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    Los adultos que han sufrido un derrame cerebral algún día podrán tomar un medicamento para ayudar a su cerebro a “reconectarse” a sí mismo, de modo que las tareas que alguna vez llevaron a cabo las áreas ahora dañadas, puedan ser asumidas por otras regiones.

    La capacidad del cerebro para reconectarse, llamada “plasticidad cerebral”, se produce durante toda la vida; sin embargo se cree que el cerebro de un adulto tiene mucha menos plasticidad que el de un niño.

    Las investigaciones sobre niños y adultos jóvenes que sufrieron accidentes cerebrovasculares cuando eran bebés (que afecta al menos a uno de cada 4.000 al momento de su nacimiento), han puesto de relieve la increíble capacidad del cerebro para “recablearse”.

    Elissa Newport, profesora de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown en Washington DC, detalló un nuevo estudio en el que participaron 12 de esas personas, con edades comprendidas entre los 12 y los 25 años.

    “Lo que se ve es que el hemisferio derecho, que nunca tiene el control del lenguaje en alguien saludable, aparentemente es capaz de dominar el lenguaje si se pierde el hemisferio izquierdo”, dijo Newport, quien presentó los hallazgos en una reunión de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia en Austin, Texas. “Esto no ocurre en adultos”, agregó.

    Utilizando imágenes cerebrales, el equipo descubrió que las regiones del hemisferio derecho del cerebro, que tomaron el control, se encontraban en la ubicación equivalente a la imagen especular del lado izquierdo del cerebro en personas sanas. Eso, dijo, enfatiza que, si una región se daña, no es solo cualquier área del cerebro la que asume una función.

    Newport dijo que al comprender qué es lo que sustenta la plasticidad cerebral que se ve en los niños, los científicos podrían encontrar maneras de hacer que el cerebro adulto sea más plástico, ofreciendo esperanza a los adultos que sufrieron un derrame cerebral.

    Aunque es menos prioritario, el mismo tipo de mecanismos que podrían ayudar a reorganizar las áreas del lenguaje en aquellos que han tenido un accidente cerebrovascular, podría funcionar en personas sanas para ayudarlos a aprender un segundo idioma, comentó la doctora.

    Takao Hensch, profesor de biología molecular y celular en la Universidad de Harvard, quien también estaba en la reunión de la Asociación, ya está trabajando en posibles terapias. Dijo que entre las posibilidades, las drogas que se usan habitualmente para los trastornos del estado de ánimo podrían mostrar un potencial para aumentar la plasticidad en los adultos.

    Su investigación anterior ha demostrado que los adultos que reciben el medicamento valproato, utilizado para tratar el trastorno bipolar, recuperan la capacidad de aprender el oído absoluto, una habilidad que generalmente se observa solo en niños que han comenzado a estudiar música antes de los seis años.

    Pero Hensch cree que hay motivos para ser cautelosos cuando se trata de modificar la capacidad del cerebro para cambiar. “Tenemos que considerar que el cerebro está bien formado en [la edad adulta] y que ha pasado por su propio período crítico. El punto de partida es bastante diferente”, dijo.

    El Ciudadano, vía The Guardian

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