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    Médico formado en psiquiatría, filosofía, psicología, neurología e historia de las ciencias, Germán E. Berrios, exhibe una vasta trayectoria que lo llevó desde su natal Lima, Perú, a terminar su formación en la Universidad de Oxford, Inglaterra, y fundar junto a Roy Porter en 1989 la revista History of Psychiatry, referencia obligada para los que se asomen a la historia de la ciencia de la mente.

    El investigador peruano es crítico de las estandarizaciones producidas por los Manuales de diagnóstico de los trastornos mentales, más conocidos como DSM y que el 2013 estrenaron su Vª versión. En la conferencia inaugural de la IV Jornada Nacional de Esquizofrenia en España, realizada la semana pasada, Berrios sostuvo que las sociedades “psiquiatrizan conductas que no pueden manejar de otra manera”. A su juicio, las conductas decretadas como anormales “van cambiando con los años. En cada periodo histórico aparecen distintas narrativas psiquiátricas”.

    Actualmente Berrios es catedrático de historia y epistemia de la psiquiatría en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, en donde dirige un grupo de investigadores abocados a entender la enfermedad mental no sólo a partir del saber biológico contemporáneo, sino que también tomando en cuenta la evolución histórica de los conceptos usados, primero por los alienistas y luego por los psiquiatras, para describir su competencia médica.

    Germán Berrios

    Germán Berrios

    Su prolífico trabajo se encuentra en 14 libros publicados y más de 430 artículos sobre los aspectos clínicos y epistemológicos de la neuropsiquiatría. Entre sus libros destacan Historia de los Síntomas de los Trastornos Mentales (1996), Términos usuales en psiquiatría en cuatro idiomas, publicado por la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA) en 1971 y Hacia una nueva epistemología de la psiquiatría, que data de 2011.

    Además, Berrios es jefe de Servicio emérito en Neuropsiquiatría del Addenbrooke’s Hospital (Cambridge University), Fellow Profesoral vitalicio del ‘Robinson College’ (Universidad de Cambridge) y Fellow del Colegio Real de Psiquíatras, de la Sociedad Británica de Psicología y de la Academia de Medicina del Reino Unido. También es doctor Honoris Causa de universidades de cinco países, entre ellas la Universidad de Chile.

    CRÍTICO DE LOS DSM

    Su reconocida trayectoria lo convierte en un consultor de los DSM, editados por la Asociación Psiquiátrica Americana; lo que no lo convierte en devoto de dicha compilación. Entrevistado por el periódico La Voz de Argentina, sostuvo que “el problema de todos los DSM es que son una especie de compromiso perfectamente adecuado a la economía, a la política y a la sociología de los Estados Unidos, que es un país complejo y difícil, donde las compañías de seguros médicos y las farmacéuticas tienen injerencia en qué entra y qué no en la lista de ese manual. Otro de los problemas es que asume que todos los trastornos mentales provienen del cerebro y no da espacio a los cuadros de origen interpretativo-simbólico. Incluso, para cada enfermedad tiene un párrafo dando las especulaciones sobre qué parte del cerebro está comprometida”.

    Su manejo de varios idiomas y su experiencia cultural también lo hacen crítico de las estandarizaciones transculturales implícitas en los DSM. Para Berrios “la tragedia ha sido decir que porque todos tenemos un cerebro que es igualito, ya sea tibetano, hindú, boliviano, americano, la psiquiatría debe ser la misma. No. Precisamente porque la psiquiatría resulta de una relación muy profunda entre lo biológico y lo cultural, cada país genera formas de locura distintas. Por lo tanto, el psiquiatra tiene que ser conceptualmente un políglota: como clínico, tiene que hablar biología, pero también tiene que hablar sociología, tiene que hablar antropología. Y si no habla esos lenguajes, mejor que no haga psiquiatría porque es una amenaza para los enfermos”.

    UNA PSICOPATOLOGÍA DESCRIPTIVA

    El proyecto teórico de Berrios es concretar una historia de la psicopatología descriptiva (PD) ante el peligro de una historia de la psiquiatría en la que los conceptos estén ausentes. A su juicio la investigación histórica de la PD entrega claves importantes para pensar la práctica psiquiátrica actual.

