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    Hasta Ginebra llegó Rubén Collío para exponer ante relatores de Naciones Unidas, en el contexto de la última sesión anual del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, sobre la muerte de su compañera, Macarena Valdés. El werken de la Agrupación de Comunidades Newen de Tranguil busca informar a la comunidad internacional que su pareja fue asesinada en agosto de 2016, como un acto de amedrentamiento a la población que se opone a la instalación de un proyecto hidroeléctrico en la zona de Liquiñe, comuna de Panguipulli (Los Ríos).

    En la antesala de su presentación, Collío conversó con el periodista argentino Juan Gasparini, quien transmitió la entrevista a través de su cuenta de Facebook. El dirigente mapuche contó que vivía en Santiago junto a Macarena y tres de sus hijos, pero se trasladaron al sector cordillerano de Panguipulli. Allí, dijo, vivieron dos años “tranquilamente, en armonía, felices”. En ese lugar, incluso, nació su cuarto hijo.

    Rubén Collío

    Todo cambió con la llegada de la empresa transnacional RP Global, de capitales austriacos, que decide instalar una central de paso contra la decisión de la comunidad y dentro de su territorio. Collío relató que no hubo consulta indígena y que la firma, sin tener derechos de agua, entubó el río por 8 kilómetros y levantó la sala de máquinas dentro de la comunidad. El proyecto también contemplaba una línea de alta tensión de 14 km de cableado. Los últimos 800 metros debían pasar sobre la casa habitada por los Collío-Valdés, pero el dirigente se opuso a ello.

    En agosto de 2016, afirmó el werken de Tranguil, hicieron las denuncias ante la Superintendencias de Medio Ambiente y la Gobernación, además comenzaron las amenazas. “Nos tiraban cosas a la casa, llegaban a altas horas de la mañana en vehículos que frenaban bruscamente, solo para hacer ruido, y las amenazas que nos hacían llegar a través de algunos vecinos, que nos iban a pillar por el camino, en la noche, que anduviéramos con cuidado porque algún accidente nos podía pasar”, precisó.

    A dos años del hallazgo

    El 22 de agosto de 2016, el hijo de 11 años encontró el cuerpo de Macarena colgado de una viga al interior del hogar. En la casa también estaba el hijo menor de la pareja, que en ese momento tenía un año y ocho meses.

    El día anterior, relató Collío a Gasparini, dos personas van a la casa de la dueña del terreno donde vive el werken “y le dicen que si no nos echa del territorio, nos va a pasar algo muy grave, porque hay gente que nos quiere hacer daño. Al día siguiente, asesinan a Macarena e intentan hacer parecer como que fue un suicidio. La cuelgan de una viga dentro de nuestra casa”.

    Macarena Valdés

    Un día después de la muerte, trabajadores de la empresa llegaron acompañados de Carabineros para instalar el cableado de alta tensión, según expuso Rubén Collío. Pese al intento, la comunidad se opuso a los trabajos y la instalación no se concretó.

    El compañero de Macarena Valdés indicó que en septiembre de ese año, se le acusó de “amenazas terroristas”, porque supuestamente le dijo a miembros de la empresa que les quemaría un camión. El 16 de octubre, llegó a su casa un “contingente policial tremendo” de Fuerzas Especiales de Carabineros, con carro lanza gases y vehículos blindados para bloquear la entrada al hogar, según la reconstrucción de hechos descrita por Collío.

    De ese episodio recuerda “un tipo que se baja evidentemente drogado, con una metralleta gritando, salta de la camioneta como si fuera a la guerra, se para medio agazapado a la mitad de la calle, al punto que los mismos otros policías lo toman y lo encierran dentro del vehículo blindado”.

    “A la Negra la asesinaron”

    “Esto tenia un objetivo específico que era amedrentar a la comunidad”, sostiene Rubén Collío respecto de lo acontecido con Macarena. Por lo mismo, la familia presentó una querella por asesinato, para que se desista la investigación del hecho como suicidio.

    El relato del dirigente mapuche señala que en marzo de 2017, el Ministerio Público intentó cerrar la investigación, decisión resistida por la familia, cuyos miembros resolvieron pagar peritajes de manera privada. Así, en enero de este año, llegaron a las contundentes conclusiones de un análisis histopatológico a la marca que el cuerpo de Macarena presentaba en su cuello.

    “Se determinó que cuando esa maca se hizo, esa persona ya no tenia vida. Es decir, Macarena estaba muerta al minuto que la colgaron. Alguien la puso ahí, porque un muerto no se puede colgar solo. Hubo participación de terceras personas y hubo un intento de encubrimiento. El estado de descomposición, después de dos años, no permite establecer claramente cuál es la causa de muerte, pero no es el ahorcamiento”, sostuvo Collío.

    “La Fiscalía durante estos dos años ha intentado cerrar la investigación. Ellos insisten en que fue un suicidio, por lo tanto, todas las primeras pericias que apuntaban a demostrar un suicidio, hoy logramos que ellos catalogaran esto como un hallazgo de cadáver. Pero esto es un homicidio calificado. A la negra la asesinaron, por ser mujer, por ser mapuche, por atreverse a alzar la voz, por ser dirigente de su comunidad y luego lo trataron de encubrir”, aseveró.

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