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    El reciente Estudio de Calidad de Vida que dio a conocer el Ministerio de Salud reveló que la edad promedio de inicio sexual entre las/os jóvenes de 15 a 19 años, es de 15 años y que el 16.5% de ellos, declara haber tenido más de una pareja sexual en el último año. Este sitúa al grupo de adolescentes y jóvenes como la población objetivo de la IX Campaña de Comunicación Social de Prevención del SIDA, la cual consta de un spot televisivo y tres radiales que refuerzan el mensaje del autocuidado frente al VIH.

    La incorporación de “No tener relaciones sexuales” y “Pareja Única Exclusiva Sexual” como formas de prevención se debió a un Proyecto de Acuerdo surgido en la Cámara Baja que solicitaba a los ministerios de Salud y Educación que incorporaran la “Estrategia del ABC” en dichas campañas, con el objetivo de integrar las diversas opciones que existen de enfrentar la epidemia del SIDA.
    En el proyecto se realizan dos afirmaciones que son erróneas y que recientemente han sido desmentidas por estudios internacionales: la primera dice que esta estrategia (Abstinencia y Pareja Fiel) ha sido exitosa en 15 países; y la segunda cuenta con el aval de la Organización Mundial de la Salud y del Programa Conjunto de las Naciones Unidas para la Lucha contra el SIDA, ONUSIDA.

    Una investigación publicada en la revista “British Medical Journal” reveló que los programas que promueven la abstinencia sexual, como único modo de evitar la transmisión del VIH, no tienen efecto alguno en los jóvenes de países desarrollados. Pero lo que pretenden estos sectores conservadores es que se incorporen a la política pública formas de prevención que no cuentan con evidencia científica y que se basan en conceptos morales y religiosos, ya que ven con preocupación una agenda de gobierno que avanzaba en derechos de autodeterminación de las personas, como el acceso a la Pastilla de Anticoncepción de Emergencia y en la Promoción del Uso Correcto y Consistente del Condón, como lo fue en las dos campañas anteriores.
    ¿Han sido exitosas las campañas anteriores? Claro que sí. De acuerdo a las cifras de incidencia de nuevas infecciones, en el año 2004 se quebró la curva ascendente y tenemos una tendencia a la disminución, así mismo tenemos un crecimiento sostenido del aumento de condones que ha logrado duplicar en el primer semestre de este año lo importado en todo el 2006. Estamos hablando de 35 millones de condones, lo cual significa algo de 8 condones al año para cada persona sexualmente activa, aún lejos del promedio de nuestros países vecinos. Y por último, que más del 50% de los jóvenes han usado condón al inicio de sus relaciones sexuales. Lo que implica menor riesgo de contagio de VIH, pero también de embarazos no programados y de infecciones de transmisión sexual.

    Lo primero es poner a disposición del público objetivo la tecnología necesaria para el auto y mutuo cuidado, es decir, hacer accesible los condones a las/os adolescentes. Hay que bajarlos de precio y promover mayores puntos de venta, sobre todo en las áreas urbanas y rurales más desfavorecidas y vulnerables.

    Lo otro, es una de las deudas que arrastran los gobiernos de la Concertación en lo referente al sistema educacional. Este año, en Argentina y Uruguay, se ha legislado por hacer obligatoria la Educación Sexual en las mallas curriculares.
    Mientras que Chile tiene un “Programa de Afectividad y Sexualidad”, radicado en la cartera de Educación, que entrega una oferta educativa a liceos y escuelas, dejando al libre arbitrio de cada establecimiento su incorporación en la propuesta educativa. Y así, algunos liceos promoverán la “abstinencia hasta el matrimonio” como forma de protección, dejando a esas/os jóvenes sin la debida información para su inicio sexual, porque consideran que hablar de “píldoras” y “condones” es inmoral como lo acaba de expresar el Obispo Auxiliar de Santiago.
    La crítica se basa en que entregar información acerca de la vida sexual llevaría a adelantar el inicio y a una promiscuidad desatada, producto de la impetuosidad de la juventud. Pero la experiencia comparada demuestra que en los países en donde existe Educación Sexual el inicio es más tardío que en nuestro país y con menores niveles de embarazos precoces. Por lo cual, urge que iniciemos un movimiento desde las/os ciudadanos solicitando una Educación Sexual Obligatoria para nuestras/os hijas/os.

    Leonardo Arenas

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