectos totalitarios de izquierda, lo que tenemos hoy es el capitalismo de libre mercado que reina y que está condenando no solo al planeta Tierra, sino más bien a la especie humana a una extinción probable.

    Escuchaba tiempo atrás al profesor José Maza que decía que los seres humanos llevamos recién 100 mil años en la Tierra y los dinosaurios estuvieron 70 millones de años. Básicamente, no somos nada en comparación a los ciclos de la Tierra y creo que Parra, en las últimas décadas de su vida, puso mucha atención a problemas globales y uno de ellos era el tema del medio ambiente. De ahí creo yo que venía esta toma de posición que tuvo el año 1996 en la Universidad de Concepción, cuando en su Discurso del Biobío dice que él no es “Ni socialista ni capitalista / Sino todo lo contrario / ecologista / intransigente”. Yo no dejo de conectar ese discurso con su participación el año 1994 en el Encuentro de Escritores Mapuche en Temuco, que creo lo marcó profundamente.

    En el Discurso del Biobío, Parra le habla además a los “depredadores” y les dice que pueden llevarse el cobre, el cochayuyo y los “mariscos + deliciosos”, pero les advierte que tengan cuidado con el bosque nativo, porque “se tendrán que batir con los mapuches”. ¿Cuánta actualidad y vigencia tiene esa advertencia considerando la discusión por las políticas de carácter extractivista en territorio mapuche?

    Esa parte del Discurso del Biobío perfectamente podría ser hoy un meme o una polera o un grafiti de la CAM. Lo digo de esta forma porque es de una urgente actualidad. La gran pelea y la gran batalla actual de los territorios en conflictos en el sur tiene que ver básicamente con frenar la expansión del monocultivo forestal, que se hace a costa del bosque nativo, principalmente en la zona de Nahuelbuta y Lleu Lleu.

    En las zonas donde hay recuperación de tierras y control territorial, por parte de algunos lof, son zonas donde se ha recuperado el bosque nativo y para la gente eso significa la recuperación del lawen, los remedios, de ecosistemas que fueron desplazados por el arribo de estas plantaciones exóticas y es básicamente la recuperación de un modo de vida y de ser mapuche, que está bastante alejado del paradigma occidental.

    Miembros de la CAM luego de ingresar a un fundo en manos de Forestal Mininco en Paillaco.

    Siempre me sorprendo cuando se plantea esto del mapuche flojo, que no trabaja la tierra, que no la explota, en fin; y a mí me da tanta rabia por la prepotencia de ese discurso, que es incapaz de comprender que existen paradigmas culturales distintos y que tienen toda la validez del mundo de existir.

    Yo creo que en su tránsito de acercamiento a la cultura mapuche, que también creo que Violeta Parra –su hermana– tuvo mucho que ver en eso, (Nicanor) Parra fue distinguiendo a un pueblo con una cultura distinta y también fue comprendiendo la profundidad del pensamiento mapuche. Creo que ese tránsito es el que lo hace proclamar en Temuco, en ese encuentro de escritores, que él era el más mapuche de todos los mapuche.

    En una entrevista con la Televisión Española (TVE) en 1987, Nicanor Parra se refirió a sus “Ecopoemas” y dijo que tienen que ver con la relación entre el individuo, la sociedad y la naturaleza. Además, comentó que la “cosmovisión tradicional” no ha logrado entender la relación entre el ser humano y la naturaleza, tampoco la que existe entre los propios seres humanos. En este sentido, concluyó que “la relación de amo-esclavo es la que rige la totalidad de las relaciones sociales y las del hombre con la naturaleza”. ¿Qué elementos encuentra Parra en la cosmovisión Mapuche que convergen con la visión de mundo expresada en los “ecopoemas”?

    Hay un texto de Parra donde señala que quizá el gran error fue pensar que somos dueños de la tierra y no entender que somos hijos de la tierra. Ese texto de Parra perfectamente lo podría haber escuchado de mi abuelo o de mi padre o de mi abuela, con esas mismas palabras.

    Parra sería lo que en el mundo mapuche nosotros llamamos un kimche, una persona que desarrolló el conocimiento y la sabiduría. Kim es conocimiento y che es persona y el kimche, en la cultura mapuche, es la persona adulta mayor que durante su vida fue reflexionando, pensando y teorizando y finalmente desarrolló un conocimiento, un kimün.

    Parra sería perfectamente un kimche de la sociedad chilena y por qué no decirlo, del pueblo Mapuche, que ya lo aceptó como un hijo en aquel encuentro del año 94 y un pueblo con el cual él tuvo acercamientos mucho mas allá de la retórica, como su participación activa en la huelga de hambre que tuvieron los presos de la CAM en el año 2010, una huelga que se dio en el marco del Bicentenario, una fecha muy simbólica para Chile, donde Nicanor Parra se sumó desde su casa en Las Cruces de una forma bastante arriesgada, porque era un hombre que rondaba los 100 años y que sin embargo, consta que hizo ayuno por la causa.

    Creo que ese compromiso militante de Nicanor Parra con el tema mapuche habla de alguien que, además de ser kimche en el sentido cultural mapuche, también era un newenche, una persona valiente.

    En una columna que escribiste para La Tercera con motivo de la muerte de Nicanor Parra, incorporas el poema Hay Mapuches & Mapuches, el cual cuenta con elementos de ironía y humor negro. ¿Qué lectura realizas sobre ese poema?

    Parra fue un adelantado a su tiempo en todo ámbito y también a nivel de la cultura mapuche, porque ese poema de Parra tiene mucho de lo que después desarrolló David Aniñir, este poeta mapuche de Santiago, que escribe desde la mapurbe y que ironiza bastante con nuestra cultura y con lo que son los supuestos de nuestra cultura.

    Parra lo hace el año 94 y lo hace en el marco de un encuentro de escritores donde existió bastante polémica y controversia entre los propios escritores en los días que duró, porque era un encuentro de escritores chilenos y mapuche, en un contexto muy especial, porque estaba muy reciente el V Centenario del año 1992, donde surgieron discursos mapuche bien etnicistas, a ratos algo racista con los chilenos, este racismo invertido que afloró el año 92 producto de las movilizaciones continentales contra el V Centenario.

    Había una intelectualidad mapuche que en ese tiempo encabezaba Elicura Chihuailaf con Leonel Lienlaf, que también apelaban mucho a esto de la identidad vernácula, propia, pura, y eso generó roces en ese encuentro con el resto de los escritores chilenos, que en el fondo se desayunaron con esta mapuchidad tan radical que marcaba distancia con lo chileno.

    Parra creo que vino a poner paños fríos en esa discusión, ironizando sobre la identidad y atreviéndose a ser tan rupturista y atrevido en ese poema en decirle, creo yo, a escritores chilenos y mapuche que cortaran la discusión, que al final el más mapuche era él. Yo lo encontré fascinante, fue una salida de libreto genial.

    Ese poema lo encuentro magnífico, porque incluso es aplicable a un movimiento mapuche que todavía está en una etapa embrionaria de etnicismo cultural, donde se usa mucho el “mapuchómetro” y la gente anda casi diciendo quién es mapuche y quién no. Parra, en el fondo, se ríe de eso y dice “¡Epa! Yo soy el más mapuche de todos, así que no vengan con sus radicalismos de última hora”.

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