    La PD hunde sus raíces en los intentos de clasificación de las enfermedades mentales y la descripción de sus síntomas. Es deudora del modelo de la historia natural de las enfermedades mentales, tarea iniciada rudimentariamente por Philippe Pinel a fines del siglo XVIII y seguida por Jean Étienne Esquirol con su Tratado de las alienaciones mentales de 1848. Según Berrios, la psicopatología descriptiva “necesitó alrededor de 100 años para completarse. Comenzó alrededor de la segunda década del siglo XIX y estuvo lista justo antes de la Gran Guerra”.

    La PD es para Berrios una “entidad conceptual que proporciona una interrelación dinámica entre el observador y el fenómeno psicopatológico” (1). Esto quiere decir que los conceptos psiquiátricos pueden ser a su vez transhistóricos, pero que dependen de la interrelación entre la expresividad del paciente y la agudeza del médico en distinguir de qué síntomas se trata. El mismo Berrios reconoce que “la observación clínica nunca es una actividad cognitivamente inocente”.

    La obra de Berrios se inscribe en la historia conceptual de la psiquiatría que se viene a añadir a los ya desarrollados enfoques en historia social e institucional de la práctica asilar. Pero si otros historiadores de la psiquiatría han hecho énfasis en las determinantes socio históricas de las enfermedades mentales, Berrios reduce la emergencia de la psicopatología descriptiva como saber a la necesidad de clasificar y registrar los trastornos mentales.

    Tal como destaca el historiador de las ciencias, Rafael Huertas, con Berrios se retoma la relación entre historia y clínica: “Al historizar –y rescatar- la psicopatología descriptiva se pretende, en el fondo, reconstruir una semiología –un lenguaje y un conocimiento- que tenga una aplicación directa en la clínica (2).

    Para Huertas es de importancia este aporte por permitir “superar el vidente reduccionismo que supone el DSM y el frágil andamiaje conceptual que padece, en general, la práctica psiquiátrica actual”.

    HISTORIZANDO EL SÍNTOMA

    Recientemente reimpreso por el Fondo de Cultura Económica, Historia de los Síntomas de los Trastornos Mentales, es la traducción de la primera versión publicada en inglés en 1996, la que fue reconocida al año siguiente por el British Medical Association Prize como el mejor libro en psiquiatría.

    historia de los sintomas de los trastornosCon una importante base historiográfica, Historia de los Síntomas de los Trastornos Mentales, recurre a las fuentes primarias en cinco lenguas que sustentan el saber psiquiátrico. Se trata de un ordenamiento riguroso y erudito del jardín de especies y síntomas de la psiquiatría.

    En el libro el lector podrá rastrear el origen de los términos y la evolución de los conceptos psicopatológicos, como las alucinaciones (descritas por primera vez en 1814), las obsesiones (que en 1500 se relacionaban con pensamientos repetitivos de naturaleza religiosa), el mal de Alzheimer (documentado por primera vez en una anciana de 51 años en 1906) o el origen de la palabra ansiedad (cuya prehistoria se podría situar en los términos ‘desasosiego’ o ‘inquietud’ del siglo XVIII y que adquieren su significado médico a fines del XIX).

    El libro aborda los trastornos mentales separados en capítulos dedicados a los que afectan la cognición y la conciencia; el afecto y las emociones; y la volición y acción.

    El autor es erudito en la descripción del trasfondo epistemológico en el que surgieron dichas conductas que hoy la ciencia médica considera como patologías. Berrios ve su libro como una contribución al “proceso de calibración de los síntomas”- según el mismo define.

    Berrios también contesta la crítica a la institución psiquiátrica y su frágil edificio conceptual, apostando por la posibilidad de hacer una historia de los conceptos usados por la psiquiatría sin cuestionar la medicalización de la locura.

