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    En un artículo que fue plagiado con ruines propósitos por un periodista de El Mercurio, expuse algunas interrogantes respecto de la cruzada verde que realiza el Obispo de Aysén, Luis Infanti de la Mora. Esta fue la frase polémica: “¿protagonismo mediático? ¿Sincero coraje? ¿Genuina voluntad ambientalista del Obispo Infanti? Sólo el tiempo lo dirá” Por el propio Obispo sé que no agradó el artículo.

    No soy una oveja del rebaño del Obispo Infanti, pero tampoco me pierdo cuando de reconocer a un luchador que defiende causas justas se trata. Puedo identificar a un pastor que cuida su rebaño cuando éste es amenazado. Luego de ver la participación del Obispo en el Programa Tolerancia Cero, transmitido en el Canal 11, es aplicable el refrán “Dime quienes son tus enemigos para saber quien eres” Puedo discrepar de muchas de las actuaciones del Obispo pero no voy a desconocer –menos ahora- su consecuencia y coraje para enfrentar a los poderosos que creen que con el poder del dinero podrán apropiarse de nuestros recursos naturales.

    En dicho programa se desnudaron las contradicciones de una democracia imperfecta, formal, sin contenido. Quedó al descubierto la felonía de quienes quieren aparecer objetivos (Paulsen, Villegas y Del Río), cuando no son más que títeres de los grandes grupos económicos. Nada más patético aquellos que nos venden el discurso de la libertad de prensa en un sistema en que lo único objetivo es la “libertad de empresa”. Libertad de Empresa para mentir, tergiversar, manipular y ofender.

    Tal vez no corresponda decir que el Obispo Infanti ha iniciado una “cruzada verde”, pues su carta pastoral “Danos Hoy el Agua de Cada Día” y sus posteriores entrevistas y declaraciones hablan de una postura ética y espiritual, no solamente respecto de la propiedad del recurso hídrico, de la “hermana agua”, sino que es una postura de factura mayor: una reflexión sobre el modo de producción y la distribución de la riqueza en el Chile de hoy. El obispo Infanti no se enfrenta en este nuevo circo capitalista con leones que devoraron cristianos en Roma. Aquellas fieras son felinos de casa comparados con los grupos económicos actuales. El Obispo Infanti, con coraje, consecuencia y sobre todo con urgente pasión rescata el mensaje de Cristo cuando expulsó a los mercaderes del Templo. Sí, nuevos mercaderes que lucran con el agua, mercaderes que lucran con los ríos, mercaderes que talan los bosques, mercaderes que contaminan los océanos. Son estos nuevos mercaderes los que ponen en peligro al planeta Tierra.

    Cierta rancia jerarquía representada por Orozimbo Fuenzalida –apoyado por Medina- ha dicho con voz de Torquemada que la voluntad ambientalista del Obispo Infanti “podría costarle la Mitra”. No creo que la Iglesia de Pedro esté para cismas y actitudes inquisidoras. Precisamente la Iglesia de Pedro se ha legitimado en el corazón de Chile por su compromiso con los que no tienen voz, por su opción preferencial por los pobres, por su compromiso con la madre tierra.

    No son pocos los que antes que cante el gallo quisieran negar al Obispo y verlo sometido a los tormentos de la nueva inquisición empresarial. Preocupa al poder económico –el gobierna de verdad en Chile- que el Obispo en su Carta Pastoral homologa las violaciones a los derechos humanos con los atentados a la naturaleza. El Obispo Infanti tiene una mirada progresista y “primermundista”, reconoce y se hace partícipe de aquellos que abogan por los derechos humanos de tercera generación. Toda la teoría de los derechos humanos se basa en el ius naturalismo, propio del catolicismo –algunos autores hablan de la “misericordia que impregna la Declaración Universal de los Derechos Humanos”- por lo cual, doctrinariamente no debería tener mayores cuestionamientos. Los problemas nacerán cuando pretenda conjugar lo doctrinario con la postura capitalista de la Iglesia. Inevitable preguntarse ¿Hasta dónde podrá llegar el Obispo? ¿Qué hará la Conferencia Episcopal? ¿Lo negará?¿El Canal 13 enviará su Carta Pastoral al Index? Sin embargo somos más los que entendemos que en el circo capitalista no se puede ser el león y el cristiano al mismo tiempo. Hay que optar. Optamos por la defensa de la humanidad, optamos por la defensa de la naturaleza, optamos por un modelo económico y social más humano, más justo. Creemos que Otro Mundo es Posible. El gallo podrá cantar tres veces pero no renunciaremos a nuestras convicciones apoyando al Obispo en la causa ambientalista, que es la causa de la supervivencia de la humanidad.

    Por Rodrigo De Los Reyes Recabarren

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