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    “Nunca”. Eso respondió Ricardo Palma Salamanca, al ser consultado si espera volver a Chile algún día. En entrevista con Agence France-Presse, el hombre de 49 años se refirió, entre otros temas, a las causas que lo llevaron a unirse al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y a sus recuerdos sobre la espectacular fuga en helicóptero que protagonizó desde la cárcel de Alta Seguridad en 1996, luego de ser condenado por el crimen del senador UDI, Jaime Guzmán.

    Desde Francia, país que le concedió asilo político en noviembre pasado, relató que la motivación para unirse al FPMR “era evidente”. “Éramos testigos de una guerra desigual y sobre todo un abuso y matanza permanente. Eran tiempos muy radicalizados, o te defendías o te dejabas masacrar”, señaló.

    “Creo que tomé la decisión correcta para el tiempo y el contexto histórico que había en ese tiempo. Aunque Pinochet ya no estaba en el poder, era comandante en jefe y luego pasó a ser senador vitalicio. La ideología fascista de Pinochet seguía dictando el curso de la política en todo orden. Todo lo demás era como una puesta en escena. Los políticos jugaban a tener democracia”, añadió Palma Salamanca.

    Palma Salamanca en su juventud

    Luego de ser condenado a cadena perpetua por el caso Guzmán, el ex frentista pasó cuatro años y 10 meses en la cárcel. Su tiempo recluido terminó con el escape en helicóptero, “una operación perfecta. Muy pocas veces en ese tipo de situaciones la planificación se cumple al 100%. Todo salió como reloj y nadie salió herido”, recordó.

    Antes de llegar a Francia, la pista de Palma se perdió por más de 20 años. Ni siquiera mantuvo la conexión con su familia. Así y todo, dijo que no fue difícil, “porque había algo más grande, el terror de volver a la cárcel. Cuando estuve en la cárcel valoré tanto mi existencia en libertad que dije yo no vuelvo a pasar eso jamás en mi vida. Fueron 4 años y 10 meses. 1825 días. En ese tiempo, en particular conmigo, se ensañaron de una forma muy profesional. Era una política permanente de hostigamiento”.

    Una vez en el país Europeo, Palma Salamanca no tenía expectativas de recibir el asilo. “No me lo esperaba. O sea todo el mundo me decía que sí, que todo iba a estar bien. Pero yo me decía ‘están siendo condescendientes’. No sentí alivio sino una especie de incredulidad. Me preguntaba si era cierto lo que estaba pasando”, admitió.

    Con el asilo en Francia, más tranquilo, el ex frentista aseveró que su aspiración es retomar su vida, porque nunca la tuvo, según admitió en la entrevista. Quiere “construir una vida austera, tranquila, en silencio. Y desenvolverme como cualquier otro mortal”.

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