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    No voy a embarcarme ni a embarcarlos en un tedioso cálculo de rigor respecto a la rentabilidad declarada por las Administradoras de Fondos de Pensiones. Simplemente les invitaré a llevar la pelota al suelo, con el sentido común, y por fuera de los tecnicismos a medida, porque subterfugios sobran.

     

    Partamos de un ángulo diferente:

    Los afiliados a las AFP son aproximadamente 10 millones  de trabajadores. Hagamos una simple división: 70 mil  millones de pesos, divididos por 10 millones de afiliados: esto da un resultado de 7 mil pesos.

     

    Esto significa entonces, que las AFP obtienen como utilidad anual, sólo $7.000 por afiliado, o bien, un beneficio mensual  de $583 por trabajador.

     

    Sin duda, sólo esto ya es suficientemente ridículo.

     

    Sumemos a lo anterior el hecho que esta utilidad se reparte entre seis (6) capitales: tres estadounidenses, un colombiano, un brasileño y un chileno. ¡Pobre gente!: si distribuimos entre los seis esta utilidad anual, en partes iguales, diríamos que cada grupo económico obtuvo sólo 11 mil millones de pesos: ¡una verdadera desgracia para estos consorcios.

     

    Personalmente buscaría un nicho políticamente menos riesgoso: por ejemplo, elegiría instalar unos 1000 barquitos maniseros. Con ellos llegaría a cubrir costos operativos y de inversión, además de alcanzar utilidades anuales muy cercanas….claro que no me darían las fuerzas para construir rascacielos, ni podría participar en un sinnúmero de inversiones de todo tipo. Tampoco podría tener directorios y aparatos burocráticos con sueldos mega-millonarios y una infinidad de costos operacionales y de venta que desangran los fondos previsionales y enmascaran negocios que no se alcanzan a percibir como utilidades: la Comisión Porcentual y el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, por ejemplo, que sólo entre ellos significan, en promedio, un MONTO MENSUAL similar a la UTILIDAD ANUAL declarada, que representa un monto equivalente sólo a la Comisión Fija, sin que esto signifique que se interprete que de esta última comisión se obtenga el total de la utilidad declarada.

     

    Se abre una nueva cantera para la santidad: ante los (más/menos) 7 BILLONES de pesos que ingresan anualmente a estas administradoras, este (más/menos) 1% de rentabilidad ANUAL (0,083% mensual) elevaría a estos consorcios a la curiosa calidad de altruistas ejemplares, que por chapas y challas luchan en contra de la incomprensión de sus afiliados.

     

    Se pueden hacer innumerables ajustes a estas gruesas estimaciones, pero nada cambiará el hecho de que la asociación del gran capital nunca se toma la molestia por tan poca cosa.

     

    Este asunto es mucho más escandaloso que el interés financiero, encubierto en el costo de administración de las tarjetas de crédito y cuentas varias: esta figura tiene, por una parte, el arte del descaro legislativo, y por otra, una masa inerte, sumisa; mansa como manada de animales domésticos, que sostenemos con nuestro trabajo, los beneficios y los riesgos de una jauría depredadora de nuestra propia carne.

     

    Marcos Uribe

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