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    Para que en el año 2100 el calentamiento se limite a 2 ° C por encima de las temperaturas preindustriales, tiene que haber una acción decisiva y urgente de los gobiernos: antes de 2035, para ser exactos. Además, a menos que se produzcan acciones excepcionalmente radicales, ya es demasiado tarde para limitar el calentamiento a 1,5 ° C. Esta es la última advertencia de los científicos del clima del Reino Unido y los Países Bajos, publicada en la revista de la Unión Europea de Geociencias Earth System Dynamics.

    El propósito de la “fecha límite” es “estimular el sentido de urgencia para que los políticos y legisladores actúen”, dijo el autor del estudio, Henk Dijkstra, profesor de la Universidad de Utrecht.

    Los científicos de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos y la Universidad de Oxford en el Reino Unido, utilizaron los datos acumulados de los modelos climáticos para calcular este llamado “punto de no retorno”. Ese es el último año en que es posible evitar las versiones más peligrosas del cambio climático, siempre que se tomen medidas enérgicas para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero: si se supera este punto, el cambio climático catastrófico es prácticamente inevitable, dicen los autores.

    “El concepto de ‘punto de no retorno’ tiene la ventaja de contener información temporal, que consideramos muy útil para informar el debate sobre la urgencia de tomar medidas climáticas”, añadió el autor principal, Matthias Aengenheyster, investigador doctoral de la Universidad de Oxford.

    Mucho depende de qué acción se tome. Mientras más drástica sea la acción, más se evitará el calentamiento. Se decidió el año 2035 porque permite una tasa relativamente moderada de conversión a fuentes renovables, manteniendo la probabilidad de calentamiento por debajo de 2 ° C al 67 por ciento en 2100. Eso significa que, según sus modelos climáticos, todavía hay un 33 por ciento de posibilidades de que el calentamiento supere los 2 ° C a fines de siglo, si los gobiernos toman medidas decisivas para 2035.

    La acción decisiva significa aumentar la energía renovable en un 2 por ciento cada año. Si esto asciende al 5 por ciento, podríamos garantizar 10 años adicionales, dicen los autores del estudio. Incorporando la captura de carbono (o tecnología de “emisiones negativas”) podemos agregar un adicional de seis a 10 años como máximo. Sin embargo, para permanecer por debajo del límite más ambicioso de 1,5 ° C, tendríamos que aumentar la proporción de energía renovable al 5 por ciento para 2027.

    El problema es que estas cifras no necesariamente tienen en cuenta que el uso de energía puede aumentar con el tiempo. Como ejemplo, se espera que aumente el uso de energía para los aparatos de refrigeración a medida que vemos veranos cada vez más calurosos. Hay muchas incertidumbres que nuestros modelos climáticos actuales no pueden predecir.

    Pero apostar por las energías renovables es un comienzo y, ya que conocemos bastante su funcionamiento y eficiencia, es urgente seguir adoptándolas.

    “En nuestro estudio demostramos que hay plazos estrictos para tomar medidas climáticas”, dijo Dijkstra. “Llegamos a la conclusión de que queda muy poco tiempo antes de que los objetivos de París [limitar el calentamiento global a 1,5 ° C o 2 ° C] se vuelvan inviables, incluso con drásticas estrategias de reducción de emisiones”, concluyó.

    Fuente: IFLScience

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