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    El uso de alucinógenos por parte de la especie humana se remonta a aquella parte de la historia, erróneamente denominada prehistoria. Una gran diversidad de culturas en todo el planeta han incorporado y desarrollado, a lo largo de sus procesos históricos, el uso de plantas con propiedades alucinógenas que generan estados alterados de conciencia. No obstante, aún cuando se pueden encontrar en todos los continentes, son las culturas desarrolladas en Mesoamérica y Sudamérica, las que presentan mayor grado de uso y conocimiento. Dada la importancia del uso de plantas alucinógenas en contexto ritual, se ha postulado que el origen de divinidades y sistemas de creencias pueden ser consecuencia del uso de plantas, las que en muchas culturas constituyen en sí mismas deidades, o bien vías de comunicación entre el hombre y éstas; además de ser consideradas elementos fundamentales de la medicina nativa.
    Los alucinógenos han sido definidos por Hoffer y Osmond como “sustancias químicas que, en dosis no tóxicas, producen cambios en la percepción, en el pensamiento y en el estado de ánimo; pero casi nunca producen confusión mental, pérdida de memoria o desorientación en la persona, ni de espacio ni de tiempo”. Si bien esta definición consta de gran valor por su amplitud y asertividad, la última parte de ella puede perfectamente ser debatida por quienes hemos tenido algún acercamiento empírico a dichas sustancias, asunto que retomaremos en otro momento. Si bien las alucinaciones más comunes son las visuales, los alucinógenos pueden producir efectos en todos los sentidos: visual, auditivo, olfativo, táctil y gustativo; siendo las plantas alucinógenas capaces, por lo general, de producir cambios en más de un sentido. Las propiedades alucinógenas de una planta se encuentran sólo en un numero específico de sustancias químicas, las que, aunque principalmente se concentran en especies vegetales, también se encuentran en algunos animales como sapos, ranas y peces. Por otra parte, también han podido ser generadas en forma sintética, siendo la sociedad moderna la que ha logrado sintetizar y reproducir sustancias químicas alucinógenas, en ambientes controlados. Todo lo dicho, constituye la introducción de una columna que, pretende en cada edición ahondar en el conocimiento de alucinógenos usados en diversos períodos y contextos del desarrollo de la humanidad, sean de origen natural o sintético, así como comprender el rol que han desempeñado y juegan actualmente en la sociedad.

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