• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    Un estudio elaborado por arqueólogos y químicos de la Universidad de Bristol (Reino Unido) presenta evidencias de que una comunidad de granjeros debió cambiar su dieta para adaptarse al cambio climático ocurrido hace más de 8.000 años.

    Durante la investigación, los científicos lograron obtener, por primera vez, pruebas de un evento climático (una intensa sequía) en la grasa animal presente en cazuelas de cerámica.

    “Esto abre una vía completamente nueva de investigación. A partir de ahora se puede reconstruir el clima pasado en cada lugar donde la gente usó la cerámica”, expresó Mélanie Roffet-Salque, directora del estudio en un comunicado citado por ABC.

    Eres lo que comes y bebes

    La sociedad estudiada vivió en un asentamiento de Çatalhöyük, al sur de Anatolia (actual Turquía), y los 13.000 restos de cerámica encontrados allí, abrieron la puerta a un conocimiento que parecía inaccesible.

    De acuerdo con el principio de “eres lo que comes y bebes”, los científicos se preguntaron si los átomos de las grasas animales que quedaron en estas vasijas podrían esconder en pruebas del clima pasado; en concreto, del régimen de precipitaciones.

    Al analizar las  moléculas de grasa, y la proporción entre hidrógeno y deuterio se evidenció un  cambio abrupto en el régimen de precipitaciones de Çatalhöyük, ocurrido hace miles de años.

    Los datos de la investigación revelan que ocurrieron cambios estacionales a los que los granjeros tuvieron que adaptarse, básicamente, con temperaturas más frías y veranos más secos, que generaron un impacto en la agricultura.

    Cambio en la dieta

    Del estudio de los huesos de animales también se desprende que los pobladores del asentamiento cambiaron el ganado vacuno por las ovejas y las cabras, animales mucho más tolerantes a la sequía. De hecho, todavía hoy estos huesos están marcados por cortes practicados en ese entonces.

    “Estas señales sugieren que la escasez llevó a consumir una mayor proporción del ganado con que contaban“, expresa el informe.

    Al mismo tiempo, los investigadores detectaron cambios en los propios asentamientos, ya que, coincidiendo con la sequía y el enfriamiento ocurridos hace 8.200 años, los habitantes de Çatalhöyük debieron sustituir sus viviendas comunales por pequeñas casas familiares.

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...