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    El pasado viernes se hizo realidad la creación del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, cuando se nombró a Claudia Pascual como ministra de la institución. La puesta en marcha de esta nueva cartera llega en un momento en que la violencia contra las mujeres ocupa el centro de la agenda mediática y política, con una fuerte sensibilización también de la opinión pública en general.

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    Fue precisamente este tema el que protagonizó de forma especial los discursos oficiales para inaugurar la nueva institución ministerial. Tanto la presidenta Bachelet como la ministra Claudia Pascual se refirieron a la necesidad de contar con una ley integral que permita ampliar las nociones de violencia contra la mujer, más allá del ámbito de la pareja y la familia, y celebraron que esta sea una de las principales labores del nuevo ministerio.

    Sin embargo, para las organizaciones del movimiento feminista, “no está claro cuál es la visión política y los objetivos que se le quieren dar al ministerio”. Así lo señala a El Ciudadano Melissa Sepúlveda, militante de La Alzada, quien criticó que hasta hoy Claudia Pascual “ha tenido un discurso feminista en sus palabras pero que de contenido e implementación ha tenido poco”.

    Para Sepúlveda, “el trabajo del Seram en los últimos 13 años ha sido de muy bajo impacto y no ha hecho cambiar los números de violencia intrafamiliar y menos de los de femicidios”. La feminista insiste en que más allá de la creación de un ministerio, la importancia para abordar estas cuestiones recae en “la relevancia que se le da por parte del Gobierno” y se muestra crítica con la gestión que hasta ahora se ha hecho tanto de la ley del despenalización del aborto como de “la falta de respuesta efectiva por parte del Gobierno en caso de femicidio, por ejemplo haciendo la vista gorda a fallos judiciales que utilizan la infidelidad como atenuante para dejar en libertad”.

    La misma opinión sostiene la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, a través de su coordinadora, Soledad Rojas, quien asegura a  este medio que “hasta el momento, tanto la legislación como la política pública han sido extremadamente parciales respecto del problema de violencia hacia las mujeres”, pero a la vez se muestra esperanzada con la nueva institucionalidad: “Esperamos que traiga mayores recursos para abordar los problemas de violencia contra la mujeres y mejores políticas. Hay que esperar para valorar en qué repercutirá este Ministerio, no podemos adelantar nada”, afirma Rojas.

    Equidad de género y prevención de la violencia

    El Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) nació el 1991, una vez retornada la democracia bajo el Gobierno de Patricio Aylwin y con la demócrata cristiana Soledad Alvear como primera directora, para “cumplir los compromisos internacionales contraídos por Chile al ratificar la Convención de Naciones Unidas sobre Eliminación de Todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y suscribir otros acuerdos que recomiendan a los países que organismos de alto nivel se encarguen de impulsar el progreso de las mujeres”. Sin embargo, siempre quedó muy corto en materia de políticas preventivas y de atención a la violencia contra las mujeres. Según datos del mismo servicio, en lo que va de año, 16 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas. Una cifra que se multiplica exponencialmente si hablamos de mujeres asesinadas en manos de otros hombre, fuera del ámbito intrafamiliar.

    Con la nueva ley, el Sernam se mantiene y cambia su nombre a Servicio de la Mujer y Equidad de Género. El órgano será el encargado de ejecutar los planes y programas que le encomiende la nueva cartera, que además de trabajar para la igualdad de género, tiene el desafío -y la obligación- de poner a Chile al día en las políticas para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia machista.

    Meritxell Freixas

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