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    Familia Iñupiat de Noatak, Alaska, 1929, Edward S. Curtis, vía Wikimedia

    Los primeros colonos norteamericanos pueden haber llegado a través de una “carretera costera de algas marinas” desde el noreste de Asia,  llegando mucho antes que otras culturas que se han considerado las primeras.

    La cultura Clovis, que habría arribado hace unos 13.500 años, es ampliamente aceptada como el antecesor de la mayoría de las culturas indígenas del continente. Sin embargo ahora, con un creciente cuerpo de evidencia, los antropólogos han declarado que la idea de que el pueblo Clovis fue el primero, está obsoleta.

    Pero la existencia del pueblo de Clovis no está en disputa. Se llama así porque los artefactos de su cultura se encontraron por primera vez en Clovis, Nuevo México, en 1932. Hay muy pocos restos esqueléticos, pero los de un niño llamado Anzick-1, de un cementerio de Clovis en Montana, mostraron una conexión genética con las poblaciones de nativos de norteamérica y Siberia.

    Se cree que los Clovis se vinieron al continente por un puente tierra que solía atravesar el mar de Bering durante la última Edad de Hielo, llamado puente de Beringia, que se extendía desde Siberia.

    No todos están de acuerdo con el origen siberiano, ya que el genoma de Anzick-1 mostró divergencia genética con las poblaciones de Siberia.

    Ahora, según un equipo de antropólogos de EEUU, cada vez hay más pruebas que apuntan a un asentamiento anterior, en un momento en que el paso por el Puente de Beringia habría sido bloqueado por los glaciares. Estas colonias tendrían que haber viajado por una ruta diferente.

    “En un dramático giro intelectual, la mayoría de los arqueólogos y otros estudiosos ahora creen que los primeros estadounidenses siguieron las costas de la costa del Pacífico desde el noreste de Asia hasta Beringia y las Américas”, escribe el equipo en su último estudio, publicado en Science.

    “Según la hipótesis de la carretera de las algas marinas, la desglaciación de la costa exterior del Noroeste Pacífico de América, hace 17.000 años, creó un posible corredor de dispersión rico en recursos acuáticos y terrestres a lo largo de la costa del Pacífico, con bosques productivos de algas marinas y ecosistemas estuarinos a nivel del mar y sin principales barreras geográficas”, dice el artículo, a partir de un trabajo realizado por investigadores de las universidades San Diego, Vanderbilt, Stanford, Oregon y Smithsonian Institution.

    Cada vez hay más pruebas que sugieren asentamientos anteriores. Un documento de 2011 encontró herramientas de piedra en Texas que podrían remontarse a 15.500 años, y las heces petrificadas encontradas en Oregón datan de hace 14.000 años.

    Se encontró un esqueleto de mastodonte con un trozo de hueso de otro mastodonte en su costilla, lo que indica que los humanos lo habían cazado con puntas de lanza hechas de hueso. Estos restos datan de hace 13.800 años. El año pasado se publicó un documento que describe la caza de otro mastodonte en Florida, que data de hace 14.550 años.

    “Hay una fusión de datos genéticos, arqueológicos y geológicos que respaldan una colonización hace unos 20.000-15.000 años”, dijo a Seeker el investigador Torben Rick, del Museo Nacional de Historia Natural de EEUU, citado en Science Alert.

    “Esto no descarta migraciones anteriores ni sugiere que no deberíamos investigarlas, pero un creciente cuerpo de evidencia, basado en una investigación intensiva, respalda el marco de tiempo de 20.000 a 15.000 años atrás, mientras la evidencia de migraciones anteriores es problemática y especulativa”.

    Los niveles del mar han aumentado desde ese momento, el océano ha erosionado la costa y las costas han migrado, por lo que la evidencia de esas primeras migraciones es rara, dicen los investigadores. Hallar más requerirá de investigaciones interdisciplinarias, centradas en las regiones de la costa que incluyen cuevas o que se han mantenido relativamente sin cambios por milenios.

    Por Science Alert

    EC

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