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    La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó medidas cautelares en favor de los pueblos originarios del sur de Colombia. En este territorio, la comunidad indígena siona, que habita en las riberas del río Putumayo, se enfrenta a un exterminio tanto físico como cultural por la acción de diferentes grupos armados y minas antipersonales.

    La CIDH, ente autónomo de la OEA, otorgó medidas cautelares en favor de autoridades y miembros de los resguardos indígenas Gonzaya (Buenavista) y Po Piyuya (Santa Cruz de Piñuña Blanco), tras “múltiples eventos de riesgo” ocurridos recientemente en esa región amazónica, indicó en un comunicado.

    El pueblo Siona se encuentra en “proceso inminente de exterminio”, indicaron los solicitantes de estas medidas.

    La CIDH dijo que fue informada de amenazas, intimidaciones, ocupaciones ilegales de hogares, enfrentamientos armados, limitaciones del libre desplazamiento y la obtención de bienes de supervivencia, así como de la realización de actividades ancestrales.

    Según la Comisión, esta situación podría poner al pueblo Siona en una “especial situación de riesgo”, con actos de violencia “que podrían llevar a desarticular al colectivo”. En consecuencia, urgió al Estado a “salvaguardar la vida e integridad personal” de los residentes de esas dos reservas indígenas del Putumayo, un departamento fronterizo con Ecuador.

    Indígenas de Colombia denunciaron en mayo a la CIDH el incremento de agresiones que sufren por parte de actores armados, tras la firma en 2016 del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARC.

    Según un informe de la Comisión de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, entre 2016 y 2017 se registraron más de 18.000 hechos de violencia contra poblaciones originarias en Colombia, incluidos 67 homicidios y 11.455 casos de desplazamiento forzado por parte de diferentes grupos.

    Poco más de 1.800 personas se autodenominaron pertenecientes al pueblo Siona, según cifras del censo de 2005, el cual consignó que 89% de ellos viven en los resguardos de Buenavista y Santa Cruz de Piñuna Blanco, dedicados a actividades agrícolas.

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