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    Niña somalí-estadounidense en un centro de salud en Minnesota. Imagen: AP Photo/Amy Forliti

    En septiembre del año pasado, el sarampión se declaró oficialmente eliminado en Estados Unidos. Aunque los diagnósticos reaparecían ocasionalmente cuando personas infectadas entraban al país, la declaración significaba que no había brotes originales en el territorio.

    Pero nuevas fuerzas están tomando lugar en el país, con grupos que siguen insistiendo en una relación entre las vacunas y el autismo; una relación que es infundada, como se ha explicado innumerables veces. La retórica de los antivacunas ha ganado terreno y, como resultado, el sarampión está rebrotando. Como se informó en el Washington Post, El estado de Minnesota está experimentando el peor resurgimiento de la enfermedad en casi 30 años.

    Hay 48 casos confirmados de sarampión en el norte del estado, y la mayoría de los afectados son niños de origen somalí que no han sido vacunados. De ellos, 46 no tienen más de 10 años.

    Los profesionales médicos han recalcado que esto no tiene que ver con la demografía somalí en particular, sino con que se necesita de un grupo bien pequeño que no haya sido vacunado, para que la enfermedad se propague en comunidades muy unidas. De hecho, entre el año 2000 y el 2008, esta comunidad tuvo algunas de las mayores tasas de vacunación de todo Minnesota en dos años.

    Lo que pasó fue que las familias sintieron curiosidad ante el autismo, y en la búsqueda de respuestas se toparon con los disparates de Andrew Wakefield, el físico británico que le ha hecho un flaco favor a la ciencia con la propuesta fraudulenta de que la vacuna MMR causa autismo en los niños.

    Aunque no hay una conexión entre el autismo y las vacunas, muchos miembros de la comunidad somalí-estadounidense se dejaron llevar por los postulados de este hombre, mientras los activistas antivacunas se esparcían por el estado, convenciendo a las personas más vulnerables de que debían dejar de vacunar a sus hijos e hijas.

    El resultado fue que las tasas de vacunación bajaron considerablemente entre los niños pequeños de la comunidad somalí en Minnesota. En 2004 la tasa era de 91% y ahora es de alrededor de un 40%.

    Las autoridades han dado su alerta en el estado, aconsejando a las personas a que vayan a vacunarse los antes posible. Hay preocupación de que el rebrote termine en epidemia, puesto que el sarampión es muy contagioso. Si una persona lo tiene, más del 90% de las personas alrededor también se infectarán, si no están inmunizadas contra la enfermedad.

    No debería ser necesario decir que el sarampión no tiene por qué estar reapareciendo de esta forma, en sociedades cuyos sistemas de salud tienen todo lo necesario para inmunizar a sus poblaciones. Las campañas antivacunas amenazan con arruinar largas décadas de constante trabajo por erradicar enfermedades como esta, de una vez por todas.

    IFLScience

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