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    Con la captura de nueve personas, todos integrantes de una organización conocida como Los Herederos, la Policía y la Fiscalía colombianas le pusieron fin a una estafa masiva que diseñaron con la usurpación de la cultura indígena.

    Los Herederos, la mayoría de Cali, ninguno indígena, ubicaron la copia de una escritura colonial 509 que firmó la corona española para otorgar un extenso terreno a comunidades indígenas del Putumayo. Ese fue el inicio de su estafa, según la Dijin de la Policía.

    Con esa escritura empezaron a vender títulos de propiedad a miles de personas en todo el país, con la promesa de retribuir las inversiones a través de los llamados Redd + (Bonos de Reducción de Carbono) que contenían millonarios aportes de países desarrollados.

    Las víctimas se quedaban con  una foto al lado de los falsos caciques indígenas y un documento sin ningún valor o soporte legal. Los estafadores, de acuerdo con la Fiscalía, se quedaban con el dinero y además devastaban hectáreas de selva amazónica.

    Los latigazos para educar

    La Policía se infiltró en la banda, que para convencer a sus víctimas usaba el logo de una organización indígena legalmente constituida, se apropió de las costumbres y simuló hasta el acento de los integrantes.

    Según los investigadores, Los Herederos crearon la Asociación Indígena y Campesina Gran Jardín de la Sierra, con ese nombre convocaban a eventos, rituales, ceremonias, incluso reunían a sus inversionistas, personas con algún interés en la cultura indígena, a mingas de pensamiento dos veces al año.

    En esas mingas, que tenían un valor adicional para los estafados, les enseñaban las supuestas costumbres y castigaban con latigazos a quienes se demoraban en los pagos o se salían del orden de la reunión, todo para darle crédito a su estafa.

    Estafa internacional

    Vender títulos a ciudadanos crédulos de su herencia ancestral se quedó corto en las intenciones de la banda. Según la Dijin de la Policía, con la fachada puesta en redes sociales y su sitio web, acudieron a organizaciones internacionales en busca de apoyos económicos.

    La Policía tiene evidencia de supuestas donaciones que los falsos indígenas recibieron  de ONU Mujeres para proyectos de mujeres artesanas, que a la larga se soportó con fotos que tomaron en la ciudad de Cali y que hicieron pasar como iniciativas de desarrollo comunitario.

    El monorriel indígena

    Los investigadores lograron descubrir que otras organizaciones internacionales estaban por convertirse en las nuevas víctimas de los estafadores con una idea de transporte poco real.

    “Vendían un proyecto para construir un monorriel que cruzara la selva del amazonas”, dijo un investigador del caso a Caracol Radio.

    El proyecto de Monorriel iba bastante en serio, el objetivo era recaudar millonarios recursos con el propósito de construir un medio de transporte que saliera desde Ipiales en Nariño y llegara al Amazonas.

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