El consumo de esteroides anabólicos: como los demás perciben a las personas que usan sustancias dopantes

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Las sustancias dopantes como los esteroides anabólicos y la eritropoyetina, una hormona que aumenta la producción de células rojas en la sangre e incrementa el consumo de oxígeno en el cuerpo, ya no se limitan al ámbito de los deportes competitivos y cada vez están siendo más utilizados por gente que realiza actividades físicas sin ser profesional.

La sustancia de dopaje más popular parece ser los esteroides anabólicos, mientras que los usuarios de esteroides anabólicos pueden experimentar beneficios como mayor fuerza, la resistencia y la imagen corporal – junto con el aumento de la confianza y el autoestima – el consumo de esteroides anabólicos se ha relacionado tanto a diversos síndromes físicos y psicológicos como efectos adversos, incluyendo el suicidio y la muerte prematura.

Sin embargo, los efectos negativos del consumo de esteroides anabólicos trascienden la salud física y mental del usuario a la sociedad.

Gran problema social
El consumo de esteroides anabólicos tiene importantes efectos negativos en las familias y la sociedad, donde el uso de las substancias sintéticas se ha asociado con un aumento en la agresividad y cambios hacia un incremento en el comportamiento violento. Aunque la asociación entre el consumo de esteroides anabólicos y el comportamiento criminal todavía no está claro, un reciente estudio sueco de base poblacional encontró que las personas que habían usado esteroides anabólicos eran más propensos a haber sido condenado por un delito penal.

Hoy en día, los esteroides anabólicos son fácilmente accesibles. La gente puede comprar las sustancias por internet sin comprometerse con alguna comunidad deportiva, como ocurría anteriormente. Este desarrollo parece estar atrayendo diferentes subpoblaciones de usuarios, como los que tienen subyacente problemas de salud mental o vulnerabilidades.

Existen historias que surgen en los medios de comunicación de la llamada «rabia de esteroide«, donde un extremo ejemplo es el caso del asesino en masa, el noruego Anders Behring Breivik, quien obtuvo fácilmente los esteroides anabólicos por internet, a pesar de su estado de salud mental y sus problemas sociales, y escribió sobre ellos en su «manifiesto», donde discutió diversos esteroides anabólicos, y recomendó sitios web y tiendas donde los lectores podían comprarlos.

La percepción pública
En un reciente estudio experimental, el investigador Dominic Sagoe, junto con su equipo de científicos de la Universidad de Bergen, investigó los efectos  percibidos del dopaje en la personalidad del consumidor y la imagen social. Los participantes fueron invitados para evaluar la personalidad de cuatro personajes basados en una historia asignada a cada uno. Había cuatro variaciones basadas en lo que el protagonista consume antes del entrenamiento: la comida, los esteroides anabólicos, la eritropoyetina, y proteína en polvo. Luego, cada participante dio una calificación de los consumidores y no consumidores de sustancias químicas dentro de un modelo de cinco factores de la personalidad, donde se calificó la apertura, escrupulosidad, extroversión, amabilidad, y el neuroticismo.

Se encontró que el no consumidor fue calificado, o percibido, como menos neurótico en comparación con los consumidores de esteroides anabólicos y eritropoyetina, los cuales tenían puntuaciones altas en neuroticismo. El neuroticismo se ha relacionado con la irritabilidad, la ansiedad, la angustia, la agresión y la violencia, y el trastorno de personalidad antisocial.

Por lo tanto, el hallazgo sugiere que independiente de que si un consumidor de las sustancias en realidad sufre de los efectos «neuróticos» o negativos, la percepción de los demás será que sí sufren de estas contraindicaciones. Teniendo esto en cuenta, el uso de esteroides anabólicos en realidad perjudica a la percepción de la personalidad del consumidor y su imagen social.

La mayoría de las campañas en contra del consumo de los esteroides anabólicos emiten mensajes donde destacan las consecuencias negativas sobre la salud física y mental para evitar que la gente use estos medicamentos. Pero éstos han sido criticados por no reflejar las experiencias de los usuarios «saludables».

Una publicación reciente sugirió que este enfoque puede ser menos eficaz que los mensajes basados ​​en la desaprobación social. La conclusión del equipo de la Universidad de Bergen, fue que el consumo de los esteroides anabólicos perjudica la percepción de la personalidad de los consumidores y que se pueden destacar los efectos de la imagen social para contrarrestar el aumento en el uso de estos fármacos.

Fuente: LiveScience

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