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    Quizás nadie recuerde este titular que está de cumpleaños: “Celco reabrirá planta Valdivia tras recomponer relación con el gobierno”. La bajada avisaba que el Ejecutivo se había dado cuenta de que había un real interés de la empresa por “buscar nuevas tecnologías para mitigar el impacto de la planta” (La Tercera, domingo 7 de agosto 2005).

    Desde el 2004, la presencia masiva del tema en los medios de comunicación ha permitido publicar bar-riles de tinta periodística, sin que hasta ahora se resuelva el problema de contaminación en la zona.
    La aplaudida demanda de parar la letrinización del humedal del Río Cruces, sólo ha dado paso a una nueva contaminante: ducto al mar. Resultado, la repetición del titular de hace 10 años: “Mehuín dice No al ducto”.
    Y entonces… qué queda para el ojo sensato, sino mirar menos los titulares y las luces y volver a la fuente. Menos parafernalia y más terreno.
    De la etapa inicial, en que fue la ciudadanía (genéricamente hablando) la que se organizó para enfrentar el conflicto ambiental, actualmente se ha pasado a una etapa en que los efectos son advertidos y resistidos por comunidades territoriales.
    Son las comunidades humanas las que comienzan a verse convocadas debido a efectos en su salud, en su actividad productiva, que presentan recursos legales, que demandan estudios científicos con mayor certeza y compromiso respecto de los niveles actuales de contaminación.
    Ejemplos de esto son los antecedentes médicos que, sin ser publicados, han ido siendo recopilados por profesionales de la salud en la zona. Por su parte, la comunidad costera de Mehuín se resiste a la instalación del ducto al mar que desagüe los riles de la Planta, a pesar de que la empresa cuenta con el respaldo gubernamental para hacerlo (ver entrevista a Gobernador de Valdivia, en www.raluya.org). La comunidad de Tralcao ha visto destruido su proyecto productivo y han asumido demandas judiciales contra la empresa. La comunidad indígena en el sector de Alepué busca apoyo para defender sus sitios sagrados.
    Ellos, entre otros, han tomado en sus manos en este minuto los cuestionamientos a la Planta de Celulosa, por lo que necesitan informarse acerca de los antecedentes que los actores individuales muchas veces han ido recopilando.
    Esta nueva etapa en el conflicto, de las “comunidades territoriales”, amerita seguimientos más específicos, que muchas veces la prensa no está dispuesta a hacer. Por eso es necesario potenciar la prensa ciudadana, en papel o en Internet, en voz o imagen. Rasgos de esto es lo que necesitamos quienes nos hemos involucrado en el apoyo a comunidades. Defensa de la multiplicidad de voces, defensa de la transparencia, cuestionamiento a las mordazas institucionales, que ya no hay dueños ni del conocimiento, ni menos de la resistencia. A desbordar el muro de los lamentos y rayar donde hay que rayar: nos mean y los diarios dicen “llueve”.

    Victor Godoi Millán

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