    Ante la crítica a la institución psiquiátrica abierta en la década de 1960 por Michel Foucault con Historia de la Locura en la Época Clásica y que suma importantes contribuciones de autores como Robert Castel, Franco Basaglia o el mismo Roy Porter; Berrios acusa la decadencia de la ‘industria posfoucaltiana’ y de los esfuerzos por corregir las criticadas generalizaciones del filósofo francés.

    Para el autor, la psicopatología descriptiva se puede entender como un mini sistema cognitivo. Aceptando dicha condición, Berrios reconoce que “un sistema cognitivo pretende captar información y su rendimiento puede medirse por su capacidad para lograrlo. Dado que no existen sistemas descriptivos rivales en la psiquiatría occidental, quizá se haya establecido un cierto grado de complacencia y hasta ahora no se ha intentado evaluar el grado de eficacia de la psicopatología descriptiva como sistema cognitivo” (3).

    LAS HISTORIAS PENDIENTES

    La obra de Berrios termina siendo un contundente aporte a la historia de las ciencias. El libro no sólo es una ventana a la historia de las categorías diagnósticas usadas por el saber psiquiátrico, sino que también resulta ser una invitación a ampliar los estudios de los que hoy clasificamos y entendemos por enfermedad mental.

    El mismo Berrios acusa la necesidad de una historia de la psicopatología descriptiva y la colaboración entre clínicos e historiadores. Así invita a otros historiadores clínicos a abordar dimensiones aún no exploradas en su proyecto de historia de la psiquiatría. Si él se abocó a historizar los síntomas, convoca a hacer una historia de la teoría etiológica psiquiátrica, la que estaría dedicada a las causas subyacentes de la enfermedad mental.

    Un segundo camino es la historia de la patogénesis, dedicada a los mecanismos que alteran la estructura o función cerebrales que producen los síntomas.

    Un tercer camino propuesto es desarrollar una historia de la taxonomía, que se abocaría a las reglas de clasificación que determinan la agrupación de los síntomas (4).

    El interés por este libro no se circunscribe sólo a los especialistas en psiquiatría o en historia de la medicina o de las ciencias psi. Otorga una cartografía contundente de la historia de los conceptos psicopatológicos que pese a no desmarcarse del paradigma biomédico, su rigor teórico hace que sirva de fuente de consulta y de cita para historias de la psiquiatría desde perspectivas más críticas. Es también una oportunidad para acercar el conocimiento sobre las categorías médicas con los que son etiquetados a los mismos pacientes o sus familiares.

    Mauricio Becerra Rebolledo

    @kalidoscop

    El Ciudadano

    * FOTO DE PORTADA: Imagen de una mujer rotulada como histérica retratada por el fotógrafo Albert Londe, quien trabajó junto al alienista Jean-Martin Charcot en el hospital de Salpêtrière en Paris a fines del siglo XIX. La histeria era una ‘enfermedad’ asociada al útero femenino y fue descrita por el propio Charcot en 1886. En 1901 Babinkski propuso considerarla como un fenómeno clínico pitiático, o sea tratable por persuasión y sugestión (5). La ‘enfermedad’ desapareció con el tiempo de los manuales psiquiátricos y hoy se la rotula como una ‘afección psicológica’ que pertenece a los denominados ‘trastornos somatoformes’ (síntomas físicos) y los ‘trastornos disociativos’ (en los síntomas mentales).

    LEE ADEMÁS: Entrevista a historiador de la psiquiatría Rafael Huertas

    PUBLICACIONES CIENTÍFICAS DE GERMÁN BERRIOS  POR ACÁ

    CITAS

    (1) Berrios: Descriptive psychopathology: concepctual and historical aspect. British Journal of Psychiatry, 159 vol. 14, 1991.

    (2) Huertas, Rafael: Historia cultural de la psiquiatría. Los Libros de la Catarata, Madrid, 2012. Pág. 125.

    (3) Berrios, Germán: Historia de los síntomas de los trastornos mentales. FCE, México, 2013. Pág. 57.

    (4) Ibíd. Pág. 41.

    (5) Ibíd. Pág. 464.

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